Después de cinco durísimas etapas por el desierto de los Emiratos Árabes Unidos, Carlos Sainz y Michel Périn firmaron su primer título conjunto. La pareja hispanofrancesa terminó en segundo lugar una dura cita, marcada por la victoria de Stéphane Peterhansel, el veterano gurú francés de los raids, que no quiso dejar escapar la última cita grande antes del Dakar.
Eso sí, la prueba estuvo cargada de incertidumbre por la dureza de su recorrido y la gran cantidad de abandonos, sobre todo entre los hombres de cabeza. De hecho, uno de los principales favoritos de la prueba, Luc Alhpand, dijo adiós cuando iba líder, permitiendo que, así, Peterhansel ascendiera al primer lugar de la general. Para entonces, Sainz ya había conseguido superar los problemas derivados de un pequeño incidente, ayudado por Giniel de Villiers, su fiel compañero de equipo, que por cierto terminó en tercer lugar en la general.
Peterhansel, con cabeza
La última etapa del raid estuvo marcada por el dominio de Peterhansel, quien se dedicó a controlar la ventaja que tenía sobre Sainz y Al-Attiyah, quien por otro lado tuvo que decir adiós, también con problemas en su BMW X3. La sensación general para todos los contendientes, que por otro lado serán los que se jueguen el triunfo en el Dakar, es que esta cita ha sido un perfecto preámbulo para lo que se verá en la clásica africana, que comenzará en enero de 2008. Buena prueba de la dureza es que Carlos Sainz ha tenido mil y un problemas durante la prueba. El más grave, que ya avanzábamos antes, se debió a un estancamiento en la arena que propició una pérdida de más de 18 minutos. En la última etapa, sin embargo, un tercer puesto le dejaba en segundo lugar y otorgaba así una alegría doble a su equipo, puesto que al título de Sainz de Pilotos y el de Périn de Copilotos hay que sumar el de Constructores para Volkswagen. Para la firma de Wolfsburgo, el título significa el segundo gran hito desde que se puso en marcha el proyecto del Touareg, con la clara intención de llevarse a Alemania el triunfo en el Dakar. El vehículo, equipado con motor diésel de 2,5 litros y 280 caballos, ya ganó la Copa del Mundo de Raids en 2005 con Bruno Saby.