Las Le Mans Series han concluido el año con esta prueba, después de visitar los míticos circuitos de Spa, Nurburgring, Donington y el más moderno de Estambul. Un recorrido con nostalgia por algunos de los mejores circuitos europeos, donde no podía faltar el Jarama, que quizá no se encuentre entre los más destacados pero sí entre los que han visto pasar casi cuatro décadas de automovilismo por sus pistas.
Pescarolo Sport, favoritos.
Después de las cuatro anteriores carreras, Bouillon y Collard tenían el título en el bolsillo aun sin correr en el Jarama. Con el equipo Pescarolo Sport y su C60 Judd habían sumado cuatro victorias, mientras que su inmediato perseguidor, Nicolas Minassian, sólo había logrado dos segundos puestos. Sin embargo, el interés por nuestros pilotos superaba al interés por la victoria en la carrera. Miguel Ángel de Castro y Ángel Burgueño estaban en disposición de ganar en su categoría y a la vez el campeonato de LMP2, todo con la ayuda del portugués Miguel Amaral, tercer piloto del equipo. Algo parecido le sucedía a Antonio García, éste encuadrado en la categoría GT1 con un Aston Martin DBR9, que lo tenía más fácil ya que sólo dependía de su victoria para lograr el título.
El tercer equipo español en pista era el formado por Jesús Díez Villarroel, Sergio Hernández y Bisconcin, que se encargó de reducir las horas del equipo en el Jarama a la sesión de entrenamientos, en las que golpeaba el Ferrari 430 GT contra las protecciones de la pista sin posibilidad de reparación.
ASM en progresión.
Desde el principio de carrera, el equipo ASM de Burgueño, De Castro y Amaral optaron por una táctica prudente y a la vez progresiva. Las dos primeras horas de carrera pilotaría De Castro, que se encargó de dejar al equipo en 4ª posición absoluta después de remontar siete posiciones con una conducción rápida y eficaz. Esto era muy bueno, pero no lo suficiente para lograr el campeonato, porque el Team RML de Newton y Erdos eran terceros y esto les valía para ganar.
Para entonces la cabeza de carrera era dominada por Collard, Bouillon y André, con 5” sobre el Courage LC 70 Judd de Primat y Fassler y 27” sobre Nakano y Kurosawa, que pilotaban un Courage LC70 Mugen.
El Team Pescarolo Sport terminaría la carrera dominando de forma absoluta, ya que sus más directos rivales fueron cayendo a medida que sus problemas iban apareciendo, como la pérdida de la primera y segunda velocidades en el coche de Primat y Fassler.
Con la victoria absoluta claramente decidida, la categoría LMP1 volvía a ser el centro de atención. De Castro y Burgueño, que pilotó al límite las dos últimas horas, esperaban algún contratiempo de Erdos y Newton para poder celebrar la victoria. Y así ocurrió, cuando a falta de 6 minutos para la conclusión el motor de los británicos reventaba, dejando a los españoles con el título en el bolsillo.
Por su parte, Antonio García no pudo hacer nada por obtener el triunfo. En el Jarama, el equipo de Ortelli y Ayari se mostraron muy rápidos, pero lo peor fue que el equipo de García fue sancionado a la última posición de la parrilla por irregularidades con los paneles del alerón. Esto fue un hándicap imposible de superar, ya que tuvieron que remontar muchas posiciones, sin tiempo ni prestaciones para poder ganar a Lamy, Gardell y Vosse, que fueron quienes finalmente se llevaron el título.