El Fito fue espectacular este año: una organización fantástica, más seguridad que nunca y una cantidad de espectadores increíble. De allí nos fuimos a la rampa de Serra da Estrela, en Portugal, una carrera muy segura y de tipo más bien lento. La lluvia me hizo sentir incómodo el domingo y tuve que atacar muchísimo en la última manga de carrera para conseguir la victoria. Con el agua, el récord no fue posible.
La siguiente cita fue en la República Checa, en Ecce Homo. Este año era la 102ª edición de la prueba, que es una de las más bonitas del Europeo en cuanto a trazado. Una velocidad punta de 255 km/h y bastantes curvas rápidas que se pasan a más de 200 son las características más destacables. Me encontré muy cómodo desde el principio, porque ya corrí allí en 2005 y los kilómetros acumulados desde principio de temporada ya los empiezo a notar. En entrenos estaba a unas décimas de mi récord, y de no ser por la lluvia, el domingo lo habría bajado bastante. Con la lluvia me encontré de nuevo incómodo en la primera subida de carrera, y es que es duro subir al 100% sin haber entrenado la subida en mojado. Es como tener que conocer el agarre de un circuito en la vuelta de salida de boxes y... ¡ésa es la vuelta que vale! Después de mi accidente del año pasado, éste es el apartado que más tengo que mejorar.
Ahora estoy primero en el Europeo con una buena ventaja, y mi padre es líder del Trofeo FIA para Sport Prototipos y 4º en la general absoluta, en la que estaría 3º de no ser por el golpe tonto de El Fito. Ahora vamos a Alemania e Italia, y entre medias estaremos en el I Memorial Josu Ugarte-Subida a Laukiz, el 24 de junio.