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Formula1

GP de Mónaco

27/05/2008

Josep VIAPLANA / Fotos: DPPI y SUTTON

GP de Mónaco

El británico logró en las calles del Principado el segundo triunfo del año, una victoria que le hace volver a ser líder del campeonato tras aprovechar las dificultades impuestas por la climatología y los errores de Ferrari. Un Alonso muy agresivo no entró en los puntos después de sufrir un toque con Heidfeld al tratar de adelantarle con una maniobra “suicida”.

El Gran Premio de Mónaco, sexta prueba de la temporada, respondió a todas las expectativas y con la aparición de la lluvia se convirtió en una auténtica ruleta rusa, con constantes alternativas y en unas condiciones muy difíciles en las que el británico Lewis Hamilton logró sumar su segundo triunfo de la temporada, romper la racha de cuatro victorias de los Ferrari y auparse a la cabeza de un apasionante campeonato en el que se destacan ya cuatro candidatos para luchar por el título.

El éxito de Hamilton contrastaba absolutamente con el fracaso de los Ferrari en una pista en la que coparon la primera línea de salida y, por lo tanto, eran los grandes favoritos. No salió nada bien para la Scuderia desde la parrilla, cuando fue sancionado Kimi Raikkonen con un drive through (las ruedas no se habían colocado a 3 minutos de la salida), y a los errores de los pilotos se sumaban los de estrategia, perdiendo una carrera que tenían ganada en condiciones normales.

Fernando Alonso, por su parte, no pudo revalidar la victoria de las dos últimas ediciones en un Gran Premio que acabó siendo una pesadilla para él por sus ansias de aprovechar cuanto antes la oportunidad que se le brindaba. El asturiano se quedó fuera de los puntos cuando acariciaba el podio. Arriesgó a tope y esta vez perdió sobre una pista que estaba en unas condiciones muy difíciles, tremendamente deslizante, sin prácticamente visibilidad, y que no permitía el mínimo error.

Fernando, consciente de que la lluvia le abría una oportunidad, planteó una carrera al ataque saliendo séptimo. Ganó una posición a Rosberg en la salida, situándose quinto gracias a que Kovalainen salió desde el pit lane al no ponerse en marcha su McLaren, y en la primera vuelta ya le metía la rueda a Kubica en Loews. En la octava vuelta, cuando iba detrás del polaco y era cuarto después de un toque de Hamilton, golpeó contra el muro de la curva del Casino y tuvo que entrar en boxes para cambiar la rueda trasera derecha. Tuvo suerte con la primera salida del safety y volvió a la pista séptimo. Adelantó a Webber en la vuelta 12 y tras varios intentos cometió un error de precipitación y se enganchó con Heidfeld en Loews en la 14. Segunda parada en boxes y regresó el decimoséptimo, sin opciones ya para luchar por los puntos. Al final, en la vuelta 44 fue el primero en montar neumáticos de seco, pero esta arriesgada tentativa abrió el camino a sus rivales para que hicieran lo mismo.

Previsiones certeras
Había previsión de lluvia y esta vez los meteorólogos sí acertaron. Llovió a primera hora de la mañana, y cuando parecía que la pista se secaría volvió a aparecer la lluvia cuando los coches estaban ya en la parrilla. La salida, a diferencia de la carrera de la Porsche Supercup o de las World Series, no se dio tras el coche de seguridad, pero el espectáculo estaba asegurado. Mónaco, con lluvia, es una lotería, y más este año, en el que los coches no tienen ni control de tracción ni ayudas electrónicas en la frenada. Los incidentes fueron numerosos, con dos salidas del coche de seguridad (vuelta 8 por la colisión de Bourdais sobre Coulthard y en la 62 por un espectacular accidente de Rosberg en la zona de la piscina).

Cuando todo apuntaba a una victoria de Ferrari, con Felipe Massa logrando la tercera pole position de la temporada en un circuito en el que los últimos cuatro años había ganado quien salía primero, Lewis Hamilton hizo saltar la banca. Lo cierto es que el británico hizo una carrera impecable, sólo empañada por un error en la vuelta 6, cuando tuvo que entrar en boxes para cambiar la rueda trasera derecha tras tocar el guardarraíl en la salida de la piscina después de que al apagarse los semáforos superara a Raikkonen y se colocara segundo.

Tuvo suerte, porque la primera aparición del coche de seguridad volvió a reagrupar toda la carrera y cuando regresó de boxes se colocó quinto tras Alonso. ¡Había perdido sólo 3 plazas! Hamilton, sin embargo, se mereció el triunfo, porque fue a por él, arriesgando a tope, desafiando las amenazantes barreras y creyendo en sus posibilidades sin mediar en ningún otro conflicto, sorprendiendo a Ferrari parando otra vez en la vuelta 54.

Si el año pasado Fernando le cerró el camino, esta vez se lo allanó Massa. En la Scuderia se centraron en la pelea con Robert Kubica y se olvidaron de Hamilton, que aprovechó la primera parada de Felipe en la vuelta 33 para pasar a liderar la carrera y ya no dejar la primera posición hasta que se paró dos horas después de que se apagaran los semáforos. Cuando reaccionaron ya era tarde, e incluso vieron cómo Kubica les borraba de la segunda plaza en una segunda parte de carrera decepcionante.

Puede que Lewis Hamilton recuerde muchos años este triunfo, el sexto de su carrera deportiva, pero quien no lo olvidará será su amigo Adrian Sutil. El alemán, de 25 años, que disputa su segunda temporada en F1 y que el año pasado logró el único punto que adorna su palmarés bajo el diluvio de Fuji, mereció acabar con todos los honores. A ocho vueltas del final era cuarto a los mandos del Force India y un impotente Kimi Raikkonen se pasó de frenada en la Nueva Chicane y se lo llevó por delante, obligándole a abandonar cuando había hecho la carrera de su vida.

El error de Raikkonen fue brutal, digno de un debutante y no del campeón. El finlandés acudió personalmente al motorhome de Force India para disculparse, pero ello no era suficiente para calmar las lágrimas de Sutil, de rabia, puesto que era consciente de que había perdido una de las mejores oportunidades de su vida. Probablemente, si el que habitualmente es último en la parrilla se lleva por delante al campeón le sancionan. En Mónaco Kimi merecía una penalización, pero los comisarios se la pasaron por alto.

Además de los tres primeros clasificados, hay que destacar el cuarto puesto del australiano Mark Webber, que sólo falló entrar en los puntos en la prueba inaugural, y el hecho de que el alemán Sebastian Vettel y el brasileño Rubens Barrichello estrenaron su casillero de puntos.

 

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