sábado, 17 de mayo de 2008 Buscar

Deporte

GP de España

29/04/2008

Josep VIAPLANA / Fotos: DPPI y SUTTON

GP de España

Kimi Raikkonen logró su segunda victoria de la temporada en un Gran Premio en el que Fernando Alonso volvió a ilusionar a una afición que llenó hasta los topes el Circuit de Catalunya. Sólo la rotura del motor de un R28 muy mejorado impidió que el asturiano pudiera optar por subir a un pódium que este año se vende caro.

Fernando Alonso fue el gran protagonista en el Circuit de Catalunya, escenario de la cuarta prueba de la temporada, en la que después de un arranque mediocre por fin el Renault R28 se mostró competitivo. El asturiano no pudo acabar la carrera al romper el motor en la vuelta 34, despertando de un plumazo el sueño de miles de aficionados que el sábado empezaron a creer que el milagro sí era posible. Fue una ducha de agua fría, sin duda, pero el balance del fin de semana no podía ser más que positivo.

Ganó Kimi Raikkonen, que le dio a Ferrari la tercera victoria de la temporada y el segundo doblete consecutivo, pero todo el mundo estaba pendiente de Fernando Alonso, un héroe nacional. La desilusión natural por el abandono en el Curvone fue seguida de una explosión de cariño hacia él, con todo el circuito en pie coreando su nombre y aplaudiéndole a su paso.

Fueron, verdaderamente, junto con el final de la crono del sábado, cuando se coló en primera línea de forma sorprendente, los instantes más emocionantes del fin de semana. Fernando, cada vez más próximo a su gente, rompió a llorar nada más quitarse el casco. Apoyado en el muro, ante la mirada de los comisarios que trataban de consolarle por la oportunidad perdida, encontró el consuelo de sus fans. Alonso no dudó en acercarse a las vallas de protección y saludarles efusivamente, agradeciéndoles el apoyo y el calor durante todo el fin de semana. El regreso al box, en moto, fue como una vuelta al ruedo de un torero, con todo el circuito en pie y aplaudiéndole durante todo el recorrido.

Impresionante, verdaderamente, el ambiente que se respiró en el Circuit de Catalunya, que registró una entrada de 132.600 aficionados –más de 300.000 durante el fin de semana–, pese a que en España hay este año dos Grandes Premios, la crisis económica que se acentúa sobre el país y los pésimos resultados de Renault en las primeras carreras.

Punto de inflexión
Este Gran Premio de España, centrándonos más en el aspecto deportivo, tiene que servir de punto de inflexión para el equipo Renault, que pese a la rotura del motor parece haber recuperado aquí la credibilidad. Las novedades técnicas que se han introducido, aerodinámicas y mecánicas, han funcionado y le han permitido al R28 dar un notorio salto cualitativo.

Han llegado con retraso, pero en Montmeló han disparado nuevamente la ilusión y el optimismo, pese a que al final Fernando Alonso sumara su primer abandono de la temporada cuando pudo haber terminado quinto. Después del flojo arranque, la imagen de Renault y de su piloto asturiano salió reforzada. Fernando Alonso pasará ahora un nuevo examen en Turquía, dentro de dos semanas, donde tanto él como el Renault deberán confirmar en la pista los buenos augurios que han mostrado en el Circuit de Catalunya. Para el asturiano empieza de nuevo la temporada, un largo camino por recorrer y por confirmar.

Doblete Ferrari
Aunque las diferencias finales puedan indicar lo contrario, Kimi Raikkonen dominó el Gran Premio de principio a fin y logró una cómoda victoria, la segunda de la temporada, que le permitió ampliar su ventaja al frente del Mundial. Era la 17ª victoria de Raikkonen en la F1 y la segunda en el Circuit de Catalunya, donde por octavo año consecutivo el piloto que arrancó desde la pole se alzó con el triunfo.

La carrera fue realmente accidentada, y en algunos instantes hasta dramática. Raikkonen conservaba su primera posición en la salida, mientras su compañero Massa adelantaba a Alonso antes de llegar a la primera curva. A partir de ahí, la diferencia entre los dos Ferrari fluctuó entre los dos y los cuatro segundos, pero el líder del Mundial nunca vio amenazada su posición por el brasileño.

Raikkonen pasó bajo la bandera a cuadros con 3,2 segundos de ventaja sobre Massa, mientras que Lewis Hamilton finalizó tercero tras completar una carrera sin errores y ganarle la partida a Robert Kubica. Con este resultado, el piloto británico de McLaren se sitúa segundo en la clasificación provisional. El australiano Mark Webber, el británico Jenson Button, el japonés Kazuki Nakajima y el italiano Jarno Trulli entraron en la zona en la que se reparten los puntos en una carrera en la que hubo nueve abandonos.

Sin embargo, el momento culminante del Gran Premio, además del abandono de Fernando Alonso, fue el accidente que sufrió Heikki Kovalainen, que incluso había llegado a liderar la prueba durante unos instantes antes de entrar en boxes.

En la vuelta 23, el piloto de McLaren perdía el control de su coche por un problema en la rueda delantera izquierda y se empotró contra las protecciones de neumáticos en la curva Campsa. Se trata de una de las partes más complicadas del trazado, una curva rápida a ciegas en la que el de McLaren impactó a 222 km/h, soportando una fuerza de 3,5 G en el cuello, que estaba protegido por el Hans.

El piloto fue trasladado a la clínica del circuito, donde le realizaron una primera revisión. Allí, los médicos vivieron un momento de desconcierto al ver que el piloto tenía la cara absolutamente roja, algo que se convirtió en pura anécdota, al comprobar que se debía a causa de la pintura de los neumáticos con los que había impactado y que se había colado por dentro de la visera del casco. Posteriormente, un helicóptero le llevó al Hospital General de Catalunya, donde fue sometido a todo tipo de pruebas por precaución y para descartar lesiones graves. Antes del GP de Turquía deberá ser sometido a un último reconocimiento médico, y en caso de no superarlo, Pedro de la Rosa sería el elegido para sustituirle en la próxima cita del campeonato.

 

Sites de Grupo Zeta