viernes, 21 de noviembre de 2008 Buscar

comparativas

AMG y M se encargan de las creaciones más deportivas de Mercedes y BMW, respectivamente.

04/12/2007

Raja J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE

BMW M frente a Mercedes AMG

Deportivos de lujo; eso son los BMW M. Coches de lujo deportivos; eso son los Mercedes AMG. Si quieres entender mejor estas afirmaciones, echa una ojeada a las páginas que siguen, en las que encontrarás lo más destacado de estas apasionantes firmas.

BMW M3
Sentarse a los mandos de un M3 es siempre sinónimo de diversión. En su última entrega, la receta ha mejorado, ya que, además de ser un endiablado deportivo, este vehículo cumple ahora las funciones de coche de lujo con mayor esmero. Los culpables principales son su nuevo eje trasero y la suspensión electrónica variable, que es opcional, pero que recomendamos vivamente. 

Así armado, el M3 ha ganado en agilidad y es más efectivo que antes sin recurrir a una amortiguación más dura. De hecho, hasta en su posición más agresiva es ligeramente más suave que antes. Y en su modo más confortable lo es más que nunca. Pero no sólo la suspensión se adapta a nuestras necesidades, también la electrónica del motor o la respuesta del volante.

Así que, a la hora de rodar, con el M3 podemos atravesar la carretera de montaña más velozmente que con su predecesor, y volver por la autopista con un confort muy superior. La nobleza de reacciones es elevada, y hasta el reglaje del control de estabilidad resulta particularmente destacable, ya que permite mucho juego y nos salva la papeleta cuando sólo cuando verdaderamente es necesario. Para encontrar cosas más eficaces, debemos abandonar la categoría de las berlinas de lujo. No hay nada igual. 

Además del chasis, el motor colabora decisivamente a incrementar el disfrute del dinamismo. Su propulsor V8, más ligero que el anterior 6 cilindros en línea, entrega 420 caballos, y para llegar a ellos se ha optado por muchas revoluciones –esta cifra de potencia se alcanza a 8.300 rpm– y poca cilindrada –4 litros–. Con ello, la respuesta a bajas vueltas no es quizá tan contundente como antes, pero sigue mereciendo tal adjetivo. Y a regímenes medio y alto de giro su acción es devastadora: cualquier pisotón al acelerador se traduce en un avance prodigioso.

Por fuera, y esto es una opinión ciertamente personal, creo que el equilibrio entre elegancia y deportividad es casi perfecto. El M3 cuenta con retoques estéticos que le diferencian de los demás Serie 3 sin llegar a la horterada ni al exceso, ni de lejos. El abultado capó con tomas de aire adicionales, las defensas y las branquias laterales o el techo de fibra de carbono dicen a las claras que es un Serie 3 muy especial, conservando la pureza de líneas.

Dentro, sin embargo, nada de nada; hay que buscar con la vista, y buscar bien, para encontrar algún detalle que no sea lo que vemos en la cabina de un 320d.

Mercedes CLK 63 AMG
Podemos afirmar que los AMG de Mercedes son los modelos más deportivos de la firma de la estrella, pero lo son en menor medida que sus homólogos M. Primero, por el chasis. Su reglaje no es nunca tan agresivo como el de sus rivales, de forma que inclinan la balanza de forma menos señalada hacia la deportividad, manteniendo también niveles de confort más elevados. La ausencia de suspensión electrónica en el CLK le hace más incómodo y menos eficaz que el M3, que sí la tiene, cuando tradicionalmente el Mercedes era discretamente inferior dinámicamente, pero mucho más confortable.

El motor también es diferente; en vez de giro rápido y poca cilindrada, Mercedes apuesta por mucha cilindrada, 6,2 litros, lo que no hace necesario que los pistones giren tan rápido para alcanzar su descomunal cifra de potencia: 457 CV a 6.800 rpm. Con ello, su respuesta es incluso más contundente que la del M3, ya que el par motor es mayor y llega antes. Así, también sus prestaciones son mejores, y sus consumos, más elevados.

 

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