El Automóvil Club Castellón preparó un recorrido idéntico al del pasado año, aunque en esta edición la salida y llegada estaba en Oropesa del Mar. El club castellonense demostró de nuevo su buen hacer, ya que la prueba se desarrolló sin ningún incidente y cumpliendo estrictamente con los horarios.
Los hermanos Aviñó rubricaron su tercer campeonato con un pequeño Peugeot 106, puesto que su Renault Clio ya ha sido vendido en Italia, donde este mismo fin de semana ya disputaba su primer rallye. Ahora están a la espera de poder cerrar un programa para el próximo año, con una montura que seguramente será de nuevo tracción trasera.
Los alicantinos Vicente Ferrer y Bartolomé Ripoll estaban inscritos con su nuevo Renault Clio F2000, con el que no pudieron acudir a la prueba, ya que sufrieron muchos problemas con la centralita, lo que les impidió debutar con su nueva montura.
Muy pocos coches se dieron cita en la última prueba del campeonato, un campeonato en donde parecía que a principios de temporada el número de equipos aumentaría. Mucha culpa de ello la tienen los técnicos, que a la hora de verificar, en vez de aconsejar y ayudar, lo único que hacen es poner trabas y desilusionar a aquellos que con sus ahorros pretenden comenzar en las carreras.
En la pasada crónica del Rallye de la Cerámica dimos una clasificación errónea en los Clásicos debido a que ésta fue modificada días después. En la categoría FACV los tres primeros clasificados fueron Aznar-Martínez, Santamaría-Castaño y Fernández-Gisbert, mientras que en la de FEVA las tres primeras posiciones correspondieron a Payri-Lerma, Martín-Almeda y Ortega-Rasemberg.
La última prueba del Campeonato de Slaloms tuvo que ser suspendida debido a la masiva afluencia de público en el polígono de Paiporta. Ante la posibilidad de que se produjera algún incidente, los miembros de la escudería Bengala estarían barajando la posibilidad de disputar esta prueba antes de final de año, posiblemente en el parking del Circuito Ricardo Tormo de Cheste.