Es posible que Malcolm Wilson hoy se tire de los pelos por no haber parado a Hirvonen en Noruega para que ganara Gronholm, aunque conociéndole me temo que él no lo hará y tampoco sé si alguien de Ford lo hará por él. La verdad es que lo dudo. Sébastien Loeb era el gran favorito al título y al final no ha fallado, porque para derrotarle no se puede dar la más mínima concesión y el finlandés echó por tierra en las últimas carreras una de las mejores temporadas de su vida. El francés ya es cuatro veces campeón del mundo, algo que de forma consecutiva sólo había logrado con anterioridad Tommi Makinen y se vislumbra que, si mantiene la motivación, su reinado puede eternizarse.
A la hora del balance, dos nombres propios al margen del tetracampeón, del que ya lo hemos dicho todo y tampoco es cuestión de repetirnos hasta la saciedad. Mikko Hirvonen y Dani Sordo son los dos pilotos que más han progresado este año y, a priori, si mantienen esta línea tienen que convertirse en los principales adversarios de Loeb en las venideras campañas. Hirvonen, de 27 años, ha ganado tres rallyes, y ha sido un fiel escudero para Ford, un hombre clave para que el título de constructores fuera para su equipo, ya que acabó todos los rallyes en los puntos exceptuando Córcega, sumando diez podios en dieciséis carreras. Mikko debe ser el gran oponente de Loeb el próximo año, aunque el conocimiento de los neumáticos Pirelli por parte de Subaru y Solberg puede devolver al noruego a los primeros puestos.
Mención aparte se merece Dani Sordo. El cántabro cometió algunos errores en la primera parte del campeonato, viéndose también notablemente perjudicado por diversos fallos mecánicos en su coche, que curiosamente siempre le afectaban a él y no a su compañero de equipo, pero reaccionó con carácter y también fue decisivo para que Loeb pudiera ganar el título de pilotos. En asfalto se ha mostrado tan rápido, a veces incluso más, que Sébastien, y en tierra ha progresado, como lo demuestra el segundo puesto de Japón o los terceros de Portugal e Italia. Ha dado un paso hacia adelante, sin duda, pero el camino por recorrer no es fácil y sigue siendo largo.