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comparativas

Opel Corsa 1.4 Enjoy, Peugeot 207 1.4 XT y Renault Clio 1.4 Luxe Privilege

03/01/2007

Rafa J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE

Opel Corsa 1.4 Enjoy, Peugeot 207 1.4 XT y Renault Clio 1.4 Luxe Privilege

Son la última generación de utilitarios, todos ellos más grandes, mejor acabados y mucho más “coches” que sus predecesores, con lo que marcan un punto de inflexión en su categoría. El Opel Corsa ha sido el último en llegar, y le hemos enfrentado al Renault Clio y al Peugeot 207; todos ellos en versiones gasolina con motor 1.4.

Hasta 15 años después de terminada la II Guerra Mundial no dejaron de aparecer soldados japoneses en islas remotas del Pacífico, que todavía no sabían nada del fin del conflicto y malvivían en junglas remotas. A los coches de gasolina les ha pasado lo contrario: desde la aparición de los motores diésel de inyección directa, parece que han ocupado el lugar de los "japos" y se han escondido en la espesura.

La categoría de los utilitarios es una de las que más se ha resistido a esta fuga, sobre todo por sus reducidos consumos y el elevado sobreprecio de los diésel, que hacen que no sea tan rentable pagar más por uno de ellos.

Así que aquí les tenemos: el nuevo Corsa frente al Clio y el 207, armados con sus respectivos motores 1.4, que generan, respectivamente, 90, 98 y 88 caballos. Veamos que ofrece cada uno.

Más centímetros
Lo primero que salta a la vista es el tamaño. Los tres coches han crecido hasta los cuatro metros de longitud, es decir, lo que hasta hace bien poco caracterizaba a los coches del segmento inmediatamente superior.

Con ello han ganado en lo que más necesitaban: espacio interior. Los tres son ahora mucho más capaces que antes de transportar a cinco adultos, aunque tres atrás sigan estando apretados. En cuanto a cuál de ellos es el más amplio, las cosas están muy parejas. Quizá es el Corsa el que se lleva más medallas, pues resulta el más holgado en longitud (espacio para las piernas), tanto delante como detrás, y obtiene buena nota también en la anchura de los asientos traseros. Es en esa medida donde reina el Clio, por tanto el mejor para transportar a mucha gente; aquí pincha el 207, casi 7 cm más estrecho que su rival alemán.

En cuanto a la capacidad de los maleteros, las cifras van de los 270 litros del 207 hasta los 288 del Clio, con el Corsa en el medio gracias a sus 285 litros de capacidad.

En lo que a acabados se refiere, la nota ha subido todavía más que el tamaño. Los tres rivales tienen no sólo mejores acabados y materiales que sus predecesores, sino que también han evolucionado enormemente en silencio de marcha, suavidad, insonorización y tacto. Así, todo ello sumado, da como resultado lo anunciado: son mucho más "coche" que sus predecesores, más refinados, con lo que podemos hablar de un verdadero salto cualitativo. En este sentido, son los dos modelos franceses los más cuidados y verdaderamente resultan agradables y expresan calidad. En el Corsa abundan los plásticos de tacto duro, lo que baja su nota media, aunque su aspecto general sigue siendo similar.

Potencia suficiente
Hace diez años, un Peugeot 106 Rallye 1.3 con ciento y pocos caballos era una bomba que alcanzaba los 190 km/h y pasaba de cero a cien en 9,7 segundos. Hoy, nuestros protagonistas se ven justos con 1,4 litros de cilindrada, ninguno alcanza el centenar de CV y el mejor de ellos solamente puede alcanzar los 183 km/h y tarda 11,3 segundos en rodar a 100 km/h. ¿Qué ha pasado? Las claves: que el propulsor del pequeño 106 estaba bien apretado y no tenía bajos, pero, sobre todo, que pesaba 830 kilos, 300 menos que el más ligero de los que hoy nos ocupan.

Así que nuestro trío, lejos de ser bombas de la carretera, se ven justos con sus cifras de potencia: 90 CV para el Opel, 88 para el 207 y 98 para el Renault. Su fuerza es la estrictamente necesaria para realizar viajes sin apuros, y para adelantar a sus mandos en carreteras nacionales de doble dirección hay que emplearse a fondo con la caja de cambios, de cinco velocidades en todos los casos.

