Quien conoce la comida japonesa sabe lo que es el wasabi, ese picante verdoso extraído de un nabo cabreado que parece, más que un condimento, una venganza. Eso sí, quien lo aprecia lo utiliza a menudo para convertir bocados insulsos en toda una experiencia explosiva.
Las berlinas de tres volúmenes han tenido épocas más gloriosas que las presentes, pues las que no vienen de firmas especialistas en vehículos de lujo han disminuido sus ventas de forma considerable en los últimos tiempos, tras haber sido las indiscutibles números uno, y no digamos ya las que son movidas por motores de gasolina, que parecen haber desaparecido literalmente de la faz de la Tierra. Por ello, es toda una sorpresa encontrarse con versiones deportivas como las que hoy nos ocupan, con motores de alta cilindrada (o turbinas en su defecto), chasis ágiles y precios que no son una locura. Siguen siendo vehículos polivalentes, amplios, tanto en espacio para los pasajeros como para sus equipajes, con aspecto clásico y maneras de coche de toda la vida.
Pero, al contrario que la mayor parte de sus compañeros de categoría, las recetas de Ford Mondeo ST220, Opel Vectra OPC y Skoda Octavia RS tienen su buen chorro de wasabi. Efectivamente, son una experiencia explosiva.
Coches de siempre
Estos tres tenores son familiares a nuestros ojos. El Mondeo data de 2001, y su nueva versión saldrá a la venta bien entrado el año que viene, aunque probablemente las versiones de más potencia tardarán un poco más. El ST cuenta con elementos diferenciadores propios, como llantas de 18 pulgadas, tubo de escape doble, faldones laterales y, sobre todo, una defensa delantera con antinieblas y una rejilla tipo nido de abeja similar a la de serie, pero metálica y más amplia.
Es el más grande de los tres gracias a sus 4,7 metros de longitud –de los más generosos de la categoría en este apartado–, y gracias a esto resulta a su vez el más espacioso por dentro. Todos los pasajeros se benefician de más centímetros que en los demás, ya no sólo en longitud, sino también en anchura.
Dentro, no ha acusado en exceso el paso del tiempo, y su interior resulta suficientemente actual. Además, se pelea con el Skoda por mostrar los mejores acabados, e incluso es mejor en cuanto al tacto de algunos mandos, de superior calidad. Pero no llega a vencer al checo, pues la elegancia de sus líneas, simples y fáciles, hace que llame más poderosamente la atención. Mientras, el Vectra aparece como el más conservador de los tres en lo que a aspecto interior se refiere, y en la lista de materiales abunda en mayor medida el plástico de tacto duro.
Frente al resto de los Mondeo, aunque hay algunos detalles diferentes, como la palanca de cambios forrada en cuero y algunas modificaciones en la consola central, básicamente son los asientos Recaro los que más ayudan a hacer al ST diferente. Recogen bien el cuerpo y dan el toque "racing", aunque sin pasarse.
El OPC de Opel adopta soluciones muy similares a las del Mondeo para diferenciarse de sus hermanos de gama, como la socorrida parrilla con forma de panal de abeja en el frontal, tan de moda hoy en día, los faldones laterales y el escape doble. A su vez, las llantas también son de 18 pulgadas.
Dentro, de nuevo es Recaro la que firma los asientos, y son específicos el cuadro de instrumentos, el volante en piel y el pomo OPC, aunque este último no es tan exageradamente grande como el de los OPC de otras familias, por ejemplo el Astra.
Es el Skoda el que más parece un lobo con piel de cordero, pues estéticamente es más discreto. Eso sí, no olvida algunos cambios en las defensas, y las pinzas de freno en color verde son quizá la modificación más original y llamativa; en el interior, son sin duda los asientos los protagonistas, no sólo por sus formas, sino también por los logos RS cosidos.
Con 4,6 y 4,5 metros de longitud, respectivamente, Vectra y Octavia son más parejos en medidas. El primero resulta algo más ancho, mientras que el segundo tiene más espacio longitudinal, pero ambos están por debajo del Mondeo. Eso sí, mientras el Opel iguala al modelo del óvalo en capacidad de maletero, con 500 litros, el Skoda barre a ambos contendientes con sus contundentes 560 litros. Una cifra sin rival.
Prestaciones OPC
Los motores de nuestros protagonistas son muy diferentes. Ford recurre a un bloque de mucha cilindrada, de 3 litros y seis cilindros en V, que genera 226 caballos. El motor del OPC es también grande y de seis cilindros, cubica 2,8 litros y suma la fuerza de un turbo de bajo soplado para alcanzar los 256 CV. Por último, el RS posee el ampliamente utilizado bloque de 2 litros del Grupo Volkswagen, el mismo que anima al Golf GTI, de cuatro cilindros y con un turbo bien grande, vital para alcanzar sus 200 caballos. La verdad es que los tres nos han gustado mucho.
