Desde el mismo momento en que los participantes, acompañados por sus familiares y amigos, llegaban a las instalaciones del Carlos Sainz Center, la temperatura fue subiendo. La tensión se mascaba en el ambiente, a pesar de que los pilotos estaban tranquilos y relajados. Cada uno mataba el tiempo que faltaba de la mejor manera posible. Algunos ojeaban las revistas que se les entregó nada más llegar junto a una bolsa llena de regalos. Otros, más tranquilos, se acercaban a la cafetería para tomar algo y, mientras tanto, analizar desde las alturas el complicado trazado del circuito.
En pleno centro del mismo, la golosina, es decir, el MitJet con el que los 100 aspirantes presentes soñaban. La magnífica organización no dejó nada al azar. Al llegar, dos azafatas recibían a los participantes y tomaban nota de sus datos para, posteriormente, ir llamándolos para el briefing. Llamadas de teléfono constantes para analizar con padres, amigos o maestros los tiempos de cada manga y las posibilidades de entrar en el gran corte final. Y es que los aspirantes llegaron desde los más variados puntos de España: no podía faltar gente de Galicia o Asturias, tampoco cántabros ni vascos, por supuesto de Cataluña, Castellón o Valencia y, desde luego, aspirantes del centro, como Madrid, Toledo o Guadalajara, sin olvidarnos de provincias como Burgos, León o Albacete. El Sur, representado por pilotos de Cádiz o Sevilla. Toda España concentrada en 100 pilotos que pasaron una jornada impresionante, atendidos a las mil maravillas y en un entorno en el que fueron recibidos también por la cúpula de MitJet España, con Nacho Gabari a la cabeza. Con padrinos así, cualquiera querría ser piloto oficial.