Impresionante la batalla que libraron Fernando Alonso y Michael Schumacher en el circuito de Estambul, un trazado que acogió su segundo Gran Premio de F1, decimocuarto de la temporada, y que mantiene toda la incertidumbre en la lucha por el título. Felipe Massa, como ya había hecho en los entrenamientos con la pole, se estrenó con su primer triunfo en la disciplina, pero la sal y la pimienta la pusieron el español y el alemán, dos auténticos fuera de serie que mantienen una apasionante lucha por un título que se tiene que desvelar en las últimas cuatro carreras.
Fernando Alonso, en un circuito que beneficiaba claramente a Ferrari por la velocidad y por el calor, sacó a relucir nuevamente su destreza y talento para invertir la tendencia de los últimos Grandes Premios. El asturiano aprovechó al límite los errores de sus rivales y se clasificó por primera vez por delante de Michael Schumacher desde Indianápolis, con lo que amplió la diferencia de diez puntos al frente del Mundial a los doce actuales, lo que le da un poco más de aire de cara a la crucial cita de Monza.
Quedan cuatro Grandes Premios, cuarenta puntos en juego y la batalla se mantendrá, a buen seguro, caliente hasta el final. Schumacher había reducido las diferencias en 15 puntos en las últimas cuatro carreras, pero Alonso demostró nuevamente que va a vender muy cara su piel. Quedó en evidencia también que para ganarle, ni Ferrari ni el piloto alemán pueden cometer el más mínimo error. En Estam bul los cometieron... y perdieron cuando eran superiores.
El Campeonato de Marcas está apretadísimo, y Renault sólo tiene dos puntos de ventaja sobre Ferrari. El campeón, con buen criterio, aprovechó el triunfo para dar un toque de atención a su equipo. Contuvo de forma magistral al "Kaiser", pero es cada vez más evidente que el R26 no está a la altura del F248, y la esperanza radica en las novedades que lanzará Renault en el GP de Italia. Para Monza está prevista una nueva evolución de motor y también una aerodinámica específica para sus altas velocidades, con los alerones más pequeños, pero la Scuderia también trabaja a marchas forzadas y hoy tiene ventaja técnica. Al respecto, hay que señalar que, mientras Ferrari y Renault tratan de seguir mejorando el coche de 2006, sus rivales ya centran sus inversiones en 2007, y ello debe favorecer a Alonso en esta apretada recta final del campeonato, porque cuantos menos rivales se puedan inmiscuir en la pelea mayores opciones tendrá.
Desafortunada estrategia de Ferrari.
La carrera fue intensa, aunque no tanto como la de Hungría. Felipe Massa aprovechó la pole para tomar el mando desde la salida, aunque una arriesgada maniobra de Michael, cerrando el paso a Fernando, pudo provocar una colisión entre los dos Ferrari. El primer momento clave del Gran Premio llegó en la vuelta 13, cuando Liuzzi dejó el coche en medio de la pista tras un trompo y obligó a que saliera el safety car. Los cuatro primeros entraron en boxes, pero Schumacher, que entonces tenía una ventaja de 8,8 segundos sobre Alonso, tuvo que esperar a que completara el repostaje el brasileño, que era el líder, y vio cómo el español le ganaba la posición. Ferrari se confió en la maniobra y ello les costó unos segundos que ya no pudo recuperar. Toda la estrategia que habían establecido para sumar un nuevo doblete se vino abajo, y al campeón se le abría la esperanza de superar a su oponente.
Fernando es un piloto que no da ventaja, que pelea a muerte y no comete errores. Supo exprimir al máximo su coche para que el alemán no pudiera superarle y sumar esos dos puntos extra con los que no contaba. Michael, que tuvo problemas con los neumáticos en su segundo juego, se salió en la complicada curva 8 de la vuelta 28, perdiendo algo más de cuatro segundos y, pese a que hizo la segunda parte del Gran Premio pegado al español, buscando su error, ya no pudo recuperar el terreno perdido.
Apretadísimo final.
Las 81 milésimas que les separaron al final reflejan, por sí mismas, la tremenda pasión con la que se vivieron las últimas vueltas, y también cómo está de cerrada la lucha por el título, un cetro que pretenden dos pilotos auténticos cracks y que se va a decidir al límite. En Monza, otro feudo favorable a los Ferrari, veremos la próxima semana un nuevo combate entre dos pilotos cuyas diferencias personales empiezan a ser notables. La tensión se respira en el ambiente.
Por otro lado, mientras la carrera de Raikkonen acabó contra el muro en la vuelta 2 –entró en boxes en la primera vuelta después de que Speed le pinchara un neumático trasero en la salida–, Pedro de la Rosa parece dispuesto a seguir salvando los muebles a McLaren. El piloto barcelonés, undécimo en la parrilla, se vio obligado a remontar después de encontrarse en la primera curva a Fisichella mirando hacia atrás. Con una estrategia a una sola parada y con la incógnita de cómo afectarían los 85 kilos (104 litros) de combustible a sus neumáticos, fue remontando posiciones hasta situarse en una meritoria quinta plaza al final, conteniendo los ataques de un Fisichella desesperado porque no da ni una a derechas y al que se le torció la carrera al tener que entrar en boxes en la primera vuelta para cambiar el morro de su Renault.
Duelo Ralf-Rubens.
El británico Jenson Button, flamante vencedor del GP de Hungría, fue cuarto, haciendo toda la carrera en tierra de nadie, es decir, sin poder luchar por el podio pero sin ser inquietado por detrás. Otra de las peleas de esta apasionante batalla se dirimió entre Ralf Schumacher y Rubens Barrichello por la séptima posición, que al final fue para el alemán, pese a que perdió diez posiciones en la parrilla por cambiar el motor y tener que parar en boxes en la primera vuelta para cambiar el alerón. Decepcionante actuación de los dos pilotos de BMW, quienes después de situarse entre el top ten en la parrilla se vieron muy lejos de las posiciones de puntos.