Raikkonen, campeón. No me negarán que fue el peor de los finales para Ron Dennis, que ante la opinión pública mundial ha quedado como un inútil, un insensato, un verdadero inepto a la hora de gestionar una escudería. McLaren perdió en Brasil lo que no tenía que perder. Era imposible. Antes de la carrera se hablaba de ello en más de un corrillo, pero después, a la hora de la verdad, nadie se atrevía a decirlo en alto. Hamilton tenía 17 puntos de ventaja sobre Raikkonen después de Fuji y quedaban sólo 20 en juego. Era imposible.
Oigan, si les digo la verdad, aún hoy me cuesta creerlo. He tenido que digerirlo, despacio. ¿Cómo se puede perder algo así? Sólo desde la prepotencia y la mala gestión, no hay otra explicación. Hamilton, aconsejado por sus mentores entre los que figura en primer lugar Ron Dennis, se obsesionó con Fernando Alonso. Toda la estrategia estaba montada para derrotar al asturiano y se olvidaron de Raikkonen y de los Ferrari. Ese fue el error. Si en Shanghai hubiese parado a cambiar los neumáticos cuando tocaba, hubiese sido campeón con la gorra. En Brasil, el coche de Alonso estuvo muy por debajo de las prestaciones de toda la temporada, siempre muy lejos de los tiempos de Hamilton –¿coincidencia o sabotaje?–, que perdió el control cuando Fernando le sacó los colores con un interior espectacular en la segunda curva.
Raikkonen, campeón. Si repasamos punto por punto seguimos sin entender cómo McLaren pudo tirar un campeonato que tenía ganado. La "guerra" con Alonso, además de costarles cien millones y el título de Constructores por la sentencia del espionaje, les ha acabado costando el título de Pilotos. Si ni Ron Dennis ni Lewis Hamilton se hubiesen obsesionado con él, hoy McLaren tendría el título de campeón, aunque probablemente no por el británico. Estoy convencido de que éste hubiera sido Fernando Alonso. Él se ha equivocado en ocasiones, es verdad, y en pista ha cometido más errores que nunca, pero lo que le hicieron en Hungría no tiene nombre. Allí le quitaron el título. Ahí perdieron el título.