Nadie pensaba que se pudieran cortar en estos tiempos tramos como "Rascafría-Cotos-Navacerrada" o el "Puerto de la Cruz Verde", pero todo es cuestión de querer, y la configuración nocturna de esta carrera lo permitió sin mayores problemas. De este modo, estos dos tramos se unían a Morcuera (versión extended play) y un Robledondo tan largo que atravesaba medularmente la población, tramos a los que se habría de dar dos pasadas.
La primera sorpresa era la ausencia del WRC de José Marbán, al que no le llegaba una pieza a tiempo del cambio de su Córdoba y dejaba al rallye sin uno de sus mejores protagonistas antes de comenzar.
En el primer tramo, Morcuera, Alberto San Segundo y Eva Navas comenzaban mandando y por bastante diferencia, aunque la sorpresa la daba otro Alberto, Monarri, segundo con su C2 R2, delante de Dani Marbán y su Saxo S1600, que tuvo que levantar en los últimos kilómetros al llevar un calentón de motor debido a un fallo en su bomba de agua que le obligaría al abandono antes del tramo siguiente, disipando sus aspiraciones al título. Por su parte, Rubén Gracia era batido por Israel García, cuarto, pues el piloto de Guadarrama estrenaba su nueva montura, un Evo VII, y aunque rápidamente le tomaría el pulso, estaba realizando la primera toma de contacto, además de tenerse que adaptar a los primeros kilómetros con un copiloto nuevo para él, Diego San Juan, en lugar de su "copi" habitual, Garrido, ausente por problemas personales.
En Cotos, mucho más "circuitero" y todo cuesta arriba, la diferencia de "Sanse" seguía creciendo en la misma proporción, pero Gracia aprovechaba para dar el primer apretón, y batía por un segundo a Marbán, por cuatro a Monarri y por siete a Israel. Llegaba la segunda pasada por estos dos tramos y Monarri destapaba el tarro de las esencias en el segundo paso por Morcuera marcando el scratch, cinco segundos más rápido que "Sanse", algo que no inquietaba para nada al piloto de Ávila, sobre todo cuando Gracia, ya matemáticamente campeón tras el abandono de Marbán, no superaba el tiempo de la pasada anterior y era ocho segundos más lento que "Isra", tercero.
El ecuador del rallye llegaba tras el segundo Cotos, y en ese momento ya San Segundo había logrado una renta de medio minuto por delante del sorprendente Monarri, y éste otro tanto por delante de Gracia, un solo segundo más rápido que "Isragnotti".
Ataque de Gracia
La segunda mitad del rallye era más corta, pero no menos comprometida. Dos pasadas a la Cruz Verde y a Robledondo iban a servir para que Rubén Gracia y San Juan ya se atreviesen a "tirar" de verdad con su nueva montura y empezasen a medir sus posibilidades, por lo que comenzaban a batir a "Sanse", ya muy conservador, por un segundo en la Cruz Verde, un tramo poco adaptado a las virtudes del C2 de Monarri, que se "vengaba" en Robledondo, un segundo más rápido que Gracia y éste dos mejor que Israel, que volvía a la carga en este tramo, mucho más virado que el anterior.
La segunda Cruz Verde era para Gracia, pues "Sanse" llevaba dos tramos viviendo de las rentas, ya instalado cómodamente en cabeza de la general. Pese a ello marcaba el segundo mejor tiempo, a poca distancia del piloto de Mayoragua y donde Isra batía a Monarri, también por un segundo.
Pero llegaba el último tramo. A falta de sólo tres kilómetros para concluir, San Segundo notaba una fuerte vibración en el tren delantero y un golpeteo ensordecedor en la dirección que le obligó a parar con todos los síntomas de un fuerte problema de transmisión que afectaba a la dirección, y abandonaba. Cuál sería su sorpresa cuando al cargar el coche en la grúa descubría que todo se había producido al desprenderse la banda de rodadura de su neumático delantero, perdiendo así una victoria que tenía en la mano.
Pero no todo quedaba ahí. La fuerte progresión de Gracia se sumaba a la rotura de la dirección asistida de Monarri desde hacía ya dos tramos, y el de Guadarrama, que se había tirado a saco en este último tramo, batía a Monarri por nada menos que trece segundos, un tiempazo que no le permitía vencer al piloto del Citroën, que amanecía como brillante vencedor del rallye por un solitario segundo de ventaja sobre Gracia, que a su vez lograba el objetivo deseado y se proclamaba brillante campeón madrileño, revalidando el título del año pasado en una carrera particularmente complicada al estrenar coche y "copi".
En la tercera plaza del pódium se colocaban Israel García y Sergio Cerezo en una brillante noche, por fin, sin problemas, aunque la sorpresa la daba el Clio de Javier Pita y Ana Herrero, quienes después de una noche impecable acababan por delante del 106 Maxi de los hermanos Navarrete, que parecen haber encontrado el puntito de fiabilidad que les faltaba.
Otras guerras
Otra de las luchas que esperábamos era la de los Saxo de los hermanos del Rincón, Romo-Uceda y Pinilla-Valle. Desgraciadamente para estos últimos, el rallye apenas les duró un tramo y medio, al partirse una pinza de freno; Romo rompió una transmisión en la primera sección, pero pudo reparar, remontar y terminar, aunque en séptima posición, mientras que "Yuenyi" y "Daneta" del Rincón estaban haciendo un gran rallye, siempre en el pelotón de cabeza, hasta que problemas eléctricos les paraban el coche varias veces en tramo ante su desesperación, hundiéndoles en las profundidades de la tabla.
Oliveira y Álvarez reaparecían para colocar su Civic en séptima posición, por detrás del Maxi de Navarrete.
Entre los "pequeños", la Clase II era para Sergio y Jorge Peinado, que de manera brillante fueron marcando tiempos impresionantes con su 106. Su justa recompensa era proclamarse campeones madrileños Júnior y poner muy alto un nombre que recomendamos mantener en la memoria, pues si los presupuestos no fallan les auguramos un magnífico futuro deportivo, tras este año de su debut.
Lo mismo podemos decir de Isaac Vera y J.L. Fernández, que en este primer año se confirman como los más rápidos de su categoría, demostrando que "de casta le viene al galgo", un refrán muy apropiado para el hijo de Julián Vera, vencedor en casi todas las especialidades que ha disputado en su dilatado historial deportivo.
Tras esta carrera, el Shalymar pondrá fin a una temporada impresionante, y aunque los títulos ya estén decididos será un gran broche de oro.