A diferencia de años precedentes, la primera cita del Campeonato GT (en su 10º aniversario) no contó con una masiva participación, pero sí tuvo a los mejores coches y a los mejores especialistas, lo que supuso una mejora sensible en cuanto a calidad de la inscripción. En todo caso, se echó en falta la presencia de los habituales equipos italianos de Ferrari, en especial el Playteam Sarafree.
Una inscripción con cambios sustanciales en lo que a pilotos se refiere. Así, por ejemplo, José Manuel Pérez Aicart, campeón de 2007 en GTB con Ferrari, sustituía en el SR21 a Jordi Gené, siempre acompañado por el ex piloto de Fórmula 3 José Ramón Zapata. Luis Pérez-Sala volvía a correr con Manel Cerqueda, pero no con el habitual, sino con su hijo, también ex F3 y rapidísimo con el precioso Ferrari 430 GT2. Ni Amorin abandonaba Ferrari para compartir un Porsche GT2 RSR con Patrick Caternet, y Jesús Díez Villarroel compartía Ferrari con Ángel Santos. El equipo que no cambiaba era el campeón de 2007, Romero-Sundberg, siempre protagonistas por uno u otro motivo.
No lo fueron en la primera sesión de entrenamientos, en la que Pérez Aicart impuso su SR21 por delante del Mosler de Francesc Gutiérrez, el Ferrari de Romero, el Porsche de Miguel Ángel de Castro y el Ferrari de Santos. Pero sí en la segunda, en la que Sundberg fue más rápido que Carol, Pérez-Sala y Díez Villarroel, como él, todos con Ferrari 430 GT2. Detrás de ellos, el SR21 de Juan Ramón Zapata y los Porsche de Bastos y Amaral. Lario y Ciacci (Ferrari 430 Challenge) fueron los más rápidos en GTB en las dos sesiones.
Un inicio complicado
Nada más darse la salida a la primera manga, Francesc Gutiérrez se ponía en cabeza, con Pérez Aicart pegado a él y Miguel Ángel de Castro poco más atrás, pero la carrera se iba a parar, porque antes de llegar a las curvas de Le Mans Ángel Santos se echaba encima del coche gemelo de Domingo Romero. Suponía el abandono para los dos y la salida del safety car, que neutralizaba la carrera para acondicionar la zona del accidente, bastante deteriorada. Reanudada la misma, las cosas en cabeza no cambiaban, aunque Ricardo Bravo estaba ahí atrás, al acecho de los líderes, y Pérez-Sala se lo pasaba en grande adelantando competidores desde la última posición de la parrilla –salían 23 coches–, pues se le había roto un palier del Ferrari y apenas dio una vuelta en entrenamientos. Dejó a su compañero Manel Cerqueda el coche en sexta posición, y éste lo llevó hasta la segunda plaza. Una auténtica machada.
Las cosas cambiaron radicalmente con el cambio de pilotos, ya que ni Villalba ni Zapata, pero sobre todo el primero, pudieron aguantar el ritmo de los Cristovao, Cerqueda, Amaral y Carol, que le fueron adelantando paulatinamente. De esta manera, y con una regularidad pasmosa, la pareja Bravo-Cristovao se hacía con una importante victoria, con el SR21 de Zapata finalmente tercero, por delante de De Castro y Amaral, que aguantaron casi toda la carrera en tercera posición, hasta que, a siete vueltas para el final, Cerqueda y Zapata superaron a Amaral.
La fuerza del campeón
A pesar de lo maltrecho que quedó el Ferrari de Sundberg y Romero tras el accidente del sábado, para la carrera de las 13:30 del domingo ya estaba perfectamente a punto para tomar la salida desde la pole position, y vaya si Sundberg, primero, y Romero, después, supieron aprovecharla. Fueron líderes desde la vuelta 1 hasta la 27, y ni siquiera perdieron la primera plaza en el cambio de piloto. Luis Pérez-Sala, que compartió con nosotros la primera parte de la prueba, acertó en su pronóstico; viendo al Ferrari de Carol segundo, por delante del suyo propio, vaticinó: "A Sundberg no va a haber quien le coja, pero a los demás seguro que sí los superamos". Y acertó. Con calma, desde la decimotercera plaza en la que cogió el coche tras el cambio de piloto, fue, vuelta a vuelta, subiendo posiciones, hasta alcanzar y superar al Ferrari de Carol, conducido por Mayola, cinco vueltas después. Y una vez más, Bravo y Cristovao, sin hacer ruido, hicieron lo propio, acabando la carrera en tercera posición y poniéndose en cabeza del campeonato. Por su parte, Ciacci y Lario no tuvieron rivales en la categoría GTB, ganando las dos mangas.