Faltando ya sólo una prueba, este campeonato acogía dos categorías diferentes: por una parte, los del certamen regional de Clásicos FACV, con veinticuatro equipos, y por otra los que disputan el campeonato bajo la reglamentación FEVA, con diecinueve formaciones presentes. Para los primeros se había impuesto una velocidad media alta a elegir, entre 60 y 70 km/h, y para los segundos entre 45 y 49,9 km/h, siendo todos los tramos a calcar.
En la categoría media alta, la pugna estuvo en todo momento entre Santamaría-Castaño, a pesar de arrastrar muchos problemas con el alternador de su Seat 124 y el Alfa Romeo de Fernández-Gisbert, que aunque empataban en la primera sección, en la segunda el de Sella atinaba y se llevaba la victoria. A continuación entraban tres equipos de la A.I.A. capitaneados por el Porsche de Aznar-Martínez, que comenzaron siendo los mejores pero que se tuvieron que conformar al final con la tercera plaza. Cano-Brotóns y Sivera-Bañó completaron las cinco primeras posiciones. Tan sólo destacar el abandono de Camacho-Pérez por culpa de una fuga de agua en su Porsche.
En cuanto a la categoría FEVA, ésta fue dominada desde el principio por el Mini Cooper de Martín-Almeda, que se impusieron con comodidad al Porsche 911SC de los gandienses Manrique-Manrique y al Alfa Romeo de Ortega-Rasemberg, que siempre anduvieron peleando por las primeras posiciones.