Ha sido una gozada subirse a los mandos de los coches de este reportaje para comprobar que, afortunadamente, todos ellos tienen de serie el talante deportivo que rezuman las versiones de carreras. Y esto no es de Perogrullo, pues hay veces que los coches de competición no tienen nada que ver con los que se venden en los concesionarios, y son los departamentos de Competición los que se encargan de convertir corderitos en lobos. Como ejemplo, un botón: en la gama Citroën C4, el modelo más parecido a su WRC tiene 180 CV y un talante más bien burgués.
No, los seis coches que hemos probado son seis deportivos de raza, desde el vivaracho Suzuki Swift, el más asequible tanto para la ciudad como para los tramos, hasta el Nissan 350Z, un gentleman que parece de carreras incluso sin pegatinas… y lo sigue pareciendo cuando lo conducimos.
Clio R27 y 207 RC son muy deportivos y su precio no se dispara, de forma que son muy interesantes. Eso sí, el primero es más radical que el segundo, incluso en su versión Sport "convencional", así que, mientras que el Renault es la referencia a batir para quien busque solamente dinamismo, el Peugeot es más razonable para usar todos los días.
Lancer y STi son palabras mayores, todo pasión, y su mentalidad es pareja a la de los dos modelos que acabamos de citar: en este caso, es el primero el más apasionado, mientras que el segundo, sin dejar de enamorar un ápice, resulta más indicado para utilizar en el día a día.
A los ojos
Lo expuesto hace referencia a la conducción, pero, en el mundo en el que vivimos, dominado por las imágenes, además de ser deportivo, hay que parecerlo. En este sentido, la personalización que Renault ha realizado para su Clio y Subaru para su Impreza STi me parecen las más interesantes, con detalles muy logrados y originales, como el difusor trasero del Clio o los pasos de rueda del STi. Mientras, Suzuki y Peugeot se han comedido mucho, quizá en exceso, y sus modelos sólo los distinguimos de los del resto de la gama los "quemaos".
Como decía, el Nissan 350Z parece el más deportivo sin necesidad de tocar nada, y el Mitsubishi apuesta por la personalización más agresiva y tradicional, a base de alerones y amplias tomas de aire. Eso sí, para gustos, los colores, y nadie mejor que tú para decidir cuál es el que más te gusta.