viernes, 04 de julio de 2008 Buscar

Actualidad

Espectacular y  merecido triunfo del equipo Armide Martín-Carlos del Barrio.

11/12/2007

Juan J. Alonso / Fotos: Orlando Yánez

Rallye de Maspalomas

El Rallye de Maspalomas, una prueba cargada de historia con sus 34 ediciones, tomó su nombre de la espléndida zona turística que se extiende y sostiene sobre la universal Playa de Maspalomas y su cadena de dunas, ahora, en pleno invierno, con el cartel de completo en sus casi doscientas mil plazas hoteleras para despedir el año a pleno sol.

Como complemento a esa actividad industrial, llegaba la moda del "Gran Turismo" en el deporte automovilístico, y lo hacía por la puerta grande, con la victoria de un Armide Martín cabalgando sobre un cavallino 360 Modena con el que ya había sido segundo tres semanas antes en Tenerife, cuando un trompo le impidió hacerse con el triunfo.

Recién finalizado el rallye tinerfeño, este Ferrari fue adquirido por Víctor Martín, que tuvo el deportivo gesto de cedérselo a Armide, mientras él se ponía al volante del Citroën ZX Kit Car de Imex Laca.

Las opciones mayoritarias de la afición se inclinaban por el veterano Antonio Ponce, perfecto conocedor de los tramos y con un Skoda Fabia WRC que en su primera temporada ya le había dado matemáticamente el Campeonato Regional de Canarias, o el "Mundialito Canario", como dicen muchos.

En cualquier caso, el pronóstico no pasaba de ser bicéfalo, pues los dos WRC restantes, los varios Grupos N punteros y el histórico BMW M3 de José María Ponce no podían estar a la altura de los dos grandes tenores de la prueba.

Armide, en cabeza
Primer tramo con un diagrama rapidísimo y el Ferrari se podría decir que da la gran sorpresa mañanera al aventajar en más de tres segundos al Skoda WRC; responde Ponce, pero sólo con dos décimas a su favor, y a partir de ahí comienza un lento pero progresivo despegue de Armide, pese a los esfuerzos de Antonio Ponce, que desde mediado el rallye se encontraba con problemas en el diferencial trasero; bien es cierto que este inconveniente no fue óbice para que renunciara a sumar su cuarta victoria en este rallye. Pero enfrente estaba un Armide irreductible, bien llevado y guiado desde la derecha por un Carlos del Barrio experto y curtido en mil batallas deportivas.

Ponce incluso se la jugaba en el último tramo, el más largo del rallye, con sus 15,5 km, incluyendo el especial trazado de la "Era del Cardón", donde Armide había ganado las dos pasadas anteriores. Las lógicas ansias de victoria por parte de Antonio se plasmaban en un tiempazo que recortaba 4,8 segundos al líder, pero es que éste tenía un colchón de 10,3 segundos, y en consecuencia le sobraban 5,5 para alzarse con la primera victoria de un GT en Canarias, además en Maspalomas, el corazón turístico que hace latir económicamente a la isla de Gran Canaria.

Detrás, a una respetable distancia comenzaba siendo tercero el lanzaroteño Jesús Machín (Skoda Octavia WRC), pero en el siguiente tramo se quedaba materialmente sin frenos, y aunque concluía la primera sección abandonaba en el parque de trabajo. Casi la misma suerte corría otro WRC, en este caso el Subaru Impreza del tinerfeño Patricio González, que también era prematura baja con graves problemas de embrague.

José María Ponce, otro ilustre veterano, había comenzado en cuarta posición, pero pronto se resentía la caja de cambios del BMW M3 y cuando podía cambiarla en la primera asistencia (gracias a la gentileza de Roberto López, piloto de velocidad en circuito) se daba a la tarea de remontar hasta el pódium, cuyo tercer escalón estaba ocupado por Yeray Lemes, el jovencísimo lanzaroteño que había dado todo un "golpe de estado" en Grupo N, humillando prácticamente a los gallos de la temporada: Víctor Abreu con el Fiat Grande Súper 2000 y Fran Suárez a los mandos del Mitsubishi Evo IX de Copi Sport.

Fue un duelo desigual pero impresionante entre uno de los pilotos más añosos del rallye frente al casi imberbe Yeray, y ambos con monturas bien diferentes, enfrascándose en un ataque y una defensa que concluía con 4,1 segundos a favor de Lemes, mientras José Mari se lamentaba de no haber dispuesto de un tramo más para lograr la tercera plaza del pódium.

Grupo N bipolar
La chapuza de integrar a los Súper 2000 en Grupo N, que tanta contestación ha tenido en Canarias, definiéndolos como los prototipos Goliat frente a los "pequeños davides", se salvaba en un último momento con la salomónica decisión de importar el "Trofeo de Grupo N" con el que la RFEdA también había intentado poner un indecoroso parche.

