27/11/2007
ELÍAS DOMINGO / Fotos: J. BERNARDO DÍAZ
Asturias: IV Rallye de la Montaña Central
Nada hacía presagiar que, para la última cita de la temporada, tantos pilotos fueran a optar por monturas de primer nivel. El caso es que, entre los habituales del certamen y los “conversos” de la Montaña, la última prueba del año fue un auténtico espectáculo.
Llegábamos a esta cita con la sensación de estar ante una prueba que no nos defraudaría… ¡y no nos equivocamos! En primer lugar, por la magnífica selección de los tramos por parte de la Escudería Turón Arrass, con las lógicas discrepancias de unos y otros, pero en todo caso buscando siempre paisajes espectaculares y carreteras de auténtico ensueño. Pero es que, además, la nómina de inscritos era ciertamente brutal. Hombres rápidos y habituales del campeonato como Julio César Castrillo (Maxi Mégane) iban a tener que vérselas con otros tipos rápidos en Montaña. El favorito principal entre los hombres de las subidas era Óscar Palacio, quien contó para la ocasión con Salvador Belzunces de copiloto. El langreano, en todo caso, marcó el mejor tiempo en el primer tramo, y después sufrió un ligero toque que le privó de seguir luchando por la victoria.
En el segundo tramo se desmarcó otro de los hombres fuertes de la cita. Hablamos de Julio César Castrillo, que conseguía el mejor tiempo en los 3,5 kilómetros del tramo de Carabanzo. Para entonces, ya había acumulado una penalización por adelanto en un control horario Miguel Diego, quien se dejaba en ese desafortunado lance 4 minutos. Eso sí, el de Infiesto dejaba claro que estaba muy fuerte, marcando el mejor tiempo en los tramos 3 y 4, para dejar el liderato en manos de un Castrillo que se había quedado sin uno de los hombres que le podían inquietar en la lucha por la victoria: Óscar Palacio. Éste seguía en carrera, pero ya no con la vitola de líder, sino tratando de encontrar un hueco entre los diez primeros.
Castrillo, con problemas
El sexto tramo de la jornada estuvo marcado por el abandono de Julio César Castrillo. Eso sí, para entonces ya habían dicho adiós algunos de los Evo con los que contábamos para la quiniela de la jornada. Por ejemplo, Jesús Fernández, que descolocaba completamente el frontal del Evo del equipo de Pedro Burgo, y también Iván Suárez, a quien el motor de su coche no le dejaba continuar nada más salir.
Pero, volviendo al tema de Castrillo, al del Maxi Mégane no le acompañó la suerte y un palier roto aconsejaba parar. Tomaba entonces el liderato (en un tramo que ganaba Miguel Diego) Rubén González, quien no contaba entre los favoritos (aunque alguno sí lo había puesto en su quiniela). Sin hacer demasiados alardes, supo mantenerse en carrera con un Lancer Evo IX alquilado a Quattrorallye, con el que marcó el scratch en el séptimo tramo y aseguró una victoria que tiene muy merecida. El honor del mejor tiempo en el último tramo fue para Óscar Palacio, muy combativo toda la jornada.
Pero, si os fijáis, no estamos siendo demasiado justos con la realidad. Porque mucho hablar de Evo y Lancer, y nos dejamos en el tintero hombres muy rápidos que cuajaron rallyes de escándalo. Como por ejemplo un muy efectivo César Palacio, con su Clio, y un no menos rápido Miguel Arias, con su 206. Ambos con el coche en categoría XS, ocupaban los dos últimos escalones del podio. Especialmente alabada fue la actitud de Arias en los tramos de la noche, cuando supo encandilar a la afición con el sol ya oculto. Cuarto era un "Lobea" que llegó con el motor "a fuego", y por ello no se metió en el podio. La quinta plaza fue para Miguel Diego (con 4 minutos a cuestas), y sexto se colocó Ignacio Braña. Óscar Palacio, Gabino Fernández, Jorge Suárez y Alberto Martínez cerraron el top ten.