jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

Karting

18/09/2007

Isidoro BAJO (DNI 50.660.76 V)

Madrid: opinión

Seguramente como yo, gran parte de los padres permitimos que nuestros hijos participen en pruebas de karting en la Comunidad de Madrid.
El pasado domingo, en el meeting correspondiente del Campeonato Madrileño que se celebraba en el Karting Club de Torrejón, en la manga de entrenamientos libres para cadetes, a mi hijo Álvaro se le rompió, se le estalló realmente, el freno de disco. Fallo de materiales, fisura previa... ¿quién lo sabe ahora? Se trata de un kart nuevo, con dos carreras de antigüedad, pero las cosas pasan y todos sabemos lo que son las carreras. Lo que no es admisible es que tengamos que participar en dos circuitos claramente desfasados en cuanto a seguridad.
La zona del accidente, la más rápida, no tiene escapatoria. Su límite son unos arcos metálicos con cemento, protegidos por unas ruedas de camión.
Hace unos meses, un compañero vuestro de prensa, tuvo un accidente en los Santos de la Humosa, y sigue en coma profundo.
Nada que decir ni del Karting Club Torrejón ni de los Santos, tanto sus dirigentes como su equipo son gente encantadora y aman este deporte, pero sus circuitos no valen hoy.
Entretanto, nuestra Federación, con todos los retrasos y problemas de elecciones, convoca el Campeonato de Madrid en estas dos instalaciones anticuadas, sin seguridad, que han producido un accidente mortal y otro del que nos queda la duda razonable sobre si la pierna de mi hijo, al quedarse atascada en el pedalier produciendo una doble rotura de tibia y peroné, no habrá evitado un salto mortal contra el cemento.
Siento envidia al ver los circuitos en Cataluña, Valencia, Aragón o Andalucía. He visto últimamente los de León, San Sebastián, el casi terminado de Tordesillas o el proyecto de Illescas, pero el Campeonato Madrileño se celebra en lo que hay, que no es de recibo. ¿Qué intereses existen para que tengamos que participar en estos funestos circuitos?
Cuando corríamos el Campeonato Madrileño de Rallyes hace treinta años, ya íbamos a correr fuera de la Comunidad. Circuitos en un radio de más de 200 km suponen un gasto extra de una noche de hotel. ¿Es que vamos a ser hipócritas hablando del gasto extra cuando todos sabemos lo que cuesta este deporte y más con las normas técnicas abiertas que lo rigen?
Los mayores, responsables o irresponsables, sabemos lo que era correr en el urbano de Alcañiz, pero también que no es lo mismo hacerlo en los ‘70 con un TS de 70 CV, que con un Superturismo de los ‘90 con 300 CV, por mucha chicane que le pongamos. Esto me lo recordaba Luis P. Villamil, hablando el otro día de las velocidades que alcanzan estos pequeños coches y de dónde se ven obligados a participar.
Por último, estoy seguro de que iniciativa privada no faltaría. En esos millones de metros cuadrados que van desde Paracuellos hasta la A-1, donde no puede ni podrá construirse por el ruido de Barajas, nuestra Comunidad podría calificar una zona para uso deportivo. ¡Y no hablemos del Sur!
Pero los proyectos de Palacio van despacio y esto es lo que tenemos, esta Federación, estas instalaciones y unos padres como yo, irresponsables por complicidad.
Espero que en lo que resta de temporada, perdida ya para Álvaro, no se produzca otro accidente similar. Creo que, después de irme con la ambulancia, pusieron más neumáticos en la curva. Gracias en nombre del resto de participantes.

 

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