Lo cierto es que el talento y las grandes manos de Yeray mostraban que esto era innecesario, pero como el lanzaroteño no tenía intereses en los campeonatos, la batalla quedaba detrás, a más de 50 segundos, en manos de los citados Víctor Abreu y Fran Suárez, que terminaban en este orden separados por 7 décimas de segundo, pero al final satisfechos porque gracias al parche federativo uno era ganador del "Campeonato Regional de Grupo N" y el otro del "Trofeo de Canarias de Grupo N", pero el Salomón de turno se quedaba corto, cortísimo, porque también habría que crear otro trofeo para los 2 litros de tracción delantera, pero éstos se quedaron sin bula, quizá porque no tenían "papa" que los amparara ante las "santidades federativas".

Cuarto del Grupo N, o "tercero del Trofeo", Alfonso Viera, que hacía un rallye a su aire, es decir, divirtiéndose y divirtiendo a la afición, tanto en los tramos de carretera como en los dos que se disputaron sobre el trazado corto y más virado del Circuito de Maspalomas.

Quedaba Viera emparedado entre los 1600 de Grupo A (Clase 6), el Citroën Saxo Kit Car de Samuel Marrero y el Saxo Súper 1600, que utilizaba David García, ya campeón provincial de Las Palmas, por gentileza de David Santana; pero éste, arrastrando su ya proverbial mala suerte, se encontraba con una parada de motor en la salida de un tramo que le suponía penalizar tres minutos y perder la que podía haber sido victoria de clase.

Abandono de Félix González, que pese a problemas mecánicos marchaba en octava posición con el Skoda Octavia Kit Car.

Cerrando los top ten estaba Víctor Martín con el ZX Kit Car, al mismo tiempo disfrutando de la victoria del Ferrari que había puesto en las manos de oro de Armide.

De nuevo mala suerte de José Antonio Torres, abandonando con el Clio R3 cuando era décimo de la general. Ángel Marrero hacía otro gran rallye con el Renault Mégane, situándose undécimo delante de José Luis Betancor (Citroën Saxo VTS), "Sene" Cazorla con bastantes problemas en el Subaru Impreza alquilado para la ocasión y de un Óscar Jesús Ramírez, que daba la agradable sorpresa de situarse en puestos tan altos con el Renault Clio Sport, primero de la Clase 3.

Promoción y Copas monomarca
Ayose Alonso, ya con el título promocional en el bolsillo, era el indiscutible favorito, pero en el segundo tramo se paraba el VW Polo Súper 1600 con un problema de alimentación y suponía el abandono. A partir de ahí tomaba el mando con total autoridad el lanzaroteño José Luis Betancort, que con su habitual rapidez sobre al afinado Saxo VTS se alejó con cierta comodidad de Rogelio Cárdenes y Vicente Bolaños, a su vez pugnando por la victoria en el Trofeo Toyota Yaris, que se definía en ese orden por una diferencia final de sólo 4,1 segundos. Tercero entre los Yaris, Francisco Javier Ramírez, seguido muy de cerca por Javier Robledano, copilotado por Guacimara, su jovencísima hija.

Deportivo detalle de Marc Blázquez, el piloto oficial de Nissan Iberia, subiéndose a un Micra 1.6 SR de la Copa Nissan que se disputa en Canarias, aunque sin figurar en la misma, el bicampeón mundial de Bajas, copilotado por Vidal Arencibia, fue cogiendo ritmo y hubiese sido tercero entre los coperos, donde la victoria fue con claridad para Antonio Rosales, que se distanció cómodamente de Carlos Santana y Octavio Hernández. Osmundo Ramírez hubiese sido tercero, pero un despiste del copiloto en el control final le hacía penalizar cinco minutos (50 segundos reales). Aarón González se accidentaba cuando marchaba segundo y Juan Miguel Brito, que hacía la primera sección con un palier roto, protagonizaba una gran remontada hasta el sexto puesto, lo que le valía hacerse con el título copero por segunda vez consecutiva.

En la Copa Ford Fiesta no tomaba la salida el ya campeón Claudio Molina; una penalización de 30 segundos de Eugenio Gil y un pinchazo de Carlos Cruz animaban las acciones, logrando Eugenio remontar hasta hacerse con la victoria y el subcampeonato, teniendo el detalle de ceder su plaza a Carlos Cruz para la final europea de la Fiesta Sporting Trophy, a la que también acudían el citado Molina y el joven José María Santana, que protagonizaba una escalofriante salida de carretera, por fortuna sin consecuencias personales.

En la monomarca de Hyundai, el tinerfeño Eduardo Domínguez necesitaba estar entre los cinco primeros, lo cual lograba con algunos problemas en el coche prestado que llevaba, sumando una penalización de 50 segundos. Cristóbal Suárez lograba una nueva y contundente victoria; Óscar Falcón le seguía a más de un minuto tras penalizar 40 segundos, alzándose con el subcampeonato de la Copa coreana. Adán Fernández ocupaba la tercera posición en una de sus regulares actuaciones. La Escudería Maspalomas cumplió con plena solvencia su labor organizativa, pese a que varios accidentes ocasionaron importantes retrasos al tener que auxiliar a los lesionados y retirar las monturas que obstaculizaban el paso a los demás participantes.

 

 

 

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