Se cumplió la quinta carrera que organiza la marca como un gran evento donde, además del desarrollo normal de esta complicada carrera, Ford entrega un total de 144.000 euros en premios según las posiciones alcanzadas. Corren diez coches, que representan al mismo número de equipos. Cada formación abandera, a su vez, a una ONG seleccionada previamente por Ford, y en cada una de ellas hay nueve pilotos, con un máximo de conducción de una hora por turno y, obligatoriamente, también una hora de descanso, como mínimo, antes de comenzar el siguiente. Cada piloto sólo puede hacer un total de cuatro horas y dispone de un máximo de 235 litros.
No sólo hay que correr todo lo posible, además hay que hacerlo consumiendo muy poco; dos valores contrapuestos en toda competición. Son muchas las variantes que juegan en contra, como los pilotos, entre los que había periodistas (nosotros estuvimos con el coche de Motor Zeta y quedamos terceros), gente de Ford, patrocinadores, famosos del mundo de la farándula; los coches; el tiempo; la pista; las horas cuando se conduce; la trazada; la elección de marchas largas según los tramos, los relevos, los repostajes, etc. El caso es que al final ganan todos, aunque unos más que otros, lo que supone buena parte de la emoción de la carrera. La ONG ganadora este año fue la Fundación CODESPA, que se proclamó vencedora con un increíble logro. A la entrada en boxes, tras el banderazo de llegada, el ordenador de este equipo aún marcaba 12 km de autonomía. De los diez coches en carrera, cinco abandonaron por falta de "líquido elemento" y buena parte de la otra mitad (por no decir la mayoría) ya daban vueltas con el ordenador marcándoles ¡"cero patatero"!