El próximo fin de semana se celebrará en las carreteras de la Comunidad de Madrid el Rallye Shalymar, con el que se cierra la temporada de la especialidad y que, de alguna manera, sirve para que la afición madrileña homenajee a los campeones. Pero en esta edición no habrá campeones que aclamar. Tendrán que conformarse con aplaudir a Carlos Sainz, que recupera a su copiloto Luis Moya para hacer las delicias de los aficionados al volante de un Skoda Fabia WRC. No es poco, desde luego, vitorear al dos veces campeón del mundo de rallyes y ahora flamante vencedor de otro Mundial, el de Raids... aunque haya pasado muy desapercibido. Pero no es suficiente.
El Shalymar debería ser donde, aunque de modo no oficial, se dilucidase quién sería hipotéticamente "campeón de campeones"; pero no va a ser así porque ni Peugeot ni Fiat se han inscrito en la prueba, lo que imposibilita a Enrique García Ojeda, brillantísimo campeón del IRC, y a Miguel Fuster, no menos brillante campeón de España de Rallyes, resolver entre ellos ese hipotético título.
Todo parece indicar que ambas marcas no asistirán al Shalymar por haber agotado sus presupuestos –así al menos nos lo ha comunicado Fiat–, pero, dado que ambos equipos están radicados en Madrid, no creo que costase demasiado su participación. La afición se lo agradecería. Más bien da la impresión de que no quieren que sus pilotos se midan, con muchas posibilidades de perder, con Carlos Sainz. Una verdadera pena, porque esa lucha a tres sería un espectáculo de primer orden.
Al respecto de esto hay que decir que, en aras del atractivo que la prueba podría deparar con la presencia de Ojeda-Peugeot y Fuster-Fiat, sus organizadores deberían haber tenido en cuenta la situación que se podría crear con un enfrentamiento como el que se cernía. En mi opinión hubiera sido mejor que, como en el pasado año con el Porsche, Sainz participara luciendo en las puertas de su Skoda el dorsal número 0.
Todavía hay tiempo para rectificar... salvo que haya contratos que lo impidan. De otro modo, habrá que estar atentos al espectáculo de los clásicos deportivos, inscritos en gran número. Es un consuelo, pero sin Ojeda y Fuster el rallye no será como debiera. En fin, esperemos que al menos lo controlen mejor que el año pasado, en el que la seguridad brilló por su ausencia.