comparativas
25/04/2006
Nacho GABARI / Fotos: Claudio LUNA
Audi A4 3.2 FSI Quattro vs Subaru Legacy Spec. B
Estos dos vehículos esconden tras su carrocería de berlinas de carácter familiar unos propulsores de 250 caballos que los vuelven muy deportivos e interesantes para un tipo de cliente que busca algo más en su automóvil.
25/04/06
Estamos ante dos vehículos que encajan perfectamente en las necesidades de un padre de familia bien acomodado económicamente que necesita espacio para llevar a los suyos, pero que se resiste a que su vehículo se convierta en un mero producto para el transporte. Un cliente que, aparte de comodidad, espacio, un buen equipamiento y acabados muy cuidados, busca para su vehículo un motor que satisfaga sus necesidades más deportivas y un bastidor acorde con los menos de siete segundos que tarda su inofensiva “berlina familiar” en alcanzar los 100 km/h. El perfil de nuestros dos invitados es el mismo, pero los que añoren más ese GTI que posiblemente ya disfrutaron con pasión en el pasado, encontrarán en el Subaru ese toque deportivo que la marca sabe imprimir en sus vehículos de gama alta, con un motor de fuerte carácter, una rumorosidad especial, una caja de cambios de tacto y rendimiento excelentes y un chasis muy bien puesto a punto. En su contra, el Audi se presenta como un vehículo que aboga más por la comodidad y la facilidad de comportamiento cuando forzamos el ritmo.
Notable en el interior
Estéticamente ambos tienen mucha fuerza. El Audi por ser todo un A4. La imagen de marca de este modelo está fuera de toda duda, aunque en este caso se enfrenta a un Subaru muy original y poco visto que luce unas líneas diferenciadas y presididas por las enormes llantas de 18 pulgadas que equipa de serie.
Al entrar en el habitáculo nos encontramos con dos coches muy bien rematados, de líneas actuales y con un equipamiento completo. En este último apartado, el Legacy le gana la partida al Audi al ofrecer una dotación de serie en la que no falta de nada. Por tener, cuenta hasta con el navegador de serie integrado dentro de un útil display táctil de siete pulgadas que dispone de múltiples opciones de información. El Audi contraataca con unos acabados algo más cuidados –el Legacy ha avanzado mucho en este aspecto con respecto a su antecesor, pero se ve las caras con un coche muy bien preparado en este apartado– y un abanico de opciones mayor que el del japonés.
En cuanto a habitabilidad, y a pesar de que los dos cumplen con las expectativas de forma sobrada, si tiramos de metro nos encontramos con que la carrocería del Subaru es casi ocho centímetros más larga, lo que repercute sobre todo en el espacio para las piernas de los pasajeros traseros. En cambio, al medir los maleteros, nos sorprenden los 30 litros extra que le saca el Audi.
Más de 250 caballos
Y por fin llegamos a sus mecánicas, el elemento que verdaderamente los diferencia de sus hermanos de gama.
El motor del japonés es el tres litros de seis cilindros opuestos, distribución variable y casi 250 caballos que ya conocíamos en el Legacy, pero al conducirlo en un Spec. B es como si fuese otro. La culpa la tiene la caja de cambios manual de seis marchas que ahora le acompaña. Ésta, que proviene directamente del Impreza STi y con la que comparte incluso los acertados desarrollos, resulta una delicia de utilizar, dispone de un tacto muy preciso y cuenta con una rapidez de inserción cercana a la competición.
Las enormes bondades y temperamento a altas vueltas de este motor estaban muy envueltas por el convertidor de par del anterior cambio automático. Ahora nos encontramos con un coche muy dinámico, que siempre está dispuesto a acelerar con garra, y una preciosa rumorosidad que realmente enamora. Goza de una zona de bajos y medios buena, pero donde realmente destaca es en la zona alta del cuentavueltas.
El Audi se apoya en la última evolución del V6 de 3,2 litros ya conocido en algunos vehículos del Grupo VW. Éste cuenta con la tecnología de inyección directa de gasolina que defiende la marca en la competición para conseguir los 255 caballos que desarrolla, con unos consumos bastante contenidos. De hecho, en la medición combinada aventaja al Spec. B en casi un litro de gasolina.
Su funcionamiento es realmente espectacular. La elasticidad es su mejor virtud. Da igual en qué marcha y a qué revoluciones lo utilicemos; la lineal entrega de potencia, el enorme par desde muy bajas revoluciones y la suavidad con la que nos regala los caballos, hacen que tengamos siempre una gran reserva de potencia bajo el acelerador, haciendo más placentera su conducción en las primeras 4.000 vueltas que apurando el motor hasta el corte. Pero quizá por esto carece de carácter a altas vueltas. Es uno de esos propulsores gozosos de conducir a bajo y medio régimen, pero que al apurar las marchas y buscar más carácter no nos deleita con un mayor rendimiento.
Comportamiento deportivo en el Spec. B
Si lo que pasamos a analizar son sus reacciones en marcha, nos encontramos con la misma filosofía que hemos visto en sus mecánicas, es decir, más tranquilo el Audi y bastante más deportivo el Subaru.
Este último incorpora una serie de elementos respecto al resto de la gama que lo hacen más efectivo y divertido de conducir. Por un lado encontramos las llantas de 18”, que además de mejorar mucho su estética aumentan la anchura de ambos ejes, por otro, recibe unos amortiguadores firmados por Bilstein de tarado más enérgico que los conocidos hasta la fecha, y por último, se ha aumentado incluso la batalla en 25 mm gracias a las modificaciones en el subchasis trasero. Aparte de esto, se ha reposicionado el motor para bajar su ya de por sí beneficioso centro de gravedad, y se ha reducido el peso gracias a la utilización de aluminio en elementos como el portón trasero.
El resultado en marcha es un comportamiento mucho más efectivo y fiel a las exigencias su filosofía. El tarado de las suspensiones es muy acertado, ya que no castiga en exceso a sus ocupantes y a la vez consigue un temperamento ágil y preciso. Ayudado por su sistema de tracción total con autoblocante trasero y siempre vigilado por el control de estabilidad, que también incorpora de serie, nos encontramos con un vehículo que además de muy estimulante y divertido de conducir dispone de una efectividad y reacciones muy superiores a las normales en una berlina de más de una tonelada y media.
En el A4, comodidad y seguridad
El modelo alemán sigue disfrutando de uno de los bastidores mejor “paridos” del momento. Sus reacciones son siempre muy sanas y predecibles, sobre todo combinado con la tracción total que incorpora, pero en lo que a efectividad pura se refiere, no puede competir con el Subaru por una cuestión de tarado de suspensiones. Éstas abogan más por la comodidad, lo que en conducción extrema pasa al final factura. En contrapartida, tenemos un coche más cómodo y agradable a la hora de realizar largos viajes.
Analizando el precio, la lógica se impone. El Audi es algo más caro –sólo 500 euros–, una cifra que no debería decidir la compra por uno u otro. El Audi ofrece mejores acabados, más imagen de marca y mayor valor de reventa, pero se enfrenta a una berlina que nos ha sorprendido por la calidad general que ofrece, su deportividad y su equipamiento de bandera.