El Opel es el más pobre en este sentido, y pierde en casi todas las mediciones, desde recuperaciones hasta velocidad punta, algo que se percibe con claridad al manejarlo. Pero no es que en Figueruelas no sepan hacer motores, simplemente han apostado por los consumos. Así, como media, gasta medio litro menos de combustible que su mejor rival, lo que al cabo del año son muchos euros.

Mientras, el Renault hace valer su mayor cifra de potencia para ser el más rápido, lo que se agradece cuando no sobran los caballos, aunque lógicamente es el más tragón, tanto en ciudad como fuera de ella. Entre ellos se coloca el Peugeot 207, tanto en prestaciones como en consumos, aunque más cerca de este último en lo que a sensaciones al pisar el acelerador se refiere.

En todo caso, hay que matizar que, dada la mala relación peso-potencia, los consumos reales suben bastante si exprimimos las posibilidades de los propulsores para realizar una conducción más dinámica.

Fáciles y confortables
Como esbozábamos líneas atrás, la calidad de marcha de estos tres mosqueteros es bien jugosa. Todos ellos son suaves, silenciosos, precisos... No tienen apenas nada que envidiarle a los coches de la categoría superior de hace una generación.

Así, lo que más destaca en todos ellos es el confort de marcha, que ha sido combinado con mucha nobleza de reacciones y un tacto preciso, aunque poco deportivo, salvo en el caso del Peugeot, el más preciso cuando llegan las curvas.

Olvidado ya del todo el nerviosismo de los trenes traseros de todos sus predecesores (desde el 205 hasta el 206), el 207 se desenvuelve como pez en el agua en terreno virado, y su dinamismo es el más cuidado. Eso sí, no llega a tener unos ajustes deportivos en sí, tampoco vamos a engañarnos.

El Clio hace un reparto muy justo entre eficacia y confort, de forma que es ligeramente menos capaz y más cómodo que su rival galo. Equilibrio es la palabra que podemos emplear para definir su rodar, que gana puntos gracias a un propulsor que, como decíamos, es el más potente de los tres.

El Corsa nos ha sorprendido. Es el que más balanceos de la carrocería presenta, y su dirección es tan directa que en ciudad hay que acostumbrarse para no girar más de lo que deseamos, al igual que en autopista. Sin embargo, cuando llegan las curvas, resulta que esa dirección es de las mejores del mercado para surcarlas, y da gusto manejar el coche así. En cuanto a los balanceos, son molestos, aunque están mejor contenidos de lo que parece en un principio porque, cuando el coche se apoya, no rebota, como suele ocurrir. Y la guinda la pone el tren trasero, más vivo que el resto, pero sin pasarse, lo que redunda en una gran efectividad si somos buenos conductores. Así, su agilidad no es tanta como la del Peugeot 207, pero el coche es muy divertido de conducir y tiene algunas reacciones de verdadero deportivo, superiores a las del modelo del león, mezcladas con otras propias de coche tremendamente burgués.

Equipamiento de grandes
Las versiones que hemos escogido para esta comparativa son las que tienen, como mínimo, aire acondicionado, airbags frontales y laterales, ABS y radio CD. Eso sí, en todos ellos está disponible una extensa cantidad de equipamiento opcional, más propio de coches grandes, y de entre lo que podemos destacar el ESP, que quizá debería ser de serie dados los precios por los que se está vendiendo, los automatismos en luces y limpiaparabrisas, el navegador por GPS, asistente al aparcamiento...

El que mejor equipado llega es el Renault Clio, de largo: llantas de aleación, luces y limpiaparabrisas automáticos, programador de velocidad... Y todo lo citado lo trae únicamente el de la marca del rombo, y eso sin ser el más caro de los tres, ya que se vende por 14.800 euros.

Mientras, el Corsa y el 207 se encuentran muy parejos, pues el primero es más barato, cuesta 14.650 euros, pero viene con algún detalle menos de equipamiento, como los faros antiniebla, el ordenador de abordo o el aire acondicionado en vez de climatizador, cosas que si tiene el Peugeot.

Sentencia ajustada
Analizadas todas las tripas, comprobamos que el Clio es el coche más barato si tenemos en cuenta su equipamiento. Resulta muy equilibrado en todos los apartados, y además es el que mejor acoge a los pasajeros de la parte trasera.

Pero tú y yo nos conocemos, y sé que preferirás el chasis del Peugeot 207, si tienes a bien olvidarte de esas pequeñas ventajas de su contrincante.

El Corsa ocupa el último puesto, aunque las diferencias, en todo caso, no son grandes, es el que menos consume y el más amplio de media.

 

 

 

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