comparativas
Ford Focus ST
El Focus, para ser escogido, ha sido el coche de este reportaje que ha tenido que verse las caras con más rivales. Ha superado a sus enemigos naturales, como el Golf GTI o el Mégane Renault Sport, y a atletas como el Lotus Elise.
30/05/06
El Focus lo ha tenido muy difícil para ser escogido, y por ello es uno de los que más mérito tiene entre los cinco finalistas. El Volkswagen Golf es superior en algunos apartados, pero no tanto como para justificar su sobreprecio, y el Mégane es más ágil, pero está por debajo en casi todo lo demás. Mientras, coches como el Lotus Elise o el Opel Speedster son muy superiores sobre el asfalto al modelo del óvalo, pero son verdaderamente imposibles para el día a día, lo que les descarta en esta ocasión.
Las medidas del coche y su maletero de 362 litros, la posibilidad de adquirirlo con tres o cinco puertas, el confort suficiente que aseguran las suspensiones y el precio final, realmente bueno –unos 26.000 euros–, son características suyas que, unidas a una excelente agilidad y un motor brillante de arriba abajo, le convierten en casi imbatible.
La estética es lo primero que se ha cuidado. Defensas, tomas de aire, menor altura al suelo y un discreto alerón trasero le diferencian de los otros Focus, junto con una gama de colores llamativa a más no poder. Dentro, son particularmente acertados los nuevos relojes del salpicadero, pueden combinarse tapicerías con el color de la carrocería, hay inserciones en aluminio y asientos deportivos... es decir, aire deportivo sin una pizca de recarga, sin perder ni un ápice del refinado ambiente que se vive a bordo. Porque los acabados del Focus se cuentan entre los mejores de la categoría.
Motor brioso
Los ingenieros de Ford han espabilado al motor 2.5 de cinco cilindros de Volvo gracias a la electrónica y, sobre todo, a un turbo suave que matiza la entrega de sus 225 CV de potencia, logrando que sea uniforme y contundente desde muy bajas vueltas. De hecho, a 1.600 rpm ya entrega su par máximo, 320 Nm. Resulta así particularmente fácil y agradable de conducir, pues no hay que jugar con la caja de cambios para lograr buenas aceleraciones, y la guinda la pone su sonido: artificial pero eficazmente, suena grave y poderoso en cuanto la aguja empieza a alcanzar la zona media, de manera que no molesta cuando no es necesario.
Ágil y confortable
La calidad de la amortiguación empieza a atisbarse al comprobar que todas las ruedas son independientes en su movimiento, y se corrobora al empezar a rodar. Es firme sin exagerar, de forma que en carreteras de buen firme está asegurado el confort. Y en curva se muestra especialmente ágil, muy intuitivo y noble. Es menos comunicativo que el Mégane Renault Sport, pero más que el Golf GTI, y permite rodar a ritmos muy elevados con una facilidad tremenda. Nos hace parecer mejores conductores, no da ni un susto y perdona errores graves de conducción. ¡Todo un deportivo!
Para terminar, el precio se hace todavía más bajo al comprobar su equipamiento de serie, bastante completo.