jueves, 16 de octubre de 2008 Buscar

Firmas

Un coche, una marca, por Manuel Doménech

13/11/2007

Manuel Doménech

Un coche, una marca, por Manuel Doménech

Después de pasar la época de las fusiones entre marcas, de la pérdida de independencia de algunas y de la desaparición, incluso, de otras, se ha pasado a una nueva era, la de la aparición de marcas extintas, como Maybach, y la de la conversión de algunos modelos de determinados fabricantes en marcas individualizadas, como es el caso de Mini –el más notable, por la trascendencia que tiene en el mercado– o el de Corvette. Incluso, más recientemente, se ha dado el caso de otorgar a un preparador o elaborador de vehículos el rango de marca; hablamos de Abarth dentro del Grupo Fiat.

Característica de ellas es la tradición de su nombre –caso de Maybach–, la popularidad –caso de Mini– o la consideración de sus especiales cualidades deportivas –caso de Corvette y de Abarth–; característica que ha motivado, precisamente, que hayan sido consideradas como marca por sus fabricantes.

Sin embargo, parece un contrasentido que una marca exista nutriéndose sólo de un modelo, sin la posibilidad aparente de desarrollar otros por el mero hecho de no cumplir con esa característica fundamental que ha convertido a un coche concreto en marca. 

Maybach es ante todo un nombre, y en razón a ese nombre se creó un automóvil superlativo, muy por encima de lo mejor de su fabricante, Daimler, pero que no ha tenido la incidencia buscada, de modo que no da la impresión de que bajo ese nombre se vaya a originar un nuevo modelo. Corvette es la esencia del coche deportivo americano, pero es sólo uno, por mucho que tenga versiones abiertas o cerradas, y otro tipo de coche con una forma y unas características distintas a las del original no parece posible. 

Mini, sin embargo, tiene un éxito creciente en el mercado, y de los poco más de 5.000 coches que vendió en 2002 ha crecido año tras año y en éste casi doblará esa cifra. No cabe duda de que para BMW la operación ha resultado muy rentable, pero, ¿hasta dónde podrá llegar el Mini si pierde la característica de diseño que hace que sea lo que es, un Mini?

Da la impresión al pensar en ello que una marca con un solo modelo tiene fecha de caducidad a más o menos largo plazo, a pesar del éxito que alcance en el mercado. En este sentido, parece que el caso de Abarth es distinto si de verdad desarrolla vehículos propios distintos a los Fiat que sirven de base a sus primeros modelos.

 

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