La reputación del León como modelo deportivo y asequible se redondea con el hecho de que, además, resulta un coche de calidad. No hay más que acercarse a un rallye y comprobar que, entre el público, son mayoría junto con los Subaru Impreza o los Clio Renault Sport.
Como deportivo, el León es muy intuitivo de manejar y altamente eficaz. Ya al sentarnos al volante comprobamos que los envolventes asientos y la postura de conducción es la más deportiva de los coches que hoy analizamos, aunque, evidentemente, la cabina no tenga la calidad y boato de los Alfa y BMW, ni pretenda acercarse a ella.
El León cuenta con un magnífico eje trasero multibrazo, habitual entre los citados modelos pero escaso entre sus rivales naturales –como el Renault Mégane, que no lo tiene, o el Ford Focus, que sí–, que colabora a su agilidad sin darle ni una pizca de nerviosismo. Por eso es tan fácil de conducir. Además, no necesita un reglaje de amortiguadores y muelles excesivamente duro, y de hecho lo es menos que el BMW. En este sentido, algunos clientes podrían estar más satisfechos con una pizca más de radicalidad. Es diésel, sí, pero también lo es el 320d, que va dirigido a un público de mayor edad.
De nuevo el motor es particularmente destacable. Se trata del ampliamente utilizado 2.0 TDi del Grupo Volkswagen, que entrega 170 CV y posee inyección directa por raíl común. Es tan sólo mínimamente menos refinado que el de sus contrincantes de hoy, más que nada porque aquéllos logran mejor insonorización y se gastan más dinero en buscar suavidad.
Gracias a él, y a su peso, es el que presenta una mejor relación peso-potencia. Así, aunque el 320d tenga mejores prestaciones, sobre todo en velocidad máxima –es espectacular en este sentido–, no me cabe duda de que el coche a batir en una carretera de montaña para la mayoría de los conductores sería el León FR. Y todo por 24.400 euros, 4.000 y pico menos que el siguiente más asequible.
Equipamiento
Tal desembolso, como anunciábamos, incluye un equipamiento de serie bastante completo: climatizador, ESP, ordenador de a bordo o llantas de aleación vienen de serie. Opcionalmente dispone de sensor de lluvia y de luz, control de velocidad y otros extras tecnológicos a precios interesantes.
El Seat León solamente está disponible en carrocería de cuatro puertas, aunque el tirador de las traseras está camuflado, lo que le hace parecer coupé… algo que le relaciona con Alfa Romeo, de donde proviene su diseñador, Walter d’Silva.