jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

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Abarth Grande Punto

02/10/2007

Manuel DOMÉNECH

Abarth Grande Punto

Es el heredero de la manera de hacer de la antigua Abarth. Elaborado partiendo del Fiat Grande Punto, se convierte en un pequeño deportivo de raza, divertido y fácil de conducir, de comportamiento intachable y diseño atractivo.

Los nostálgicos "cincuentañeros" de Abarth, entre los que me encuentro, y los conductores más jóvenes ya tienen un vehículo a su medida, el primero de la nueva marca del Grupo Fiat, un coche que supone una perfecta elaboración del Grande Punto que hará innecesario "tunearlo".

Llegará al mercado en el primer trimestre de 2008, pero ya podemos contarles cómo es, qué nos ha parecido su comportamiento dinámico y cómo se ha elaborado. Lo primero que sorprende es su impoluto color blanco 1949 (el del primer Abarth), salpicado de "llamadas" a su identidad Abarth –empezando por el tradicional logotipo del escudo de armas del escorpión presidiendo el frontal–, aunque también se ofrecerá con otros dos colores: Speed Red y Scorpion Black.

Carácter deportivo
Ya la imagen exterior indica el carácter del primer Abarth de la nueva era. Vías seis milímetros más anchas –el coche tiene las mismas dimensiones principales que el Fiat Grande Punto–, llantas de aleación de 17 pulgadas con neumáticos 215/45, bandas rojas laterales con la inscripción Abarth, parachoques delantero específico con tomas de aire para la refrigeración de la mecánica de mayor tamaño, faros con fondo negro, doble salida de escape, difusor bajo el parachoques trasero y un alerón sobre el portón dan idea del cambio producido en la estética del Fiat Grande Punto.

Ese carácter se repite en el interior. En el extremo del salpicadero luce de nuevo el escorpión y la consola central muestra un atractivo efecto carbono. El diseño de la instrumentación, de los pedales, del volante y del pomo del cambio, ambos de cuero negro con costuras rojas, es nuevo. Y los asientos tienen apoyacabezas integrados, soporte lumbar y dos prominentes alas laterales para sujetar el cuerpo.

Motor potenciado
Nada mejor que utilizar como base el motor de gasolina 1.4 T-Jet para adecuarlo a la filosofía Abarth. Los técnicos de la marca han logrado una potencia de 155 CV y un par de 206 Nm a 5.000 vueltas, que se dejan sentir en todo momento, pero no contentos con eso han dotado al coche de un dispositivo, denominado "Sport Boost", que aumenta el par hasta 230 Nm, pero a 3.000, vueltas pulsando una simple tecla situada en la consola. De esta manera se tienen dos coches en uno, lo que se comprueba con facilidad en la práctica. Para asistir a este motor se utiliza un cambio manual de seis velocidades con desarrollos bastante cortos, que se maneja con tanta rapidez como precisión. El rendimiento del motor es sobresaliente con o sin "Sport Boost". Muestra una extraordinaria facilidad para subir de vueltas y tiene mucho margen de utilización. El sonido que emite es muy sugerente, aunque los técnicos de Abarth aseguran que cumple con la actual normativa sobre sonoridad.

Cualidades deportivas
El esquema de la suspensión del Fiat Grande Punto se ha mantenido, pero adaptado a los requerimientos del Abarth. Así, la barra estabilizadora es más ancha, los muelles delanteros son un 20% más rígidos y las suspensiones se han rebajado 10 milímetros. Esta elección hace que la estabilidad del coche sea muy alta, pero conservando un buen confort de marcha. La dirección colabora eficazmente en buscar la mejor trayectoria ayudada por el comportamiento del tren trasero, y los frenos Brembo, con pinzas fijas de dos pistones en las ruedas delanteras y discos de 305 milímetros delante y 264 milímetros detrás, garantizan una frenada contundente en todo momento.

El Abarth Grande Punto cuenta con un control de estabilidad que no se puede desconectar. Los técnicos de la marca lo justifican por tratarse de un elemento de seguridad esencial en un vehículo pensado casi en exclusiva para los jóvenes y porque no afecta a la conducción deportiva que el coche precisa. La verdad es que nos costó creerlo hasta que tomamos contacto con él en la pista de Balocco, con lluvia y tramos prácticamente inundados. Pues bien, había que hacer una conducción realmente extrema para que el ESP entrara en acción.

 

 

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