jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

Novedades

El diseño de la carrocería es de gran belleza.

06/03/2007

Manuel Doménech

Alfa Spider 2.4 JTDm

En apariencia, nada indica que está equipado con un motor diésel. Y viéndolo, nadie diría que es un coche propulsado por gasóleo. Pero el último descapotable deportivo de la marca de Arese sí lleva una mecánica diésel, pero ¡qué mecánica!

Y como las apariencias engañan, nada más pulsar el botón que pone en marcha el motor del Spider se aprecia el típico ronroneo diésel, muy atemperado, pero audible. Luego, según se va acelerando, el sonido que emite el 5 cilindros resulta bronco, grave y muy alejado del que emiten los propulsores de gasolina... Es el peaje que hay que pagar por un motor así; un motor que, por otra parte, le conviene perfectamente a la deportividad del coche.

Pero no es ruido, precisamente porque los técnicos de Alfa Romeo han retocado el motor sobre todo para reducir su sonoridad en la fase de calentamiento y las vibraciones. Para aumentar sus prestaciones y su par motor a bajo régimen, el sistema de conducto común (common rail) de la inyección directa Multijet prevé dos etapas de control automático de la regulación y el equilibrio de gasóleo inyectado, y las válvulas de admisión tienen vástagos de dimensiones reducidas para aumentar el flujo de aire hacia el motor. Las bielas se han rediseñado para aumentar la resistencia mecánica, el colector de admisión es nuevo y el intercooler tiene distinta forma y está colocado de modo diferente.

Lo más importante de esta mecánica de 5 cilindros y 20 válvulas es que se ha conseguido que el 90% del valor del par motor se obtenga entre las 1.750 y las 3.500 rpm –el máximo es de 400 Nm a 2.000 revoluciones–, lo que le confiere un margen de utilización más que suficiente y permite al coche tener una excelente capacidad para subir de vueltas.

Deportivo
La única posibilidad de transmisión es un cambio manual de seis velocidades, que tiene unos desarrollos y un escalonamiento de marchas muy adecuados para sacar el mejor partido de la mecánica, de ahí que el Spider JTDm tenga el mismo temperamento deportivo que las versiones con motor de gasolina. Y no sólo por la elevada velocidad máxima que alcanza, sino porque únicamente necesita 8,4 y 29 segundos para alcanzar los 100 km/h y los 1.000 metros, respectivamente, partiendo desde parado; lo que consigue además con unos consumos muy "diésel", ya que en carretera se conforma con 5,4 litros cada 100 kilómetros y en ciudad supera por poco los 9 litros.

En la toma de contacto con el coche en su variante Selective –la gama tiene además una versión básica–, calzada con llantas de 18 pulgadas y neumáticos 235/45 R18, mostró unas maneras muy parecidas a las de los modelos de gasolina, pese a pesar 55 kilos más que el Spider 2.2 JTS. Aunque apareció una cierta tendencia a irse de frente en las curvas, una excelente dirección puso las cosas en su sitio en todo momento, y los frenos, con discos de gran tamaño, actuaron con contundencia y resistencia, a pesar de haberlos sometido a un trabajo suplementario –como a la dirección– por lo enrevesado del recorrido.

La gama modifica las denominaciones, también en las versiones de gasolina, con las dos ya mencionadas, lo que significa la desaparición del acabado Distinctive. El Selective se caracteriza por tener el salpicadero de aluminio y material Composite y por disponer de retrovisores eléctricos abatibles, sensor posterior de aparcamiento, control de velocidad de crucero, tapicería Alfatex, telefonía Blue&Me y Pack Visibilidad (luces y limpiaparabrisas automáticos y sistema antiempañamiento). Las llantas del modelo básico son de 17 pulgadas con neumáticos 225/50.

 

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