jueves, 20 de noviembre de 2008 Buscar

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Audi Q5

15/07/2008

Juan Manuel GARCÍA RUBIO

Audi Q5

Desde prácticamente 41.000 euros, Audi ya dispone del Q5, un todoterreno medio que no llega a los 4,70 metros de longitud y con muchos argumentos a su favor, como los tres motores disponibles en su lanzamiento, dos de ellos por encima de los 200 caballos, y un comportamiento muy eficaz.

Dicen que quien da primero da dos veces. Pero no es menos cierto que quien da en un determinado momento, muy concreto, puede golpear más fuerte y con más energía. Es el caso del nuevo SUV de Audi, el Q5, que sin reductoras ni suspensión neumática es al Q7 lo mismo que el Volkswagen Tiguan al Touareg. De hecho, el nuevo de la familia de los aros basa su plataforma en la misma que el A4, con suspensiones independientes en ambos ejes, por supuesto, y un comportamiento casi tan eficaz "sobre lo negro" como esa berlina.

Tras verlo y conducirlo, nos quedan dos cosas muy claras: el Q5 es bonito y atractivo hasta el punto de convertir en "viejo" al líder de ventas en este segmento, el BMW X3; por otra parte, plantea una conducción extremadamente fácil, como suele ser habitual en coches de este tipo, además de cómoda y rápida, dependiendo de los modelos a elegir, pues con sólo tres motorizaciones disponibles hay para todos los gustos y necesidades, te lo aseguramos.

Por si fuera poco, también se puede optar por el cambio S tronic de siete velocidades (o sea, el DSG de Audi). Eso sí, el más barato se arrima prácticamente a los 41.000 euros de precio, que no es poco, aunque en este segmento se mueven así las cosas y al menos el equipamiento suele compensarlo.

Para enamorarse
Suponemos que el Q5 va a arrasar, aunque el momento de crisis puede que no sea el propicio para unas ventas disparatadas. Y lo hacemos porque de cerca el Q5 enamora, y de lejos a veces parece que estamos viendo un Q7. Si pones un BMW X3 al lado de este nuevo modelo, te das cuentas del salto entre uno y otro, a favor del recién llegado alemán.

Por dentro, el diseño recuerda lógicamente a los Audi de última hornada, y está muy logrado. Se han introducido mejoras en cosas como el manejo del MMi (esa ruedecita para manejar distintas funciones del coche sobre el monitor del salpicadero) o el navegador plus, que visualiza los mapas en tres dimensiones y con caracteres topográficos interesantes. Es decir, puedes ver los edificios representados en la pantalla (algunos hasta con detalles), lo que ayuda bastante a situarte con esto de seguir las rutas en los navegadores.

Es un cinco plazas bastante aprovechable, al menos en cuatro de ellas se va muy bien, tanto por anchura como por altura. Como opción, los asientos traseros, en los que no se va mal si van sólo dos personas, pueden moverse hacia adelante 100 mm. El maletero dispone de 540 litros sin los asientos abatidos, una cifra que no está mal, sin ser excesivamente alta, que pasa de los 1.500 con los asientos abatidos.

En el puesto de conducción te sientes enseguida a gusto. Esto, como ya sabemos, es importante para moverse con soltura y sin problemas. A veces es fácil creer que llevas un Q7, por semejanza estética, aunque lógicamente este último es mucho más ancho y, si pones uno al lado del otro, las diferencias son obvias.

