El Mundial se reabrió de forma inesperada el pasado domingo en Shanghai gracias al primer abandono de la temporada de Lewis Hamilton, un incidente que devolvió las opciones a Fernando Alonso y Kimi Raikkonen de ganar un título que se les había puesto muy cuesta arriba. El finlandés, que se llevó su quinto Gran Premio de la temporada, y el español, le disputarán el título al piloto británico en la última carrera de uno de los campeonatos más apasionantes, competidos, igualados y polémicos de todos los tiempos. El desenlace será el próximo día 21 en Interlagos y, pese a que Hamilton sigue siendo el favorito, la experiencia de las últimas carreras refleja que todavía puede pasar de todo.
Kimi Raikkonen obtuvo la victoria en una carrera que en su primer tercio estuvo dominada por Hamilton y que, como en Fuji la semana anterior, las condiciones climatológicas se revelaron determinantes. Fernando Alon-so, por su parte, que en la víspera abrió la caja de los truenos en contra de McLaren y sobre todo Ron Dennis, le ganó la partida a Felipe Massa y obtuvo una extraordinaria segunda plaza que le dejó a cuatro puntos del título.
Brasil, el escenario en el que los dos últimos años se ha coronado como flamante campeón del mundo el piloto asturiano, volverá a dictar sentencia. Raikkonen, que está a siete puntos de Hamilton, necesita imperiosamente ganar y que el británico no acabe la carrera –o sea sexto como máximo–. Con respecto a Alonso, le sirve si entre él y el español se sitúa Felipe Massa, que fue el vencedor de la carrera el año pasado. Está claro que en Ferrari habrá órdenes de equipo y el brasileño trabajará para el finlandés.
Más quinielas
Fernando Alonso, por su parte, necesita ganar y que Lewis Hamilton sea tercero como máximo. Hay cuatro puntos de diferencia y ambos han ganado cuatro Grandes Premios. En el supuesto de un empate final, el campeón será el que mayor número de victorias tenga o, si se mantiene la igualada, el que mayor número de segundos, terceros... y así sucesivamente.
En esta ocasión, a diferencia de los dos últimos años, Alonso no dependerá de él, pero a su favor cuenta con los dos títulos que ya adornan su palmarés, la experiencia que le proporciona haberlos ganado en la última carrera y el factor de que toda la presión recaerá sobre Hamilton, que era quien lo tenía todo ganado y ayer lo empezó a perder. La única experiencia que tuvo Raikkonen fue en 2003, con Michael Schumacher, y perdió.
Lewis Hamilton, no obstante, sigue siendo el favorito. Los 12 puntos de ventaja sobre Alonso y los 17 con respecto a Raikkonen quedaron reducidos a la mínima expresión, pero es el único de los tres candidatos que sigue dependiendo de sí mismo. Si el británico, de 22 años, es segundo, será campeón, independientemente de lo que hagan sus rivales, pero está claro que tiene prohibido fallar porque otro error sería ya letal. No hay margen.
Gran ritmo inicial de Lewis
Hamilton, que el sábado sumó la sexta pole position de la temporada, comandó la carrera con autoridad desde la salida hasta la vuelta 15, en la que hizo su primer pit stop. Raikkonen fue el único que pudo seguir su ritmo en las primeras vueltas, pero Alonso, que se detuvo tres giros más tarde –hizo la crono con 10 kilos más de gasolina, lo que representa unas dos décimas–, se quedó detrás de Massa después de que se tocaran en la primera curva y se emparejaran en la segunda y cuarta, tomando ventaja el brasileño. Las opciones de victoria de Fernando se esfumaron, ya que en todo momento estuvo bloqueado por Felipe.
La salida se dio con la pista mojada y con todos los coches montando neumáticos mixtos de lluvia, que mantuvieron después de la primera parada porque el agua caía de forma intermitente. El tifón que se había anunciado se retrasó en su llegada, pero la lluvia fue decisiva otra vez para el desenlace de la carrera, provocando que entraran más elementos en juego.
Hamilton y sus ingenieros cometieron un error de libro, en cuatro fases, que les costó no sólo el triunfo y asegurar matemáticamente el título, sino tener que pasar dos semanas de nervios e intranquilidad. En primer lugar, el británico mantuvo con neumáticos de agua un ritmo demasiado alto con el asfalto secándose, lo que hizo que la goma se degradara totalmente. Su equipo no sólo no le advirtió, sino que reaccionó tarde y esperaron tres vueltas para decirle que entrara en boxes a cambiar las ruedas, después que Raikkonen hubiera enjugado la diferencia y le adelantara, lo que también le fundió los plomos porque no se le esperaba. A Lewis le entraron las dudas. Para rematar la faena, cometió un error de pilotaje al entrar en el pit lane, ya que no tuvo en cuenta que al haber menos tráfico habría más agua y, por lo tanto, menos adherencia.
Lewis Hamilton se salió en la vuelta 31, a 60 km/h, viendo cómo el coche se le iba de morro y sin poder hacer nada para sacarlo porque quedó clavado de delante en la grava. En la vuelta siguiente, la 31, Fernando Alonso entró a cambiar ruedas y en esta ocasión tuvo la suerte de volver a la pista justo por delante de Felipe Massa, que acabó completando el podio, con lo que tenía a su alcance la segunda plaza y dejaba el desenlace del título para Interlagos, en otra carrera que se presenta apasionante y en la que a buen seguro saltarán chispas.
Por último, en cuanto a la carrera de China, cabe destacar que Toro Rosso sumó ocho puntos en una actuación extraordinaria, en especial la del alemán Sebastian Vettel, de 20 años, que terminó cuarto después de arrancar el 17º. En la zona de puntos también estuvieron un resucitado Jenson Button, quinto; Liuzzi, Heidfeld y Coulthard, que salió ganador de un bonito duelo con Kovalainen.