Es un luchador nato, que nunca se da por vencido y que cuanto más difícil y comprometido está mejor se siente y mejor rinde en la pista, colocando al adversario contra las cuerdas. Las adversidades le dan alas y saca lo mejor de sí mismo.
Cuatro puntos son muchos, pero ahora tiene esperanzas después de llegar a China con el campeonato muerto y salir más "vivo" que nunca. Ha ganado el campeonato los dos últimos años en la última carrera, precisamente en Brasil.
Su motivación es extraordinaria, y los problemas con McLaren y Ron Dennis aún sirven de acicate para él porque nunca arroja la toalla. Se ha acostumbrado a vivir al margen del equipo, aunque con el personal técnico mantiene una estrecha relación.
La relación con McLaren Mercedes, pese a que le quedan dos años más de contrato, está totalmente rota. El entusiasmo con el que se comprometió con Ron Dennis en diciembre de 2005 se esfumó rápidamente y ahora sólo queda odio, por las dos partes. Las polémicas declaraciones del pasado fin de semana en China no le ayudarán en nada, aunque tampoco podía esperar ya nada.
Si McLaren quiere echarle una mano a Hamilton y perjudicarle lo tiene fácil, ya que con retenerlo más de la cuenta en un repostaje parado en el box ya es suficiente y es muy complicado demostrarlo. En las últimas carreras Fernando ya se ha percatado de que las presiones de los neumáticos no eran las idóneas en la crono. Ron Dennis dejó claro en Shanghai que "más que contra Raikkonen estábamos corriendo contra Alonso". Toda una declaración de principios.