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Formula1

Sainz conduce el R25 de Alonso

31/10/2006

Sainz conduce el R25 de Alonso

Las hazañas de Carlos Sainz nunca dejan de sorprender. Tras ser el mejor piloto del mundo de rallyes, ahora le hemos podido ver a los mandos de un Fórmula 1, y no cualquiera, sino el R25 con el que Fernando Alonso y Renault se proclamaron campeones del mundo en 2005. El madrileño fue la gran estrella de la última cita de las World Series en el Circuit de Catalunya ante más de 75.000 aficionados.

Carlos Sainz fue la verdadera atracción de un fin de semana en el que el Circuit de Catalunya despidió la temporada de las World Series. El piloto madrileño se enfrentó a un nuevo reto, de los que ya nos empieza a tener acostumbrados; si hasta ahora ya lo habíamos visto proclamarse campeón de mundo de Rallyes en dos ocasiones, pilotar la Honda con la que Álex Crivillé ganó el Campeonato de Motociclismo de 500 cc o "pasearse" con un F18 tocando el espacio como el que se monta en una bicicleta, en esta ocación le ha tocado realizar una exhibición con el coche más rápido en un circuito, un Fórmula 1, y nada menos que el R25 con el que el piloto asturiano Fernando Alonso consiguió su primer título de campeón del mundo de F1 y con el que Renault se alzó con su primer título de Constructores.

Apoyando al automovilismo
Una de las preguntas que se hacía mucha gente era por qué Sainz se montaba en un coche como éste; está claro que para un deportista de la talla de Sainz esto es un reto, pero además, el hecho de poder apoyar al automovilismo español y a sus pilotos en un certamen tan importante e internacional como las World Series ha sido otro de los motivos. Volkswagen no le puso pegas a la hora de tirar adelante con este bonito reto.

Con la ilusión de un niño y con una sonrisa clavada en su cara, el madrileño fue el protagonista en dos ocasiones el sábado y en otras dos el domingo, dando varias vueltas en cada manga, y cada vez más rápido y con unos tiempos nada despreciables. Todo ello entremedias del extenso programa de las World Series by Renault, Eurocup Fórmula Renault 2.0, Eurocup Mégane Trophy y Copa Clio Renault Sport.

El reto no era nada fácil, pues la mayoría de los pilotos de rallyes, y de otras especialidades, que han tenido la oportunidad de probar un Fórmula 1 han acabado contra el muro, y Carlos Sainz no sólo consiguió dejar el R25 intacto, sino que en sus últimos giros consiguió marcar un registro de 1.24.1, un tiempo impresionante, y más cuando su amigo Pedro de la Rosa le dijo que si bajaba de 1.25 le hacía la ola.

Las primeras vueltas no fueron fáciles, sobre todo cuando se desconectó el control de tracción y el coche era ingobernable, pero pudo salir airoso con sólo dos trompos pese a pilotar en estas condiciones.

Además, la situación no era cómoda para el bicampeón del mundo de Rallyes, ya que la posición de conducción resultaba muy incómoda, prácticamente no cabía en el cockpit, en las curvas cerradas no podía girar el volante, el casco se le levantaba en la recta, llevaba el coche capado de electrónica, los neumáticos no eran precisamente de calificación y la configuración aerodinámica era la de Mónaco.

Sainz, como siempre, aprobó, y con nota. La afición enloqueció, y su cara delataba que había vuelto a conseguir algo impresionante, y es que a un deportista de su talla sólo se le puede decir: "¿Y qué te falta por hacer ahora?", el Dakar aparte, claro, pero ya caerá.

 

 

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