viernes, 21 de noviembre de 2008 Buscar

Formula1

GP de Australia

18/03/2008

Josep VIAPLANA / Fotos: DPPI y SUTTON

GP de Australia

El Mundial empezó en Australia con una demostración de calidad de Alonso, que supo “sacar petróleo” de su coche en una locura de carrera repleta de incidentes. El cuarto puesto de Fernando sabe a gloria por los problemas evidenciados por Renault en un Gran Premio que dominó sin discusión Lewis Hamilton, mientras que los Ferrari fracasaban con estrépito.

Impresionante, espectacular, táctico y agresivo son algunos de los adjetivos que califican perfectamente la carrera de Fernando Alonso en Melbourne, la primera después de su regreso a Renault y la primera en la que no tiene un coche competitivo después de tres años luchando por el título. A diferencia de los cuatro últimos años, el asturiano no estuvo esta vez en el podio del Albert Park en el inicio de una temporada que se presenta muy interesante, pero probablemente fue su mejor carrera en este complicado trazado, sabiendo sacar petróleo de un coche que está lejos, muy lejos, de los mejores de la parrilla.

La victoria fue para el británico Lewis Hamilton, que hizo una carrera perfecta para comandar el pelotón en una prueba repleta de incidentes, con la salida en tres ocasiones del safety car, y que representó un absoluto fracaso para Ferrari, que había llegado al arranque del Mundial como el claro candidato al título. Los errores de Raikkonen y Massa fueron numerosos, y tampoco acertaron sus estrategas, con lo que, en el primer envite sin Jean Todt, se han encendido todas las luces de alarma en la escudería, ya que, por si fuera poco, tampoco les acompañó la mecánica. Fue la gran sorpresa de la jornada, aunque negativa. Se esperaba un paseo marcial y, por el contrario, ninguno de sus coches acabó, dándole una ventaja a Hamilton y McLaren que al final les puede pasar factura. Raikkonen salvó un punto porque Barrichello fue excluido por salir del pit lane con el semáforo rojo en una de las entradas del safety, en una carrera en la que sólo cruzaron la línea de meta 7 bólidos de los 22 que habían tomado la salida.

El Gran Premio de Australia, que congregó el domingo a 108.000 aficionados para presenciar la carrera en directo, se puede haber despedido de Melbourne si Bernie Ecclestone cumple sus amenazas por no ceder a hacer una carrera nocturna. Fue una prueba que rozó la locura, con constantes alternativas e incidentes, en gran parte propiciados por las limitaciones electrónicas, que ahora evidencian los errores de los pilotos.

Se esperaba con expectación este primer Gran Premio para ver el potencial real de cada uno y, ciertamente, no hubo grandes sorpresas, descontando el varapalo que se llevaron los Ferrari, aunque es evidente que hay que seguir contando con ellos. Los McLaren y los BMW están desde luego ahí, mientras que por detrás hay un numeroso grupo de equipos, entre los que reina la igualdad y donde el mínimo detalle marca las diferencias.

Lo preocupante, al margen del resultado positivo que consiguió Fernando Alonso, fue que el Renault R28 evidenció estar en la cola del segundo pelotón. El asturiano, tremendamente motivado, realizó un Gran Premio magistral, pero no había podido meterse en la Q3 en la calificación y en carrera los Williams, Red Bull, Toyota e incluso Toro Rosso estuvieron a la par o por encima en sus prestaciones. Se esperaba un año duro, pero quizá no tanto... salvo que se mantenga la locura que vivimos en el Albert Park, un circuito de por sí complicado y que está muy bacheado. Flavio Briatore asegura que con la evolución que estrenarán en España estarán delante, pero es evidente que la competencia también trabaja, y si el resto da un paso, en Renault están obligados a dar dos para no menospreciar a un piloto que ayer volvió a demostrar que es el mejor de la parrilla, con permiso de Lewis Hamilton.

Hamilton, estelar
El británico ganó con comodidad y tuvo una carrera muy fácil. Los safety car nunca le perjudicaron y su ritmo fue siempre perfecto, sin cometer el más mínimo error. Si sales desde la pole tienes la carrera casi ganada, y se cumplió de nuevo la estadística. De todas formas, no todo fueron alegrías en McLaren, puesto que Heikki Kovalainen cometió un grave error en la última vuelta, que permitió a Alonso recuperarle la posición para acabar cuarto. El finlandés accionó el limitador de velocidad en plena recta, el mismo error que le costó el título a Hamilton en Brasil. La quinta victoria de la carrera deportiva de Lewis le permitió auparse al liderato del Mundial, que había dejado en Interlagos la pasada temporada justo en el momento de ceder el título a Raikkonen. Nick Heidfeld, con BMW, y Nico Rosberg, con Williams, acompañaron al británico en el podio de esta cita inaugural después de una carrera muy constante. Hay que señalar además que era el primer podio de Rosberg, que Nakajima sumó sus primeros puntos y que Bourdais, quien iba cuarto a cuatro vueltas del final con su Toro Rosso (por delante de Alonso y Kovalainen), también sumó sus primeros puntos en la carrera de su debut, pese a haber tenido que abandonar. Por otro lado, hay que destacar que los comisarios sancionaron a Nakajima con diez posiciones en la parrilla del GP de Malasia, por haber provocado el accidente de Kubica en la vuelta 48.

Siete coches
La carrera fue caótica, en el sentido de que el safety car tuvo que salir en la vuelta 1 (quedaron eliminados ya cinco pilotos), en la 26 (toque entre Massa y Coulthard) y en la 44 (accidente de Glock), con lo que en la vuelta 32 ya quedaban sólo 11 de los 22 coches que habían tomado la salida. Debido a los numerosos incidentes, provocados especialmente por la limitación de las ayudas electrónicas, acentuado por una pista muy bacheada y deslizante y los problemas de fiabilidad, fueron "cayendo" hasta los 7 que cruzaron la bandera de cuadros, y uno de ellos, además (Rubens Barrichello), fue excluido en la mejor carrera de Honda en mucho tiempo.

Por poner un ejemplo, hay que destacar que el año pasado en Australia terminaron 17 de los 22 coches que salían, y que la carrera en la que hubo más abandonos fue la de Fuji, bajo el diluvio, en la que sólo acabaron 10.

 

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