Uno, de verdad, ya no sabe qué pensar de tanta avería mecánica en el C4 WRC de Dani Sordo, pero lo cierto es que cuando llega su hora, que son los rallyes de asfalto, en los que puede recobrar el brillo después de un año complicado y duro, rompe el motor en el momento más inoportuno y suma su tercer "cero" consecutivo. La primera ocasión de verle en lo más alto del podio se ha esfumado y no sólo esto, sino que le ha salido un nuevo oponente en el belga Francois Duval, quien mejor que nadie sabe cómo se las gasta Guy Frequelin cuando las cosas no funcionan como él tenía planeado.
Duval fue defenestrado de Citroën en 2005, después de crecer en los rallyes al amparo de Ford, y sustituido a media temporada por Carlos Sainz, por sus numerosas salidas de pista. Ahora, tras un largo período de ostracismo, sin la presión de pertenecer a un equipo oficial, sin la obligación de luchar por ganar, ni por cubrirle las espaldas al campeón, ha maravillado en Alemania con un vetusto Xsara. Líder la primera jornada, presionó al máximo a Marcus Gronholm hasta el último kilómetro del último tramo, provocando el error del líder, que, de ir segundo, acabó cuarto. Es decir, que este privado no sólo bloqueó puntos a Ford en el Campeonato de Constructores, sino que le echó una mano a Sébastien Loeb en el de Pilotos, dándole 3 puntos adicionales.
Ni digo ni me atrevería a decir, porque sé y soy consciente de las numerosas dificultades que entraña este deporte, que Francois Duval haya puesto en evidencia a Dani Sordo, pero sí parece evidente que el cántabro no pasa hoy por su mejor momento. Las prisas son malas consejeras, y él debe olvidarse de todos los problemas para sacar lo mejor de sí mismo ante una recta final cuyo concurso se adivina crucial para que Citroën pueda ganar el título de Marcas y para que Loeb sume otro título. Sus opciones de futuro, comprometidas ciertamente más por la mecánica que por errores propios, pasan por sus manos. Talento no le falta.