viernes, 08 de agosto de 2008 Buscar

Firmas

22/01/2008

Editorial. El Hans, fiel aliado

Nos mueve la firme convicción de que el Hans ha de ser obligatorio para todos los deportistas.

La pasada semana tuvo lugar un encuentro entre la Real Federación Española y la práctica totalidad de los representantes de las Federaciones Autonómicas. El tema más destacado de la reunión, sin duda alguna, fue el de la obligatoriedad en el uso del Hans para todos los deportistas que tengan una licencia expedida por la Real Federación Española de Automovilismo. Personas como los copilotos Luis Moya y Diego Vallejo expresaron sus puntos de vista acerca de la conveniencia del uso de este dispositivo. Obviamente, con buen criterio, la Federación exige el uso del Hans a todos los deportistas, puesto que se trata de una cuestión que va más allá de los seguros. Y resulta evidente que supone un sobrecoste para los pilotos, pero en este caso creemos que no hay más opciones sobre la mesa.

El automovilismo ha sido, es y será un deporte caro. En los últimos tiempos, el debate entre la comunidad automovilística ha girado en torno a la conveniencia o no de incluir el Hans como medida obligatoria para todos, desde el Nacional de Asfalto hasta el último autocross de cualquier región adherida al convenio con la RFEdA. Y nosotros, en este punto, no podemos hacer otra cosa que apoyar con firme decisión su implantación y, por supuesto, que todos y cada uno de los pilotos y copilotos lo usen cada vez que se pongan al volante de sus coches de carreras. Entendemos, como no puede ser de otro modo, a quienes alegan que correr exige un esfuerzo económico tremendo. Es evidente que, además del Hans, los pilotos han de adaptar otros elementos como el casco, quedando invalidados muchos de los que ahora cumplían con la homologación. Hay quien ve el asunto como un negocio y, más allá de que quien venda el Hans gane dinero, lo cierto es que hoy en día hay que tratar de salir a las carreras con la máxima seguridad posible. El Hans ha demostrado de forma más que sobrada que protege la columna en caso de impacto seco, por lo que estimamos adecuada la obligatoriedad de su implantación.

No debemos olvidar, sin embargo, que todos los estamentos han de hacer un esfuerzo para tratar de limitar ese sobreesfuerzo que supone adquirir un Hans. Entre todos (Federaciones, asociaciones de pilotos, etc.) han de conseguir que todos los pilotos lo puedan adquirir a un precio razonable, con las máximas facilidades. Y, a los esforzados pilotos, quizá les tengamos que decir que es mejor perderse un par de carreras de la temporada con tal de salir al resto con el Hans bien sujeto al cuello. Nos va, a todos, la vida en ello.

 

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