jueves, 08 de enero de 2009 Buscar

Firmas

Dueños de la noche, por Manuel Doménech

18/12/2007

Dueños de la noche, por Manuel Doménech

Ya lo había hecho en una ocasión y vuelvo sobre el tema. Se trata de los "furgoneteros" y su presencia en las carreteras. En este caso "oficié" de tal menester al viajar a Barcelona, en viaje de ida y vuelta desde Madrid, con una furgoneta Volkswagen Crafter diésel de 136 caballos de potencia; una auténtica maravilla de suavidad y facilidad de conducción gracias a un cambio automático secuencial excelente, a pesar de sus descomunales dimensiones. 

Pues bien, con mi furgón inicié el viaje a las seis de la mañana hacia la Ciudad Condal sin problemas, muchos camiones pero una fluidez total. Nada extraño hasta llegar a destino. Coincidí, claro está, con algún furgón en el camino, pero no noté ningún comportamiento llamativo. Todos circulábamos a velocidades más o menos legales.

La sorpresa fue a la vuelta hacia Madrid, iniciada a las ocho de la noche con un fortísimo viento racheado que hacía difícil, por momentos, controlar la trayectoria de mi furgón. Y fue entonces cuando se desataron las "hostilidades" de los "furgoneteros". Intenté contar durante los más de 600 kilómetros de recorrido cuántos de ellos me adelantaron y perdí la cuenta; pero la cifra, sin duda alguna, superaba los 60. Prácticamente todos lo hicieron a unas velocidades de vértigo para tratarse de furgonetas de gran tamaño; velocidades, además, inadecuadas teniendo en cuenta el viento mencionado.

La reflexión que hago al respecto es que parece como si tuvieran patente de corso, como si la Administración por medio de la Dirección General de Tráfico y sus agentes se pusiera una venda en los ojos para no ver lo que sucede en las carreteras españolas por las noches. ¿O es que también tienen derecho a dormir?

Con la ley en la mano, sí, con ese Código Penal que castiga con penas de cárcel la velocidad excesiva, muchos "furgoneteros" deberían estar entre rejas; ellos, y sus empleadores, que también hacen la vista gorda ante la situación, porque el negocio es el negocio... Pero nadie los vigila, nadie los controla.

Como siempre, hay excepciones que confirman la regla, debo confesar que circulando a 125 km/h de marcador superé a dos caravanas de furgones de la empresa MRW que lo hacían incluso por debajo de los límites establecidos. No sé si fue casualidad, pero de ser un hecho habitual, todos deberían hacer lo mismo.

 

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