No mide 2,97 metros ni su potencia supera en más de un 60% a la del vehículo que le ha dado origen, como sucedió en aquel primer Fiat 500 Abarth. Se ha desarrollado partiendo del Fiat 500 de 100 CV, del que conserva muchas características y al que supera en sólo 35 caballos.
Con esta elaboración del Fiat 500, Abarth adquiere verdadera carta de naturaleza como marca dentro del Grupo Fiat. Una marca encargada de transferir la experiencia del mundo de la competición a los vehículos de carretera, sinónimo de automóviles con garra, de desafíos técnicos y de fuertes emociones, tres premisas que cumple a la perfección un 500 Abarth desarrollado con la mejor tecnología para obtener prestaciones y seguridad.
Diseño lógico
Concebido en el Centro Estile del Grupo Fiat, su diseño no es una simple interpretación actualizada del Fiat 500 Abarth de 1958, es un diseño lógico en el que todo elemento estético cumple una función técnica. Así, la aparición en la zaga de un parachoques específico, un extractor aerodinámico, un alerón en la parte superior del portón y una doble salida de escape no sólo aporta un aspecto mucho más deportivo que el de la zaga del Fiat 500, sino también una aerodinámica optimizada (coeficiente Cx de 0,325).
El frontal se ha "trasladado hacia delante" para dotar al turbo de espacio suficiente para que "respire". Son sólo 4 centímetros más que en el Fiat 500, suficientes para obtener una silueta lateral en perfecta sintonía con la tradición Abarth. Tres entradas de aire caracterizan a ese frontal: una central (mucho más grande que la del Fiat 500), con una hendidura transversal superior por encima de la zona donde se ubica la placa de matrícula, y otras dos en ambos extremos del parachoques, para enfriar los dos intercoolers que se entreven a través de sus rejillas. El logotipo del "escorpión" preside el frontal, y en los laterales aparece surcado por el rayo tricolor, como en los Fiat 500 Abarth 595 y 695 de los años ‘60. También las llantas, de 16 ó 17 pulgadas con diseño de radios múltiples o de agujeros ribeteados, rememoran las de hierro forjado de los años ‘70.
El interior reivindica su carácter de coche deportivo. No es pobre, ya que incluye una gran riqueza de dotaciones de confort (climatizador manual) y de seguridad (siete airbags) en un ambiente de calidad y con presentación técnica. Esa deportividad se pone de manifiesto en un volante de tres radios achatado por su base, en los pedales de aluminio con incrustaciones de caucho, en la forma del pomo de la palanca de cambios y de la empuñadura del freno de mano (ambos de cuero), en los asientos de competición con reposacabezas integrados y en su particular instrumentación.
En el salpicadero aparece un cuadro de instrumentos con visera antirreflejos cuya información se complementa con un reloj situado a su izquierda. Se trata de un manómetro que mide la presión del turbo, en cuyo interior lleva el indicador del sistema GSI, que sugiere cuándo se debe cambiar de marcha.
Potente y progresivo
Son las dos cualidades del elaborado motor del 500 Abarth, el 1.4 de 16 válvulas de la familia Fire sobrealimentado por un turbo IHI de geometría fija que, aparte de dotarle de potencia, le confiere gran elasticidad e inmediatez de respuesta. Dispone de un par motor de 180 Nm a 3.000 rpm, que puede llegar hasta los 206 Nm debido a la función overboost, que se activa con el botón Sport y actúa sobre la configuración de la centralita electrónica y sobre la presión del turbo. Aunque asociado a un cambio manual de cinco velocidades, obtiene unas prestaciones increíbles, se muestra muy eficiente en cuanto a consumo (5,4 litros en carretera) y cumple la normativa Euro 5 sobre emisiones.
Pero hay más. Como ya antes de su comercialización las peticiones han sido tantas, Abarth ha decidido premiar a los clientes más madrugadores (199, en principio) con una versión especial, denominada Opening Edition, con el motor potenciado hasta los 160 CV, un par motor de 230 Nm, discos delanteros y traseros perforados, pastillas de freno de altas prestaciones, filtro de aire especial, amortiguadores rebajados y ruedas con llantas de aleación de 17 pulgadas acabadas en blanco o titanio y neumáticos Pirelli PZero Nero 205/40 ZR17.
Perfectamente controlado
Prestaciones, facilidad de manejo y capacidad de frenada garantizan el comportamiento habitual en un coche de competición, a lo que se une una seguridad activa que hace que pueda ser conducido por "todos los públicos". Está perfectamente controlado: ESP, ABS con distribución electrónica (EBD) y asistencia a la frenada (HBA), sistema antideslizamiento ASR y "Hill Holder" (asistencia al arranque en pendiente). Además, cuenta con el sistema TTC (Torque Transfer Control), que mejora la transferencia del par motor a las ruedas para garantizar el mejor comportamiento en curva.
Las suspensiones, con tarados firmes pero no secos, permiten obtener una sorprendente estabilidad manteniendo un confort de marcha convincente. Está tan controlado que es casi imposible conseguir que el tren trasero se "desmande". La dirección (con 2,6 vueltas de volante) es rápida y muy precisa, y los frenos actúan con potencia y decisión.
Con telemetría
El 500 Abarth es, además, innovador. Estrena un sistema de navegación desarrollado por Magneti Marelli que incluye telemetría con varias funciones. La función de Monitorización visualiza en la pantalla los principales parámetros del coche (velocidad de rotación del motor, velocidad del vehículo y marcha introducida). La función Track, accesible si el conductor se encuentra en uno de los circuitos presentes en la memoria SD del dispositivo, añade datos como la posición del vehículo en el trayecto y los tiempos del recorrido. La función Configuración memoriza los datos de telemetría relativos a un recorrido concreto y los asocia a una sesión personalizada (nombre del conductor, circuito y fecha), que registra para poder recuperarla y analizarla a posteriori mediante la función Análisis.