viernes, 03 de septiembre de 2010 Buscar

Rivales

VW Golf GTI
Sigue vendiéndose algo más caro que los demás, 27.690 euros por 200 CV, pero en esta ocasión lo vale más que nunca, sobre todo por el buen trabajo realizado con el chasis y la personalización. El cambio DSG es una muy recomendable opción que aporta deportividad, suavidad y confort.

Opel Speedster
Es todo un Elise de la anterior generación por un buen puñado menos de dinero, 40.500 euros por 200 CV en un chasis que se come con patatas a todo lo que se mueve en efectividad. Pero es mejor para circuitos que para carreteras de montaña, y es la antítesis del sentido práctico.

Mini Cooper S JCW
Con sus 200 CV es todo un juguete incómodo, fiero y eficaz, que se comporta casi como un kart a pesar de que su peso no es tan “mini”, de manera que las sensaciones al volante son apasionantes. Eso sí, se pasa en precio: 33.000 euros.

comparativas

Ford Focus ST

30/05/2006

Ford Focus ST

El Focus, para ser escogido, ha sido el coche de este reportaje que ha tenido que verse las caras con más rivales. Ha superado a sus enemigos naturales, como el Golf GTI o el Mégane Renault Sport, y a atletas como el Lotus Elise.

30/05/06
El Focus lo ha tenido muy difícil para ser escogido, y por ello es uno de los que más mérito tiene entre los cinco finalistas. El Volkswagen Golf es superior en algunos apartados, pero no tanto como para justificar su sobreprecio, y el Mégane es más ágil, pero está por debajo en casi todo lo demás. Mientras, coches como el Lotus Elise o el Opel Speedster son muy superiores sobre el asfalto al modelo del óvalo, pero son verdaderamente imposibles para el día a día, lo que les descarta en esta ocasión.

Las medidas del coche y su maletero de 362 litros, la posibilidad de adquirirlo con tres o cinco puertas, el confort suficiente que aseguran las suspensiones y el precio final, realmente bueno –unos 26.000 euros–, son características suyas que, unidas a una excelente agilidad y un motor brillante de arriba abajo, le convierten en casi imbatible.

La estética es lo primero que se ha cuidado. Defensas, tomas de aire, menor altura al suelo y un discreto alerón trasero le diferencian de los otros Focus, junto con una gama de colores llamativa a más no poder. Dentro, son particularmente acertados los nuevos relojes del salpicadero, pueden combinarse tapicerías con el color de la carrocería, hay inserciones en aluminio y asientos deportivos... es decir, aire deportivo sin una pizca de recarga, sin perder ni un ápice del refinado ambiente que se vive a bordo. Porque los acabados del Focus se cuentan entre los mejores de la categoría.

Motor brioso
Los ingenieros de Ford han espabilado al motor 2.5 de cinco cilindros de Volvo gracias a la electrónica y, sobre todo, a un turbo suave que matiza la entrega de sus 225 CV de potencia, logrando que sea uniforme y contundente desde muy bajas vueltas. De hecho, a 1.600 rpm ya entrega su par máximo, 320 Nm. Resulta así particularmente fácil y agradable de conducir, pues no hay que jugar con la caja de cambios para lograr buenas aceleraciones, y la guinda la pone su sonido: artificial pero eficazmente, suena grave y poderoso en cuanto la aguja empieza a alcanzar la zona media, de manera que no molesta cuando no es necesario.

Ágil y confortable
La calidad de la amortiguación empieza a atisbarse al comprobar que todas las ruedas son independientes en su movimiento, y se corrobora al empezar a rodar. Es firme sin exagerar, de forma que en carreteras de buen firme está asegurado el confort. Y en curva se muestra especialmente ágil, muy intuitivo y noble. Es menos comunicativo que el Mégane Renault Sport, pero más que el Golf GTI, y permite rodar a ritmos muy elevados con una facilidad tremenda. Nos hace parecer mejores conductores, no da ni un susto y perdona errores graves de conducción. ¡Todo un deportivo!

Para terminar, el precio se hace todavía más bajo al comprobar su equipamiento de serie, bastante completo.

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