Dependiendo de la versión del motor, el cambio es manual de seis velocidades o automático de doble embrague con siete marchas, al que Audi denomina S tronic. No es otro que el DSG de Volkswagen, que en Audi se utiliza con este nombre. El cambio manual va bien y es suave y suficientemente preciso, como hemos tenido oportunidad de probar en el 2.0 TDI de 170 caballos, primer escalón de acceso a este modelo (40.950 euros), pero, sin duda, nos quedamos con el cambio automático… sí, entre otras cosas porque está destinado a los motores de más potencia y porque su funcionamiento es suave, rápido, progresivo y casi perfecto. Tanto el 3.0 TDI de 240 caballos (el otro diésel), como el 2.0 TFSI de 211 caballos (éste gasolina de inyección directa y turbocompresor) ya van directamente asociados al S tronic de siete marchas. En ambos, el cambio es suave y muy rápido, aunque, eso sí, ya hay que preparar una disposición de saldo mayor, pues en el último caso la factura ascendería como mínimo hasta los 51.900 euros. Más adelante, el TDI de 170 CV se venderá con esta opción de transmisión automática, y seguramente Audi introducirá alguna que otra variante mecánica más, aunque lo cierto es que con estos tres motores de arranque la gama queda más que servida.

Por fuera, Audi mantendrá en el Q5 la opción del equipamiento S line, de aspecto más deportivo, con llantas de 19 y hasta 20 pulgadas y suspensión más dura, además de otros detalles. Para los que gusten de una imagen más de todoterreno, en el catálogo encontrarán otra opción, denominada Offroad Style, con llantas de 19 pulgadas y detalles de apariencia como protectores en los bajos, etc. En cuestión de equipamiento, de serie u opcional, Audi ha desarrollado un ESP que detecta si hay carga en la baca (ésta aguanta hasta 100 kilos), para modificar su funcionamiento en función de esta característica para adecuarse a las circunstancias.

Se come la carretera
La versión TDI de 170 caballos es, por precio, una opción muy válida… y también por desempeño, aunque hay que tener en cuenta que el Q5 no es un coche muy ligero que digamos en cuestión de peso. Las prestaciones, tras esta toma de contacto, nos han parecido adecuadas, pero siempre te quedas con las ganas de más. Ese "más" lo otorgan, sin duda, las otras dos versiones, siempre holgadamente por encima de los 200 caballos. Quizá, el punto intermedio aporte ese equilibrio tan buscado, aunque en este caso los 211 caballos de la refinada versión 2.0 TFSI, con ese propulsor de inyección directa que ya conocemos, es gasolina, aunque los consumos oficiales no son disparatados. Con él ya disponemos de cronos interesantes, y su suavidad y tirón disipan todas las dudas que puedan surgir con la versión TDI de 170 caballos. De hecho, este TFSI es la variante más equilibrada de la gama, por desempeño dinámico, consumo y precio, mientras que el 3 litros diésel de 240 caballos es una buena máquina para esta nueva "nave" de la marca alemana, porque con esos 500 Nm de par disponibles acelera sin problemas y se recupera casi con la misma facilidad.

Por comportamiento, cualquier Q5 va muy anclado a la carretera, con ese saber hacer de los coches alemanes bien terminados. Por dimensiones y pesos, y ya decimos que estos últimos no pueden considerarse como bajos precisamente, va todavía mejor que un Q7, donde la inercia y el esfuerzo para frenarlo determinan muchos momentos de la conducción rápida, y también de la habitual en ciudad. La suspensión es cómoda, pero ni de momento ni en un futuro muy cercano se contempla la posibilidad de equiparlo con suspensión neumática; tampoco con reductoras, pues el Q5 no obedece a clientes con esas premisas. De todas formas, tanto por las suspensiones independientes de esquema moderno (igual o más que el A4) y la tracción automática a las cuatro ruedas (40% delante y 60% detrás en circunstancia normales y hasta 65/80% en la más extremas) con diferencial Torsen, como por la altura libre al suelo, mayor que en una berlina, y cosas como un ABS que detecta cuando no te encuentras en asfalto y el control de descensos, típico de coches de este tipo, que no son todoterrenos de verdad, te puedes permitir ciertas salidas de la carretera y, sobre asfalto, una sensación real de seguridad y estabilidad fuera de toda duda hasta para ir rápido.

 

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