Mientras Volkswagen parece ahora dispuesta a mantener una importante inversión económica, cuando ya sonaban voces de que la dirección de Porsche quería destinar el dinero que invierten en el Dakar para desarrollar un nuevo modelo que supliera al Cayenne, sus rivales japoneses han tomado las de Villadiego, es decir, Mitsubishi ha abandonado oficialmente toda su participación off road para centrar sus recursos financieros en salir de la crisis. A mí, tal y como está el panorama, les aseguro que no me extraña, porque Mitsubishi puede anunciar el próximo mes unas pérdidas de 60.000 millones de yenes en el ejercicio 2008, y en Japón se ha puesto de moda hacerse el harakiri, que viene a ser un suicidio obligatorio y a su vez voluntario para restituir el honor de los antiguos samurais.
No es de extrañar, pues, que la mayoría de marcas que han comunicado su retirada de la competición hayan sido japonesas. Las lágrimas de Takeo Fukui, presidente de Honda, dieron la vuelta al mundo cuando proclamó a primeros de diciembre su adiós a la F1. Le han seguido Subaru y Suzuki en los rallyes, Kawasaki en MotoGP y ahora Mitsubishi. El caos es tan absoluto por la destrucción brutal del mercado que nadie puede aguantar las embestidas y se anuncian a los cuatro vientos muchas medidas, algunas sólo de cara a la galería.
¿Quiere decir ello que Mitsubishi no correrá el próximo Dakar? En mi opinión, si quieren que les diga la verdad, no me cabe la más mínima duda de que los nuevos Racing Lancer estarán en la salida de la próxima edición. Probablemente habrá menos medios para desarrollar el coche durante la temporada, pero el corazón deportivo de la marca no radica en Tokio, sino en Francia, en las proximidades de Lyon, y Dominique Serieys y su gente no es de los que arrojen la toalla y, por lo tanto, seguirá latiendo con fuerza.
Al respecto, pienso que es prudente tomarse un margen de tiempo para digerir la noticia y esperar acontecimientos, como la continuidad o no de Repsol en un proyecto que tiene contrato para esta temporada. De momento, el núcleo fuerte del equipo, entre los que figuran Peterhansel y Nani Roma, se reunió en Francia para aunar esfuerzos y sacar adelante el proyecto. Les espera un camino difícil, tortuoso, revirado, lleno de obstáculos, pero para quien está acostumbrado a hacer frente al Dakar les aseguro que no se van a dar por vencidos. El harakiri no encaja en sus creencias.