viernes, 21 de noviembre de 2008 Buscar

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Formula1

GP de Gran Bretaña

08/07/2008

Josep VIAPLANA / Fotos: DPPI

GP de Gran Bretaña

Hamilton sacó a relucir todo su talento para ganar con autoridad su tercera prueba de la temporada en Silverstone y auparse de nuevo al liderato de un campeonato más igualado que nunca. La lluvia fue la gran protagonista, propiciando salidas de pista y trompos. Alonso terminó finalmente sexto, sin suerte en el momento clave del Gran Premio.

El británico Lewis Hamilton impartió una lección de pilotaje delante de una afición que le idolatra y se impuso de manera incontestable en el Gran Premio de Gran Bretaña, novena prueba de la temporada, que se disputó en un repudiado Circuito de Silverstone que estaba anegado por la lluvia y en el que el asturiano Fernando Alonso terminó sexto por un error en la estrategia de su equipo.

En una carrera alocada a causa de las condiciones climatológicas, Hamilton, que sumó su séptimo triunfo en la Fórmula 1 y el tercero de la presente temporada, ganó por delante del alemán Nick Heidfeld y el brasileño Rubens Barrichello, que remontó hasta el podio desde el 16º puesto de la parrilla al ser el único piloto que se arriesgó a rodar con neumáticos para agua extrema en los momentos decisivos de la carrera. El sudamericano no visitaba el podio desde el polémico Gran Premio de Estados Unidos de 2005, una carrera en la que se impuso Michael Schumacher y en la que sólo salieron a competir seis coches.

Después del GP de Gran Bretaña, que significa el ecuador del campeonato, Hamilton, Massa y Raikkonen se encuentran empatados a 48 puntos al frente del Campeonato de Pilotos. Lewis Hamilton, que llegó a Silverstone con 10 puntos de desventaja, es el nuevo líder de un Mundial en el que la igualdad es tan grande que entre el británico y Felipe Massa, que en esta última carrera fracasó estrepitosamente, los números son calcados: tres victorias, un segundo puesto, un tercero y un quinto. Hamilton, en igualdad de condiciones, es el líder por haber ganado la primera carrera en Australia. Con 48 puntos, comparten la primera posición con Kimi Raikkonen, que pudo sumar unos puntos que pueden ser de vital importancia al final del certamen para revalidar el título. Por cierto, hay que destacar que el finlandés de Ferrari encadenó la sexta vuelta rápida en carrera consecutiva, desde el Circuit de Catalunya a Silverstone, algo que en una misma temporada nadie había conseguido en la historia del Mundial de F1.

Victoria apabullante
El triunfo de Hamilton fue tan apabullante que aventajó en la línea de meta en más de 1 minuto a sus dos compañeros de podio. Al resto de pilotos, empezando por el campeón, Kimi Raikkonen, consiguió doblarles a falta de siete vueltas para el final de la prueba, dato que refleja su superioridad en la pista.

En cuanto a Fernando Alonso, hay que destacar que peleó nuevamente con todas sus fuerzas por subirse al podio, pero no pudo lograrlo en gran parte por la decisión de su equipo de no cambiarle los neumáticos de agua intermedios, muy desgastados, en la primera parada, cuando tenían previsto que no iba a llover más.

Como si el cielo estuviera apostando contra Renault, nada más regresar Fernando a la pista volvió a llover, evidenciando lo erróneo de una decisión tomada segundos antes en el muro. Así pues, Alonso tuvo que entrar de nuevo en boxes solamente seis vueltas más tarde para cambiar las ruedas y cargar combustible hasta el final, con el claro objetivo de no tener que volver a detenerse.

El asturiano llegó a las últimas vueltas de la carrera con los neumáticos en mal estado, desgastados, con poca adherencia, y le costó sangre, sudor y lágrimas defender su posición. Así, primero fue Kimi Raikkonen quien le adelantó cuando marchaba en cuarto lugar, maniobra que repitió Heikki Kovalainen vueltas después y que, incluso, intentó el japonés Nakajima, pero el asturiano cerró la puerta y conservó 3 importantes puntos de cara al Mundial. Curiosamente, el nipón desprotegió su espalda en el ataque desesperado a Fernando y fue sorprendido en la última vuelta por el italiano Jarno Trulli.

Error de Renault
Fue una lástima, ya que la carrera de Fernando Alonso, sin el más mínimo error después de las experiencias de Mónaco y Canadá, merecía otro final. El asturiano vio cómo el tren del podio se le escapaba otra vez en la carrera de esta temporada que lo ha tenido más cerca. Otro error de estrategia en el equipo Renault echó al traste las ilusiones del bicampeón español, que al final sólo pudo ser sexto, cuando verdaderamente pudo acabar luchando por ganar.

El que protagonizó una carrera para olvidar, nefasta, fue el brasileño Felipe Massa. Hasta cinco trompos protagonizó el piloto de Ferrari, quien, además, tuvo que visitar hasta en tres ocasiones los boxes, lo que le condenó a la última plaza de los trece pilotos que acabaron la alocada prueba británica. El fin de semana ya empezó torcido para el brasileño con el accidente en la primera tanda de entrenamientos libres, y continuó con el error al sustituirle una rueda en la crono, culminando en una carrera calamitosa que recordaba a las que ya protagonizó en Australia y Malasia, que le valieron multitud de críticas.

En la lista de abandonos, de la que no se libró el compañero de Fernando Alonso, el brasileño Nelson Piquet, cuando era cuarto, destacó la presencia del polaco Robert Kubica, quien, pese a esta accidentada carrera, tan sólo se quedó a 2 puntos del liderato del Mundial en una jornada en la que Lewis Hamilton supo aprovechar todas las facilidades para darle la vuelta al campeonato y situarse nuevamente al frente. Por el contrario, sí pudo acabar, pero fuera de los puntos por tercera vez esta temporada, el australiano Mark Webber, que se había clasificado por primera vez en su vida en la primera fila de la parrilla. Un trompo en las primeras vueltas le complicó la vida y acumuló salidas y trompos, para terminar décimo.

 

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