Los SUV siguen estando en las antípodas de la conducción deportiva, que es la que nos gusta a ti y a mí, pero, con esto de los avances tecnológicos, Nueva Zelanda, nuestras verdaderas Antípodas, están cada vez más cerca en tiempo de viaje, y los 4x4 resultan cada vez más ágiles.
Buen ejemplo de ello son modelos como los que hoy nos ocupan: Kia Sorento, Hyundai Santa Fe y Chevrolet Captiva. Sobre todo en los dos últimos casos, sus chasis monocasco dan como resultado más brillantez sobre el asfalto, mientras que el de largueros y travesaños del Sorento le penaliza en este sentido, aunque sea ventajoso campo a través. Por otra parte, la altura y el peso siguen siendo un handicap en los tres casos.
Al darle la vuelta a la tortilla, comprobamos qué es lo que los ha puesto de moda: un puesto de conducción elevado que da seguridad al circular (por eso son cada vez más chicas las que los conducen), una amplitud interior propia de monovolúmenes, en ciertos casos siete plazas, una estética moderna, motores diésel que acercan sus consumos a los de las berlinas... cada vez dan más de sí.
Vamos a ver cómo el Santa Fe ha supuesto la confirmación de que Hyundai está apostando por subir de forma importante la calidad, cómo el Captiva es el mejor coche de los Chevrolet que vienen de Corea y cómo el Sorento se los come a los dos cuando se trata de salir de la carretera. Voluntariamente, claro.
Caballo grande.
Poco más de siete centímetros separan al Kia Sorento del Hyundai Santa Fe, respectivamente el coche más pequeño y el más grande de este trío, rondando todos los 4,6 metros de longitud. Así que las diferencias en su interior tampoco son mucho más evidentes. Todos ellos tienen los asientos algo cortos, y sobre todo poco espacio para las piernas en los traseros, comparados con otros modelos de la competencia, pero en general hay muchos centímetros para todos los ocupantes, y es en una medida tan importante como la anchura de la banqueta trasera donde mejor han resuelto las cosas, de nuevo en los tres casos, en particular en el modelo de Hyundai. Aun así, y confirmando buenas notas para todos en amplitud, las berlinas de la misma longitud suelen ser algo más grandes por dentro. El gran tamaño exterior engaña mucho, y por ejemplo un Ford Mondeo, de similar longitud, les gana en casi todas las mediciones, salvo en altura.
Por unos 900 euros en el caso del Captiva, y 1.000 en el del Santa Fe, los dos pueden incluir una tercera fila con dos asientos para transportar a un total de siete pasajeros. Dos adultos no viajan cómodamente en ellos por su tamaño y dificultad de acceso, pero sirven para salir de un apuro con toda tranquilidad, ya que sí son confortables y de calidad suficiente. Además, de nuevo en ambos casos, se abaten para dejar un piso totalmente plano al hacerlo. Cuando están "operativos", convierten al maletero en un pequeño hueco para guardar cosas.
En lo que a terminación se refiere hay más diferencias. El más destacado es el Hyundai Santa Fe. Desde materiales hasta el ajuste de los mismos, pasando por la suavidad de los mandos y el aspecto general, el modelo coreano es el más cuidado. De hecho, nos ha llamado particularmente la atención, y se convierte en el mejor dentro de su propia casa. Incluso, ya rodando, es el que mejores modales presenta, desde suavidad de marcha hasta insonorización. Hyundai sigue incrementando la calidad de sus coches, y éste es el que más se acerca a los europeos. Con ello, por otro lado, su precio también ha subido ligeramente, y por eso es también el más caro de esta comparativa.
El Captiva poco tiene que envidiarle, y es otro ejemplo de que los SUV tienen ahora cabinas de calidad, aunque, detalle a detalle, pierde frente a su compatriota. Por último, el Sorento ha mejorado de forma importante el aspecto del interior con la llegada de la última versión, y aunque no consigue alcanzar el nivel de sus rivales, el que se sube a uno de ellos no ve ninguna pega en el interior.
Motores diferentes.
Si por ahora las cosas están igualadas, a partir de estas líneas las soluciones de nuestros protagonistas son bastante diferentes. Para empezar, los motores.
El del Captiva es el más pequeño, y genera 150 caballos merced a una cilindrada de 2 litros, con inyección directa y turbo de geometría variable, elementos que también tienen sus rivales. Es el que peores bajos ofrece, y le cuesta iniciar la marcha. Sin embargo, gracias a que está en el coche más ligero, resulta que finalmente sus prestaciones son las mejores, tanto en velocidad máxima (186 km/h, por 179 del Santa Fe y 182 del Sorento) como en aceleración (el cero a cien se produce en 10,6 segundos, por 11,6 y 12 de sus respectivos rivales). Ello influye en los consumos, con una cifra media de gasto cada cien kilómetros de 7,4 litros, casi la misma que la del Hyundai y por encima de los excelentes 6,6 litros del Kia, una cifra que llama la atención.
