El piloto español, después de la última estocada de Japón, necesita un único punto para proclamarse campeón y revalidar un título que el año pasado ganó, precisamente, en este trazado de Interlagos. Por el contrario, a Michael Schumacher sólo le sirve la victoria y esperar a que su rival falle. Será la última carrera del alemán, quien deja una aureola de leyenda y está considerado como uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. También será la última carrera del español con Renault, equipo en el que ha estado cinco años y que le ha permitido batir todos los récords de juventud.
El "rey" y su heredero han protagonizado una lucha al límite, impresionante, como hacía tiempo que no se veía en la Fórmula 1. Y esta batalla ha vuelto a poner en evidencia que Fernando Alonso es en las situaciones de máxima tensión cuando se encuentra mejor, cuando saca lo mejor de sí mismo y cuando marca las diferencias. Ni el español ni el alemán han dado su brazo a torcer, y ello nos ha permitido presenciar unas carreras brutales en las que continuamente han saltado chispas.
El Autódromo de Interlagos es el destino final. Tierra de grandes campeones, Brasil será protagonista del desenlace final de uno de los duelos más apasionantes de la Historia. Michael Schumacher ya ha ganado en cuatro ocasiones en esta pista, que en los últimos años no ha sido propicia para Ferrari. Fernando Alonso, por el contrario, suma un único abandono en 2001 con Minardi y con Renault ha subido dos veces al podio (2003 y 2005) y fue cuarto en 2004.
Fernando Alonso dispondrá de un motor nuevo en Brasil, "adaptado a su duración de vida y previsto para una única carrera", según el responsable de Explotación de Motores de Renault, el francés Denis Chevrier, quien ha afirmado que la escudería francesa probará el "Spec E", un motor que le dará al piloto asturiano "una ganancia de una décima o una décima y media por vuelta. En 60 vueltas puede hacer cambiar el resultado, pero evidentemente no vamos a entrar en zonas peligrosas".
El responsable de los motores de la escudería francesa confesó que la táctica para Brasil será "seguramente" conservadora. Chevrier, que afirmó que antes de tomar una decisión sobre el motor definitivo para Brasil harán pruebas y lo estudiarán muy bien para no tomar riesgos innecesarios, aseguró que el objetivo para el último Gran Premio es revalidar los dos títulos, pilotos y marcas. "Tenemos que cuidarnos de pensar que ya hemos ganado. La victoria sólo vendrá cuando se cruce bajo la bandera de cuadros", afirmó.
Después de haber dominado a placer la primera parte de la temporada, desde la prueba inaugural en Bahrein a Canadá, en la que había logrado seis victorias y tres segundos puestos, en la segunda mitad la ventaja de 25 puntos que había acumulado sobre el alemán Michael Schumacher se había fundido como el hielo en las siete carreras siguientes, por causas ajenas al piloto y en las que el alemán se había anotado cinco triunfos.
Desde la falta de competitividad de los neumáticos en el Gran Premio de Estados Unidos, pasando por los abandonos de Hungría e Italia, por la pérdida de una tuerca de la rueda trasera derecha mal colocada en el repostaje y por la rotura del motor, respectivamente, todo eso le llevó a perder el liderato en China.
En esta segunda parte de la temporada Fernando Alonso además ha tenido que luchar contra la política de la Federación Internacional del Automóvil, que prohibió la utilización del mass damper (amortiguador de masas) a Renault, después de que lo estuviera utilizando con su beneplácito desde hacía más de un año, y sanciones como la que recibió en Hungría por adelantar en entrenamientos con bandera amarilla y la de Italia por "bloquear" supuestamente a Felipe Massa. Ambas le retrasaron considerablemente en la parrilla en la fase decisiva del campeonato. Se estaba falseando el Mundial, pero la persona de Fernando salía reforzada en cada una de esas decisiones.
