viernes, 03 de septiembre de 2010 Buscar

comparativas

Subaru Impreza 2.0R Sport vs Mitsubishi Lancer 1.8 6S-CVT

15/04/2008

Rafa J. CID / Fotos: Jorge BRICHETTE

Subaru Impreza 2.0R Sport vs Mitsubishi Lancer 1.8 6S-CVT

Mitsubishi Lancer Evo X y Subaru Impreza STi ya están casi listos para su primera batalla. Mientras tanto, hemos encerrado en la misma jaula a sus hermanos pequeños con motores de gasolina entre 140 y 150 caballos, que nos servirán de aperitivo. ¿Comparten su sangre deportiva?

Los vehículos que hoy traemos a estas páginas son la base para la creación de los todopoderosos Evo X y STi que volarán por los tramos de las carreras de medio mundo, pero los planteamientos de las versiones más modestas son mucho más pausados que los de sus hermanos mayores. No busques en ellos radicalidad o emociones fuertes, sino sentido práctico y lógica; deben ser buenos coches para el día a día, no caprichos para tifosi.

De todas formas, Mitsubishi ha dado a su coche, por lo menos, un moderado tacto deportivo que nos ha gustado, suficiente para mejorar el dinamismo sin crear incomodidades, mientras que Subaru opta por la búsqueda de un mayor refinamiento generalizado, pero su modelo también tiene rasgos de personalidad que le hacen particularmente divertido. Vamos a ver todo esto con detalle.

Nueva estética
Por precio, tamaño y carrocería, estos dos modelos son difíciles de encasillar: se encuentran a medio camino entre los Renault Mégane y Laguna, o los Ford Focus y Mondeo, aunque más cerca de los más pequeños, por casi todo salvo por tamaño.

Subaru ha roto moldes al lanzar su Impreza con carrocería de dos volúmenes, cosa que no se ha atrevido a hacer Mitsubishi... por el momento, pues ya tiene un prototipo de cinco puertas que podría ser versión definitiva en octubre.

Por dentro, ambos vehículos ofrecen una de cal y otra de arena. Por una parte, han mejorado frente a sus predecesores, sobre todo el Subaru, algo que se percibe en varios apartados, como el diseño, más atractivo y moderno, o los remates, de mayor calidad. Pero, por otra parte, siguen sin tener interiores a la altura de sus rivales europeos. Basta con decir que no tienen plásticos de tacto suave, sus salpicaderos son duros por completo, algo propio ya no de una categoría inferior, sino de dos. Muy japonés.

Motores
Acostumbrados como estamos a los motores diésel, cuando utilizamos éstos de gasolina hay que dejar a la aguja que suba de vueltas para encontrar "chicha", de manera que sus bajos no son todo lo poderosos que nos gustaría. Parece que tienen menos caballos de los que anuncian, a lo que colaboran sus cifras de par, inferiores a 100 Nm por litro. Y, al subirlos de revoluciones, escuchamos bastante ruido en ambos casos. El motor bóxer 2.0 del Subaru entrega 150 CV a 6.400 rpm, como de costumbre a las cuatro ruedas, lo que confiere un plus de seguridad y un poco más de consumo: su media ponderada es de 8,4 litros, medio más que su rival, que la baja a 7,9. Sus cilindros opuestos aportan un centro de gravedad bajo, y un sonido peculiar. Ha sido asociado a un cambio manual de cinco marchas, que cuenta con palanca de reductoras, lo que hace que en realidad sean diez, y del que te hablaré un poco más detenidamente.

Mientras, el motor del Mitsubishi –de origen Mercedes/Hyundai– cubica 1,8 litros de capacidad, a los que se extraen 143 caballos a 6.000 vueltas, ayudado, como en el caso del Subaru, por un sistema de distribución variable, pero sin vanguardismos como la inyección directa o la mariposa electrónica. Éste ha optado, sí o sí, por un cambio de variador continuo, fantástico para la ciudad y para que te olvides de cambiar las marchas –aunque puedes hacerlo de forma manual también– pero resta deportividad y sensaciones, ya que el convertidor de par actúa constantemente. Y es el principal causante de que, en aceleración, el Subaru sea casi 2 segundos más rápido (9,6 frente a 11,2 en el paso de cero a cien). Se lo recomendaría al 90% de los conductores. Pero no a ti, tú estás en el otro 10%, entre los que sienten que cada curva es un parque de atracciones.

En marcha
Bueno, llega la hora de empezar a rodar, y con ello saltan a la palestra sus dos mejores virtudes: el toque deportivo del Mitsubishi y las reductoras del Impreza. Ambos elementos son parte de la esencia que sus hermanos mayores desarrollarán hasta el exceso, y que en este caso suponen dos ventanas abiertas a la diversión y el apasionamiento.

El Lancer es manejable, ágil y tiene un buen compromiso entre eficacia y confort, con un discreto acento en el primero de los términos. Aun así, no alcanza a rivales como el Ford Focus o el Renault Laguna, que, con similar deportividad, logran más refinamiento. Pero, ojo, el Lancer tiene más armas: su conducción es más directa, menos filtrada que la de sus mencionados competidores; cuando estamos en la carretera de montaña, nos hace sentir el asfalto de una manera más directa. Su pega, como esbozaba párrafos atrás, es que el cambio CVT no colabora a apasionar en conducción deportiva.

El Impreza no es menos efectivo que el Mitsubishi, pero las sensaciones que aporta al conducirlo son diferentes. En el "Mitsu", te sientas, aceleras, llegas a las curvas y notas todo lo que te he dicho. Con el Subaru, hay que analizar más las cosas. Aunque con idéntico esquema independiente McPherson en el eje delantero y de doble triángulo en el trasero, la amortiguación es muy suave, incluso más que la media de su categoría. Balancea y cabecea más que su rival –también es más confortable–, de forma que parece más burgués y desapasionado. La mejor insonorización y el superior refinamiento frente a la versión anterior hacen que parezca "más coche" que el Mitsubishi, aunque de nuevo le cuesta acercarse a los citados Focus o Laguna, ambos superiores en estas lides. Pero dos cosas incrementan su nota media: el excelente ajuste de las suspensiones, que logra que con mucho más confort se pierda bien poco en eficacia… y la locura de las reductoras.

Mientras que los coches de carreras de Gr.N tienen cambios de serie, resulta que el Impreza 2.0 tiene una palanca que acorta los desarrollos como si de un modelo de Grupo A se tratase. Te paras, metes las cortas… y sales disparado como un cohete. La aguja escala el cuentavueltas como el Correcaminos los montes de Arizona, y si hay cien curvas, encuentras la marcha perfecta para todas ellas. Cualquier persona en su sano juicio las usa para lograr potencia instantánea cuando llevas remolque, o cuando subes un puerto a tope de carga… pero lo verdaderamente divertido es usarlas cuando vas solo y sin equipaje, para sentir que la carretera es un circuito.

Conclusiones
A la hora de la verdad, el Subaru resulta más indicado para los que busquen un modelo para todos los días, y además disfrutarán con sus reductoras en carretera revirada, a pesar de que efectivamente el tacto deportivo del Mitsubishi nos ha gustado más. En cuanto a precios, la versión R del Impreza es algo cara, pues por unos 5.000 euros menos contamos con el mismo coche algo más aligerado de extras –sin acceso y arranque sin llave, cargador de CDs o asientos deportivos–, mientras que el Mitsubishi compensa su mayor precio con navegador o asientos de cuero.

 

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