martes, 07 de octubre de 2008 Buscar

Circuito

En la salida de la carrera del Open, el Porsche de Lietz y Camathias se ve rodeado por una nube de Ferrari. Los coches italianos ganaron la carrera, pero el alemán se hizo con el título.

13/11/2007

Manuel Doménech y Jorge Brichette / Fotos: J.B.

Montmeló acogió los GT, la Fórmula 3 y las Copas de Hyundai

Espectacular, apasionante y sonado final del Open GT, que se vistió de gala con una parrilla de 60 coches de ensueño para ver el triunfo de un Porsche sobre los Ferrari. En una jornada polémica, Máximo Cortés se adjudicó el título de Fórmula 3. Y en las Copas Hyundai, Gonzalo Martín de Andrés no dio opción en la Coupe y Miguel Gallego se llevó el gato al agua en la Getz en un final decepcionante.

OPEN GT: Un Porsche entre los Ferrari
erían capaces Lietz y Camathias de aguantar la ofensiva de una legión de Ferrari 430 GT2 con su Porsche 997 RSR, a decir de ellos mismos, inferior a los coches italianos? Ésa era la pregunta ante la última cita de la temporada del Open GT, a la que llegaban, eso sí, como líderes por delante de Montermini y Maceratesi. Una pregunta que no se despejó durante los entrenamientos, en los que, no obstante, el Porsche del equipo italiano Autorlando se mantuvo siempre al acecho en las primeras posiciones, para jugar sus cartas en una carrera que iba a ser larga: 70 vueltas, o 2 horas y 10 minutos.

Los entrenamientos del Open GT son diferentes, ya que las dos tandas cronometradas se suman para dar lugar a una clasificación obtenida con el promedio de ambas. Los Ferrari fueron los más rápidos en las dos en la categoría GTA, con Ruberti y Bonetti en la primera manga y Montermini y Maceratesi en la segunda, por delante de aquellos. No muy lejos de ellos, los Lamborghini Gallardo GT3 de Leclerc-Tuchbant y de Dubrevil-Amado se imponían en GTS en esa segunda sesión, y ya lo habían conseguido en la primera gracias a Piccini y Cadei.

Los Ferrari también eran los más rápidos en GTB, capitaneados por un español, Joan Lario, asociado al italiano Angelo Ciacci. Para ellos fue el mejor tiempo en las dos sesiones cronometradas.

Ruberti y Bonetti, un equipo de Ferrari sin posibilidades de cara al título, se hacían con la pole tras el promedio entre ambas sesiones. Con ellos en la primera línea se situaban Montermini y Maceratesi, los principales rivales de Lietz y Camathias, que salían justo detrás de ellos en la segunda línea, que compartían con el primer equipo español, formado por Miguel Ángel de Castro y Ángel Burgueño (Mosler MT900 R). Y justo detrás de ellos, el otro equipo Ferrari aspirante, el de Livio y Pasini.

Asunto de italianos
El Porsche de Lietz tomó la salida rodeado por una nube de Ferrari de todos los colores, pero los primeros compases de la prueba, en los que el Ferrari blanco de Ruberti parecía escaparse, tuvieron como protagonistas a los azules de Playteam, liderados por Montermini. De todos modos, uno de los primeros abandonos fue el de Busnelli y Masseroni, que se salieron de la pista dañando fuertemente la carrocería.

Entre los diez primeros sólo había dos "extraños", el Marcos LM600 de Nogueira y el Porsche 997 de Lietz. Todo lo demás llevaba el cavallino de Ferrari en el frontal.

Sin embargo, transcurrida la primera hora de carrera, era el coche de RSV Motorsport, conducido espléndidamente por Sundberg y Romero, el que encabezaba la clasificación, por delante del coche gemelo de Ruberti y Bonetti; una clasificación modificada por las sanciones sufridas por siete coches al haber efectuado el relevo de pilotos fuera de la "ventana" establecida para hacerlo. Entre ellos se encontraba el coche de Livio y Pasini, que caía de la novena a la 28ª posición y perdía todas sus posibilidades de cara al campeonato. 

Ferrari gana
Las sanciones llegaron finalizada la prueba, lo que trastocó la clasificación final, en la que, aparentemente, habían copado el podio tres Ferrari 430 GT2. La lucha entre los coches de Montermini, Roda y Ruberti poco a poco se fue decantando a favor del tercero de ellos, que ya había demostrado sus posibilidades en los entrenamientos. De hecho, llegó a sacar al segundo clasificado más de un minuto. La lucha por el podio se centró entonces entre los Ferrari de Roda y Montermini, con ventaja final para el primero por 9 segundos. ¿Y quién acabó por detrás de ellos?, pues el Porsche de Lietz y Camathias, que, sin hacer ruido, se colocó en la mejor posición para hacerse con el campeonato. 

Sin embargo, su triunfo tuvo que ser festejado a puerta cerrada, al no subir al podio... oficialmente. La sanción posterior de una vuelta al Ferrari de Roda le hubiera permitido subir a ese podio y haber sido objeto del homenaje merecido por un título también muy merecido.

Los Ferrari se impusieron igualmente en las otras dos categorías: en la GTS, con el 430 GT3 de Petrobelli y Vannelet, y en la GTB, con el 430 Challenge de Lario y Ciacci.

 

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