Los errores y los problemas se sucedían, pero el español nunca bajó la guardia ni tiró la toalla. Con todo en contra, la suerte le devolvió en forma de avería en el motor de Schumacher todo lo que le había quitado en la segunda mitad de la temporada, y ahora vuelve a acariciar su segundo título mundial. De hecho, le falta un punto para certificarlo.
El desafío de Schumacher
Michael Schumacher abandonó Suzuka dando el título de pilotos por perdido, pero el alemán es un hombre al que le gustan los grandes desafíos. Ganó su primer título tras haber cedido 35 puntos de ventaja a causa de una sanción durante dos carreras y la exclusión en otra. A pesar de ello, con un coche inferior al de Damon Hill (Williams), supo hacerse con el campeonato.
Y ahora está ante un doble reto. Uno más factible que el otro: por un lado, dar a Ferrari el título de Constructores (han de recuperar 9 puntos); por el otro, cerrar su brillante carrera deportiva con su octavo título de Pilotos (está 10 puntos por debajo de Alonso). El alemán quiere, cuanto menos, ganar su último Gran Premio.
"Sabemos aceptar la derrota de la misma forma que sabemos celebrar la victoria. Y un fracaso como el de Japón sirve para que tengamos una determinación todavía mayor para conseguir éxitos futuros. El campeonato no está perdido, y nosotros pelearemos por él hasta el último metro del GP de Brasil", ha asegurado Luca Cordero di Montezemolo, presidente de Ferrari y del Grupo Fiat.
Tests en Jerez
La pasada semana se desarrollaron los últimos tests de la temporada. Cinco equipos se dieron cita en el Circuito de Jerez, donde el gran protagonista fue precisamente Michael Schumacher, que en sus últimas vueltas al trazado andaluz rodó a un ritmo vertiginoso. El alemán probó el motor que utilizará en Brasil, una especificación diseñada para aguantar un único Gran Premio, y refrendó su enorme motivación, rodando en 1.15.688, quedándose a 18 centésimas del récord de la pista (1.15.650), que él mismo había establecido en septiembre de 2004 en otras tandas de entrenamientos privados y con los antiguos V10.
Por otro lado, existía el morbo de ver en acción nuevamente, frente a frente, a Pedro de la Rosa y Lewis Hamilton. Pedro fue el más rápido en el primero de los dos días de pruebas, mientras que en el segundo se vio superado por el flamante campeón de GP2. El equipo McLaren-Mercedes confirmó el jueves que Pedro volverá a formar tándem con Kimi Raikkonen para afrontar la última carrera de la temporada. El equipo de Woking ha apostado por el piloto español con la intención de hacer el mejor papel posible e intentar, si las circunstancias lo permiten, ganar el primer Gran Premio de la temporada.
Como anécdota, dentro del examen continuo al que se ve sometido, McLaren decidió que Lewis Hamilton y Pedro de la Rosa se intercambiaran los coches en la tarde del miércoles, sin cambiar los transponder, por lo que el mejor tiempo atribuido a Hamilton correspondía al español. De la Rosa estuvo probando por la mañana el nuevo motor que utilizará en Brasil, y a última hora de la tarde probó con el coche de Hamilton para validar los reglajes que había hecho el británico y hacer una vuelta rápida de calificación.
Por otro lado, en Silverstone la intensa lluvia impidió que "Nelsinho" Piquet pudiera completar una sesión de entrenamientos normal y apenas pudo rodar unas cuantas vueltas de instalación en la primera de las dos jornadas que tenía previsto rodar Renault. El piloto venezolano de la GP2, Ernesto Viso, sí que se enfrentó al mal tiempo rodando por primera vez con un F1 para el equipo Spyker, con el que debutará en los entrenamientos libres del GP de Brasil.
Rodando con un solo monoplaza, Renault completó sus entrenamientos privados de esta temporada acumulando un total de 160 vueltas el jueves con Nelson Piquet Jr. en una jornada soleada, pero con una temperatura bastante fresca. El brasileño trabajó en el desarrollo del motor, en los sistemas y en la revisión del software, así como también en un programa de desarrollo de cara a 2007.