martes, 07 de octubre de 2008 Buscar

Novedades

500 Abarth

26/02/2008

Gustavo RODRÍGUEZ

500 Abarth

Estos adjetivos definían al 500 Abarth de los años sesenta. Un diablillo de cuatro ruedas que corría como un demonio y que daba muchas alegrías a todos aquellos pilotos que disfrutaban de su conducción en aquella añorada época. El actual promete las mismas sensaciones y las primeras unidades llegarán en julio.

El nuevo 500 Abarth fue uno de los grandes protagonistas durante la visita que realizamos a las recientemente inauguradas instalaciones de la marca italiana. La primera toma de contacto estática la llevamos a cabo sobre uno de los prototipos que todavía se encontraba en fase de desarrollo. Su interior estaba sin definir, aunque pudimos ver elementos terminados, como el nuevo volante de cuero y los bacquets, que están revestidos de varios materiales combinados en diferentes colores (negro y rojo) y texturas.

El volante, de tres radios, cuenta con una forma ergonómica que permite situar los pulgares en su posición correcta y está "aplanado" en su base, lo que garantiza un mayor espacio para las piernas. La instrumentación, de grafía y aspecto deportivos, está enriquecida con un manómetro analógico para la medición de la presión y un indicador que optimiza el cambio de marcha a través del encendido de un testigo. Por último, rematan la faena los pedales fabricados en aluminio con superficies de goma y el pomo de la palanca de cambio, revestido en piel y con una empuñadura más ergonómica para un uso más deportivo.

Aerodinámica elaborada
Una vez terminada la visita a la sede central de Abarth pudimos ver la unidad que se presentará en el Salón de Ginebra. Cuando se observa detenidamente la carrocería se percibe que se ha prestado especial atención a la aerodinámica y a la funcionalidad de algunos elementos. Su frontal está gobernado por un "tríptico" de tomas de aire que permite una mejor refrigeración. El "morro" tiene un aspecto más prominente que permite crear un espacio adicional para el turbocompresor. En la zaga destaca el alerón situado por encima de la luneta, el paragolpes que acoge una doble salida de escape y el "difusor" que permite dar salida a los flujos de aire. Según Abarth, todos los nuevos elementos aerodinámicos contribuyen a disminuir la resistencia al avance, consiguiendo a la vez una mayor adherencia al suelo a altas velocidades, algo que le permitirá un buen nivel de estabilidad en zonas rápidas.

Por lo demás, encontramos un montón de detalles que nos recuerda al 500 "sesentero", con un buen número de acabados realizados a imagen y semejanza de su predecesor.

Un gasolina de 133 CV
Para motorizarlo, Abarth recurre a una versión de 133 CV del motor de gasolina Fire 1.4 16V sobrealimentado por un turbocompresor IHI de geometría variable. Recordemos que en el Grande Punto rinde 155 CV (sin el kit "Esseesse" que potencia el motor hasta los 180 CV). Al igual que el Grande Punto, el 500 cuenta con una modalidad denominada "Power Boost" que permite aumentar el par máximo de 180 Nm a 206 Nm gracias a un servomecanismo eléctrico que modifica el calibrado, aumentando la carga para, de esta forma, incrementar la cifra del par motor. La maniobra se realiza simplemente pulsando el botón "Sport", situado en la consola central del salpicadero.

A nivel mecánico también adopta un nuevo sistema denominado "TTC" (Torque Transfer Control) que mejora la transferencia del par motor a las ruedas y, en particular, garantiza una mejor tracción en curva, aumentando la eficacia en los giros.

Por último, para aquellos que deseen un coche de carreras de cara a competir en circuitos, estará disponible un nuevo equipamiento deportivo denominado SS Assetto Corsa.

 

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