Formula1
13/11/2007
Josep VIAPLANA / Fotos: SUTTON y DPPI
Actualidad: el futuro de Alonso
No hay nada nuevo. Pasan las semanas y todo sigue igual. Todo el mundo se pregunta dónde correrá Fernando Alonso en 2008, pero hoy sigue siendo la cuestión del millón de dólares que aún no tiene respuesta. Red Bull y Renault, que ahora se ha visto envuelta en un nuevo escándalo de espionaje, parecen estar en estos momentos en pole position, pero no se vislumbra una solución fácil ni rápida.
De los cinco posibles destinos que se barajan en cuanto a Fernando Alonso –Red Bull, Renault, Williams, Toyota y Honda–, los dos primeros son los que han cobrado más fuerza en los últimos días. Han pasado ya tres semanas desde que terminó el campeonato y el futuro del piloto asturiano permanece en el aire. De hecho, su representante, Luis García Abad, ha ratificado que la solución no será aún inmediata, y que incluso podría alargarse otras dos semanas, unos días que cada vez se hacen más largos.
El círculo, sin embargo, parece cerrarse con el paso de los días. De las seis opciones que estaban abiertas cuando hubo el anuncio de la ruptura de relaciones entre Alonso y McLaren de común acuerdo, algunas han caído y ahora parece que hay dos en pole position, por encima del resto: Renault y Red Bull, precisamente ambas escuderías utilizando los mismos motores franceses. Todos se dejan querer y todos parece que dan pasos para aproximarse al bicampeón asturiano, un parado de auténtico lujo.
El quid de la cuestión parece radicar en la duración del contrato. Renault le ofrece a Fernando uno de tres años, para emprender un proyecto a largo plazo, mientras que Red Bull se acomoda a su exigencia de fichar por una sola temporada, con la posibilidad de que se pueda ampliar, a tenor de los resultados y también en función de que el piloto español tenga la opción o no de irse a un equipo de superior categoría, como podría ser hoy el supuesto de Ferrari o BMW.
El mercado, sin embargo, permanece a la espera de la decisión del asturiano, sin descartar una carambola de última hora que le coloque en un equipo de campanillas. De momento, el escándalo de espionaje que ha envuelto a Renault podría decantar la balanza en favor de Red Bull, ya que las consecuencias son imprevisibles.
Un nuevo escándalo
A la espera de que esta semana –jueves, 15– tenga lugar en París la vista por la apelación de McLaren contra la decisión de los comisarios deportivos del GP de Brasil de no sancionar a BMW y Williams por utilizar gasolinas más refrigeradas, otro escándalo ha surgido con fuerza en la F1. De hecho, la posibilidad ya salió a la luz cuando se celebró el juicio de espionaje a McLaren, pero ha sido ahora cuando ha explotado.
La historia se repite: papeles comprometedores, información confidencial y un chivato. Ron Dennis ya avisó en su día –cuando fue sancionado con 100 millones de euros y la pérdida de todos los puntos del Campeonato de Constructores– que si él caía no lo haría solo, y acusó al equipo francés de poseer información que suponía una infracción del reglamento de la competición. En un comunicado emitido por la FIA, el organismo confirmaba que "los representantes de Renault han sido citados para responder ante el cargo de haber infringido el Artículo 151c del Código Deportivo Internacional, al estar en posesión de documentos e información confidenciales del equipo Vodafone McLaren-Mercedes, incluidos los planos y dimensiones del monoplaza de McLaren, junto con otros detalles del sistema de alimentación del coche, de la transmisión, el sistema de refrigeración, el sistema hidráulico y componentes de la suspensión utilizados en los coches de McLaren 2006 y 2007".
Los responsables de Renault deberán comparecer el próximo 6 de diciembre en Mónaco, antes de la entrega de premios anual. La escudería francesa ha admitido que tuvo acceso a datos secretos de McLaren, pero aseguró que no sacó ventaja de la información. En un comunicado, Renault indicó que el ingeniero Phil Mackereth llegó a la marca en septiembre de 2006 procedente de la escudería anglogermana y trajo con él informaciones que eran propiedad de McLaren y que bajó a su archivo personal. Cuando hubo conocimiento de ello, la escudería francesa eliminó de inmediato los archivos de su base de datos. Mackereth fue despedido y el software fue enviado de regreso a McLaren. Renault precisó que en todo momento trabajó de forma conjunta con McLaren y la FIA, y recordaban que expertos independientes inspeccionaron el sistema computarizado y sus coches.
La potencia de Red Bull
En el caso de Red Bull, el multimillonario Dietrich Mateschitz está en disposición no sólo de pujar por Alonso, sino de ofrecerle al español una propuesta de elevadísimo caché, ya que la operación podría incluir el fichaje del técnico Ross Brawn. El que fuera cerebro de Ferrari en la era Schumacher, decidió tomarse un año sabático tras la retirada del heptacampeón del mundo para volver a la Scuderia en 2008, aunque, tras el escándalo del espionaje entre Ferrari y McLaren, que implicó a su "segundo", Nigel Stepney, Brawn ha decidido replantearse esta posibilidad, al no encontrar una ubicación en el organigrama que le satisfaga.
El equipo técnico de la escudería austríaca, con sede en Milton Keynes (Reino Unido), es de primer orden. Bajo las órdenes de Christian Horner, que se apoyaría y complementaría con Ross Brawn si cerraran el fichaje, el responsable de Diseño es Adrian Newey, que llevó a Williams a lo más alto a mediados de los ‘90 y después proporcionó a McLaren sus mejores coches, llevando al título a Mika Hakkinen en 1998 y 1999. Newey, que es la cabeza visible, el nombre más popular, no está solo. Peter Promodou, un ingeniero aerodinámico ex de McLaren y uno de los artífices del MP4/22, es el encargado de interpretar y perfeccionar los conceptos del británico. También se ha sumado al equipo creativo Mark Smith, que abandonó Renault a comienzos de 2005 e intervino en los primeros pasos del R26, un monoplaza con el que Alonso logró su segundo título.
Geoff Willis es el director técnico desde mediados de temporada; clave en las victorias de Williams de 2002 y 2003, llevó a Honda al subcampeonato en Constructores, y su marcha por desavenencias con Nick Fry sumó al equipo japonés en una profunda crisis, de la que aún no ha salido. Paul Monaghan, por otro lado, un amigo personal de Fernando en Renault, es el responsable de Ingeniería. Por último, hay que señalar que gran parte del personal de Renault que trabaja en Red Bull formaba parte de su equipo cuando corría en la escudería francesa y fue desterrado a su marcha.
En Red Bull el dinero no es problema, y Mateschitz se muestra entusiasmado. Pero el empresario austríaco tendrá que emplearse a fondo si quiere que Alonso se decante por ellos, ya que Flavio Briatore sigue jugando con "cartas marcadas" en esta partida. El italiano mantiene una estrecha relación con el asturiano, con el que habla a diario por teléfono. Y pese a que todavía no ha cerrado el apoyo financiero de los patrocinadores, se ha apresurado a poner sobre la mesa una tentadora oferta para intentar repetir la fructífera asociación que se saldó con los títulos de Pilotos y Marcas en 2005 y 2006.
Carlos Ghosn, presidente del Grupo Automovilístico Renault, le ha dado carta blanca a Briatore, quien asegura que "hemos hecho un proyecto de futuro con Fernando si nuestros deseos y los suyos coinciden, aunque no tendría sentido si no fuera un acuerdo a largo plazo"; quiere firmar tres temporadas, pero Alonso impone una cláusula de rescisión anual.