El Santa Fe incrementa la cilindrada hasta los 2,2 litros, con semejantes 150 CV, aunque con una mayor cifra de par motor (335 Nm, por 320 del Captiva), lo que se traduce en mayor agrado de conducción, respuestas más suaves y más contundencia en los momentos iniciales de la marcha, es decir, en cada semáforo, en cada esquina de la ciudad. Además, como esbozaba líneas atrás, su funcionamiento es el más suave del trío, el más "educado".
El Sorento es el "niño malo". Aunque las cifras no lo digan, el modelo de Kia es el más contundente, el que parece más potente y rápido. Efectivamente, sí es el que más caballos genera, 170 en total con 2,5 litros de cilindrada, aunque es el peor en el cero a cien y el segundo en velocidad máxima. De nuevo la clave está en el par motor, unos contundentes 392 Nm que dan muchas alegrías al pie derecho. Como contrapartida, resulta más brusco y ruidoso, más 4x4 de toda la vida. Sus rivales ya son, casi por todo, turismos elevados.
En carretera y fuera de ella.
Hyundai Santa Fe y Chevrolet Captiva responden a la forma más moderna de diseñar SUV, es decir, su planteamiento está mucho más enfocado al asfalto que al campo a través.
Así, su comportamiento en carretera es realmente bueno, muy similar al de cualquier berlina media, salvo por el peso y la altura. Ambas cosas hacen que los balanceos de la carrocería sean más acusados, y la suspensión es cómoda y de largo recorrido, pero algo seca en algunos casos. De ser más blanda y confortable, su comportamiento sería peor; de ser más firme, el coche resultaría muy incómodo. Así que ahí tiene que quedarse. Por poco, el Hyundai resulta más brillante que el Captiva. Es ligeramente superior en agilidad, sin ser más incómodo, demostrando la calidad del trabajo de los probadores de Hyundai, que, desde la central de Alemania, preparan el chasis para los gustos europeos. En los dos casos, las suspensiones son independientes en ambos ejes.
A cierta distancia encontramos al Sorento, con una filosofía totalmente distinta: chasis de travesaños y largueros, eje rígido detrás, tracción total conectable, reductoras y mucho confort de marcha. El chasis y la ausencia de una suspensión independiente detrás le hacen más torpe en carretera. Sus movimientos no son tan refinados como los de sus rivales, no es tan preciso y da menos confianza al conductor, sobre todo, por las mayores inercias. Pero a la hora de llegar al campo, se cambian los papeles y se merienda a sus rivales. El Santa Fe todavía puede decir que permite hacer solidarios el eje trasero y el delantero a baja velocidad, y el Captiva tiene control de descenso, aunque el largo recorrido de la suspensión mencionado anteriormente lo es para asfalto, pero no para tierra, donde sigue siendo corto. Mientras, el Sorento atraviesa obstáculos mucho más difíciles, tracciona mucho mejor gracias al sistema 4x4 y a las reductoras e incluso el eje rígido es aquí una ventaja por su resistencia, y no una pega.
De manera que las cosas están claras: mientras que Santa Fe y Captiva, por este orden, son los mejores para el asfalto y el día a día, el Sorento debe ser el elegido si pensamos realizar paseos fuera de la carretera a menudo.
Precio y equipamiento.
La dotación de serie de estos tres modelos es una de las más similares que hemos encontrado, y comparten desde airbag de cabeza y laterales hasta llantas de aleación, faros antiniebla, climatizador o radio-CD. La diferencia más importante es el control de estabilidad, de serie en el Hyundai y el Chevrolet –incluso con control de descenso en este último caso– y no disponible en el Kia. Con ello, el precio más interesante es claramente el del Captiva, 31.350 euros, pues no le falta de nada. El Kia deja la cifra en 31.000, que serían más si tuviese ESP, y no puede incluir siete plazas. El Hyundai se sube a la parra con un desembolso necesario para adquirirlo de 33.000 euros, pero que se ve en parte justificado por su mayor refinamiento.
Así que nos quedamos con el Chevrolet Captiva, el más equilibrado de esta comparativa, salvo para aquellos, como decía líneas atrás, que verdaderamente vayan a hacer un uso campestre; entonces, el escogido es el Sorento. Si el Hyundai se queda por detrás es solamente por el precio, de forma que, si 1.500 euros no son un problema, disfrutaremos de un coche más ágil y suave que el Captiva, aunque su rival está tan cerca que en esta ocasión no lo vemos justificado.