No hace falta ir a Oxford para ver que el Civic tiene un tamaño algo superior al del Clio de estas páginas. Pero tampoco hay que ir a Cambridge para ver que no es mucha la diferencia. Ni a ninguna otra universidad del mundo para ver que entre estos dos coches hay muchos puntos en común… y muchos otros opuestos. De ahí el interés que siempre nos ha suscitado el ponerlos cara a cara; aunque mucho más conducir uno y luego el otro, y viceversa.
Están en los 200 caballos, y eso hace subir el nivel de bilirrubina a cualquiera, y el interés por nuestra parte y el de todo el mundo. Especialmente si cuando echas un vistazo a la ficha técnica te encuentras con pesos que en ninguno de los casos llegan a los 1.320 kilos. Eso supondría, unas décadas atrás, encontrarse con los GTI de turno; aunque si en esos momentos los pesos eran menos, las potencias también. El caso es que las relaciones peso/potencia y caballos/litro son realmente apetecibles, pues se benefician muy mucho de su casi delgadez extrema a la hora de meter zapatazo y encontrar la respuesta requerida.
Puntos aparte y coincidencias
De acuerdo que entre el Type R y este Clio Sport hay una sustancial diferencia de precio… vamos, casi para comprarnos un utilitario "pelao" y además tener en el garaje un coche tan apetecible como el Clio Sport. También hay que tener en cuenta que el Type R aporta más tamaño y un grado de originalidad que está a años luz del Renault. De todas formas, aunque más clásico, el Clio Sport enamora a primera vista, porque en él se ha volcado mucho del saber hacer de la marca en cuanto a presentar un producto deportivo se refiere. Desde el difusor trasero hasta las llantas y su simple color blanco hacen que, cuando te sientas en el interior, algo te recorra el cuerpo y quieras ponerte en marcha enseguida.
Algo así sucede con el Type R. En él, primero hay que insertar la llave y después presionar el botón "Start"… maniobra que encontramos absurda, pero bueno. El cuadro de mandos en "dos capas" nos gusta y además es práctico, aparte de original, todo hay que decirlo. La palanca de cambios, cortita y muy a mano, porque está situada más elevada que en su rival, además de tremendamente manejable, acrecienta la sensación de arrancar y salir volando en ese momento.
La respuesta de salida es muy rápida en los dos. El Honda tiene un mejor punto de embrague, más directo, y además las relaciones de cambio son más cortas en las tres primeras marchas, por lo que, cuando le haces subir de vueltas muy rápido, parece que estás en una moto y la mano derecha va tantas veces del volante al pomo y del pomo al volante que al principio tienes que estar concentrado. Luego, cuarta, quinta y sexta van despegándose un poco por arriba de los valores ofrecidos por el Renault, lo que hace que este Civic aventaje también en las mediciones finales a su rival. Es capaz de dar la potencia más arriba, ya que este motor casi toca el pico de las 8.000 vueltas de funcionamiento. Es cierto que estos propulsores donde mejor se encuentran es en la zona media-alta del cuentavueltas, con especial mención al del Civic, que gusta mucho de los regímenes altos y es además donde ofrece de verdad la "chicha". Es ahí donde te diviertes jugando con el cambio en el Type R, disfrutando también de su sonido, pues este motor está pensado, mucho más que en el Clio, para empezar a tirar de verdad, con garra, por encima de las 4.000 rpm. Menos mal que los asientos de estos coches te agarran literalmente el cuerpo; en el Honda son más deportivos, al estilo de los de carreras, donde el cabecero no es independiente, sino que directamente forma parte del respaldo. Para el Clio, Renault ha dispuesto una opción de asientos Recaro que cuesta unas 200.000 "pelas".
En cuanto a prestaciones puras, el Type R hace valer su valía, valga la redundancia, porque es un coche más veloz; otra cosa es que la diferencia de precio, de tamaño, de equipamiento y de vanguardismo nos merezca la pena frente a este Renault, que tampoco se queda cojo en la carretera. Con el Clio Sport te sientes muy a gusto en las curvas, pues aporta un comportamiento muy divertido también y, sobre todo, con un gran control de los acontecimientos cuando decides explorar todo su potencial. Desde luego, por esos poco más de 21.000 euros es un coche muy recomendable, tanto por su nivel prestacional como por su apariencia deportiva; no hay demasiados vehículos por ese dinero con 200 caballos y además una pinta así.
Juguetones en carretera
El apoyo en curva tiene más nobleza en el modelo japonés, y eso que el Civic perdió de la generación anterior a ésta la posibilidad de un eje trasero más moderno; ahora, como el francés, recurre a un eje trasero semiindependiente. No obstante, tampoco se puede decir que el Clio, con un juego de suspensiones duras también y con poco recorrido de rueda, haga extraños, y eso significa tener un gran aliado a la hora de meterse en faena y disfrutar. En los dos casos te encuentras con coches subviradores, pero fácilmente controlables a base de volante, como es normal. Es verdad que el Honda nos ha parecido aún más duro y mucho más radical, aunque la diferencia puede ser más o menos mínima, pues nos encontramos ante versiones muy deportivas. Si llegas a deslizar el eje trasero, y eso significaría ir muy rápido, lo cierto es que en ambos coches la seguridad de poder controlarlos es muy alta, lo que infunde una gran dosis de confianza a su conductor.
El aspecto racing del Type R también queda patente hasta en el cuentarrevoluciones, situado perfectamente en el centro del cuadro de relojes… al más puro estilo de carreras, si además estuviera girado levemente. También el Honda se desmarca con ruedas de 18 pulgadas, frente a las de 17 que equipa el Clio. En el Renault no se llega a tanto, aunque existe la opción de las llantas de competición, con el mismo diámetro, pero con un coste adicional de 204 euros.