El motor del Vectra es el más poderoso. Sus prestaciones así le delatan: 260 km/h de velocidad máxima, más que todos los BMW, Audi o Mercedes, limitados a 250, y un paso de cero a cien en 6,7 segundos. El turbo apenas se deja notar, así que, en vez de ser protagonista, se encarga de matizar el comportamiento del motor, por lo que encontramos una excelente respuesta en una amplia gama de revoluciones, ya sea por la gran cilindrada o por el apoyo del compresor, es decir, que su uso es agradable y suave, pero sin perder contundencia.
El Ford entrega la potencia más arriba, de manera que hay que llevarlo un poco más revolucionado para lograr avances similares. La aguja escala el cuentavueltas con alegría, y una sexta velocidad (posee una caja de cinco marchas, por seis de sus rivales) le vendría bien, tanto para mejorar los consumos como para aprovechar todavía mejor el motor, aunque de ninguna manera se hace indispensable. Es capaz de alcanzar los 243 km/h, y puede llegar a los 100 km/h 7,5 segundos después de empezar a andar.
Por último, el cuatro cilindros del Skoda no es tan refinado y suave como los V6 de sus rivales, pero sí eficaz, y responde a la manera de ser de los motores turbo de toda la vida. El coche muestra una discreta pereza inicial nada más comenzar la marcha, pero rápidamente entra en acción el turbo, cuyo destacable empuje –feroz, pero no brusco– se prolonga hasta bastante arriba, aunque no tanto como en el caso de sus rivales. Sus prestaciones, en la práctica, son casi idénticas a las del Mondeo: 240 km/h y 7,3 segundos en el paso de cero a cien. Y no podemos olvidar el apartado del consumo. En este caso, el ganador por goleada es el modelo checo, que mejora la marca de sus rivales en casi tres litros, lo que es mucho: 7,8 de media frente a 10,2 del Ford y 10,4 del Vectra.
ST220, el más eficaz
Ford sigue haciendo los coches europeos muy al gusto británico, y a los británicos les gustan los vehículos con buenos chasis. El Mondeo no es una excepción, y los ingenieros han ido todavía más allá con la versión ST, 15 mm más baja con respecto al suelo que sus hermanos de gama y con reglajes y tarados de suspensión modificados. Con esta carta de presentación, no es de extrañar que sea, de largo, el modelo más ágil y gratificante de conducir, sobre todo en terreno virado. Además de ser el más preciso, también resulta el que mejor entrega la potencia al suelo, de manera que sus pérdidas de tracción son casi nulas. Si la conducción deportiva es lo tuyo, entonces tu coche es el Mondeo ST220, que además transportará a los ocupantes sin incomodidades.
Sus rivales no se quedan muy atrás, y tanto Octavia RS como Vectra OPC obtienen notas bastante parejas entre sí, aunque el primero es un punto más eficaz. El modelo checo tiene un buen equilibrio entre eficacia y confort, discretamente inclinado hacia la deportividad, pero sin molestar al confort. Intenta imitar al Ford, pero sin alcanzarle.
El Vectra está en otra guerra. Apuesta claramente por el confort, de forma que sus balanceos de la carrocería son más acusados, también el subviraje, y en general es menos comunicativo. Eso sí, gracias a la suspensión electrónica mejora su respuesta al pulsar el botón Sport, pero en tal modo sigue siendo más burgués que deportivo, al contrario que el resto de los Opel OPC, sobre todo el Astra, mucho más radical.
Mondeo, con todo de serie
La lista de extras del Ford es la más suculenta de los tres. Desde tapicería de cuero hasta climatizador, pasando por faros de xenón, automatismos en luces y limpiaparabrisas o control de estabilidad, verdaderamente echamos en falta pocas cosas, excepto el programador de velocidad.
El Vectra y el Octavia no traen tantas cosas. El primero no tiene climatizador ni xenón, y en ambos los sensores de luz y lluvia se pagan aparte, al igual que la tapicería de cuero.
El Skoda se lleva el gato al agua
Como esbozaba líneas atrás, el Ford es el coche más gratificante a la hora de conducir: suave y contundente motor V6, chasis de cine, elegancia clásica... El Opel es el más rápido y el más aconsejable para los que quieran confort, aunque no parece que haya muchos entre los que buscan las siglas OPC.
Pero por lógica y razón pura, el Octavia RS es nuestro ganador. Es algo menos refinado –muy poco, verdaderamente–, pero a cambio es tan rápido como el Ford, consume mucho menos, su chasis es gratificante y cuesta la friolera de 8.000 euros menos, una distancia que me parece insalvable.