Max Mosley quiso "reinventar" la F1 y, ciertamente, lo que ha hecho es darle un revolcón impresionante, por el que los últimos han pasado a ser los primeros en un campeonato que también está siendo marcado por las reclamaciones y las deliberaciones de los comisarios. La humillante exhibición de Brawn GP, que en su primera carrera ya copó la parrilla y el podio, es un fiel reflejo de que ya nada volverá a ser como antes, y que en este inicio se han invertido los papeles.
El inicio del Mundial 2009, al que todos denominamos el año del cambio, no ha defraudado. Ni mucho menos. Los Brawn lograron una victoria que ya se vislumbraba, sin mayores sorpresas, y dejaron claro que el dominio puede ser largo y humillante si el Tribunal de Apelación de la FIA no decide que el difusor que utiliza es ilegal y les obliga a rediseñar el coche.
El Tribunal de Apelación de la FIA ha sido convocado en París para el próximo 14 de abril, el miércoles anterior al GP de China. Su decisión sobre la legalidad o no de los difusores que utilizan Brawn, Toyota y Williams marcará el signo del Mundial, aunque no cambiará la puntuación de las primeras pruebas porque, de momento, han sido declarados legales a todas luces… menos los de la competencia, que clama al cielo.
No hay tiempo que perder, y los equipos "grandes", los que han dominado los últimos campeonatos y los que cuentan con más medios, están trabajando para encontrar soluciones al apabullante dominio de Brawn GP. Tanto Ferrari como McLaren y Renault han reconocido que ya trabajan para diseñar este tipo de difusores, aunque difícilmente los podrán montar antes de Barcelona.
Jenson Button, que los dos últimos años ha vivido a la sombra de Lewis Hamilton, reivindicó su gloria con su segunda victoria en un Gran Premio desde que debutó en el GP de Australia de 2000. Han pasado nueve años desde entonces y, probablemente, este piloto inglés ha iniciado una segunda juventud de la mano de un equipo que ha sabido interpretar mejor que nadie las lagunas que se desprenden del apartado aerodinámico del nuevo reglamento. Los detractores, al respecto, insinúan que Ross Brawn, delegado técnico de la FOTA y uno de los hombres que trabajó en las normas cuando se tomó un año sabático, actúa con ventaja.
Para unos el coche no es legal, para otros Ross Brawn es un genio. Mucho se había dicho del monoplaza antes de la carrera de Melbourne, pero sobre la pista se ha constatado –por si había alguna duda– que este coche está un paso por delante de todos. En carrera no fue un paseo marcial, pese a que solo Sebastian Vettel estuvo en los tiempos de Jenson Button, pero viendo cómo un coche va sobre raíles y el otro se sube por las paredes quedaba todo dicho.
Celebración en Brawn; decepción en Ferrari
El éxito del debutante equipo inglés contrastaba con la decepción que se vivía en Ferrari, que por segundo año consecutivo no logró que ninguno de sus dos coches cruzara la línea de llegada del primer Gran Premio de la temporada. Entre los "rojos" se han encendido nuevamente todas las luces de alarma, puesto que además de la conocida desventaja con respecto a Brawn GP, Felipe Massa tuvo que retirarse al romperse un soporte del morro y Kimi Raikkonen por problemas en el diferencial.
Mientras los Brawn demostraron que además de rápidos son duros, ya que Barrichello se dio más de un encontronazo y el coche siguió intacto, Lewis Hamilton y Fernando Alonso salieron airosos en un fin de semana que a ambos se les había puesto cuesta arriba cuando quedaron "cortados" de la última tanda de la calificación. Entre los teóricos candidatos al título fueron, sin duda, los que se llevaron el mejor botín de Australia, pero a estas alturas, y pese a que tan solo se ha disputado la primera carrera de un total de diecisiete, nadie se atreve a descartar de la lucha por el campeonato a los Brawn, entre otras cosas porque se aventura que cuando lleguen los circuitos rápidos su ventaja aún será mayor y que permanecerá, como mínimo, hasta que el Mundial llegue a Europa.
Algunas carencias en el R29
En cuanto a Fernando Alonso, que en la crono salió el décimo por una penalización a los Toyota por llevar los alerones traseros flexibles, voló a Malasia con las posibilidades intactas, pero con el convencimiento de que tienen que mejorar, que Renault tiene que poner toda la carne en el asador si quieren luchar por ganar carreras y el título. Es cierto que el Albert Park es un circuito muy bacheado y que el viento tampoco les beneficia, pero las carencias del R29 salieron a relucir y el bólido deberá pasar un examen el próximo domingo en Sepang, un circuito con unas características completamente distintas y en el que contar con el KERS puede ser de mayor ayuda.
De los veinte coches que corrieron este primer Gran Premio, solo siete utilizaban el famoso sistema de recuperación de energía cinética, y sus ventajas siguen siendo una incógnita. Parece probado que en el tiempo por vuelta, por lo menos en lo que hace referencia a Australia, no daba ningún beneficio, y en carrera, prácticamente tampoco, aunque en teoría tiene que favorecer al usuario en la salida y también al adelantar. Sin embargo, Alonso no pudo ni con Glock ni con Fisichella, ambos sin el sistema en sus coches. El KERS pasará una reválida en Malasia, porque algunos se plantean ya quitarlo.
Pros y contras del KERS
La principal ventaja del KERS es que proporciona una potencia extra de 80 caballos durante 6,6 segundos por vuelta, que el piloto puede accionar desde un botón que tiene en el volante. Por el contrario, en cuanto a los problemas, nos encontramos con que el equipo tiene que luchar con un peso extra, cercano a los 40 kilogramos, que penaliza la estabilidad de los coches, porque no se puede colocar como con los lastres en el sitio más conveniente, sino que va en el centro del bólido, y al elevar el centro de gravedad lo hace más inestable en curva.
Haciendo nuevamente referencia a Fernando Alonso, que en la primera parte de la carrera tuvo problemas de neumáticos y de frenos, mejoró a medida que pasaron las vueltas, y la quinta plaza final es un justo premio a su empeño y tesón, porque nunca tira la toalla. De todas formas, la salida del segundo coche de seguridad, a tres vueltas del final, le impidió, probablemente, luchar por el podio, puesto que con los neumáticos blandos era dos segundos por vuelta más rápido que los pilotos que tenía delante, como Hamilton, Trulli y Vettel. Precisamente, y por el mismo motivo, el Gran Premio pudo ser para Kubica, que se quedó apeado por el error de pilotaje del extraordinario pero inconsciente Vettel, que reconoció su error y fue sancionado por los comisarios con diez posiciones en la próxima parrilla de Malasia.
Hamilton, de último a tercero
Quien sí tuvo una jornada afortunada fue Lewis Hamilton, que después de arrancar el último acabó en el podio gracias a una carambola, pero este resultado proporciona mucha tranquilidad a un equipo que ha reconocido que tiene muchos problemas con el coche de 2009.
El campeón vio cómo se penalizaba a Trulli, que fue quien subió al podio, porque a tres vueltas del final adelantó al británico con el safety en pista. El Toyota se salió de la pista y Trulli recuperó después la posición, un error que le costó muy caro y que es impropio de un veterano como él.