lunes, 08 de septiembre de 2008 Buscar

Novedades

Audi TT Roadster

19/12/2006

Luis Ezcurra

Audi TT Roadster

Como no podía ser de otra manera, la versión roadster del recién salido Audi TT ya está entre nosotros. Sigue erre que erre con su techo de lona, aunque no por ello debería dejar de ser una de las primeras opciones para los que padezcan de “cabriolitis”.

Desde que la primera generación viera la luz, allá por el año 1998, el Audi TT ha sido siempre un coche envidiado. Supuso entonces toda una revolución en el mundo del diseño, y marcó sin duda un antes y un después en la prestigiosa firma de los cuatro aros.

Ocho años después, el modelo se renueva, pero mantiene intactos su ADN y, por supuesto, los trazos maestros con los que fue concebido.

Su versión cabrio acompañó al modelo desde casi los primeros años, y supuso, además de un incremento sustancial del nú­mero de ventas, una razón más para hacerlo más atractivo, más exclusivo y más apetecible si cabe.

Así, hoy os presentamos la versión roadster, con la que el recién salido Coupé irá de la mano en los próximos años.

Esculpido con cincel
Durante los últimos años del ciclo de la primera generación escuchamos opiniones de todo tipo. Algunos decían que sería imposible sacar una nueva versión del TT, porque sus líneas eran difíciles de mejorar. Otros afirmaban que no habría nuevo modelo de este admirado deportivo, que se moriría como un gran clásico.

Lo cierto es que todos ellos estaban equivocados. La segunda generación del Audi TT no sólo está ya aquí, sino que además ha vuelto a dejar boquiabiertos a aficionados, diseñadores y profesionales del medio. Incluso hace poco, un conocido diseñador de automóviles de la competencia se atrevió a reconocerme que admiraba las renovadas líneas del "niño mimado" de Audi. Sin duda, han dado en el clavo.

Pero hablemos ya de este Roadster. Hubo algunos rumores en el pasado que afirmaban que se decantarían por un techo duro retráctil, lo cual reavivó mucho el interés por este modelo. Sin embargo, finalmente sigue siendo de lona, igual que en el anterior modelo.

Ésta se pliega de forma automática mediante un botón situado en el túnel central del interior. Tan sólo tarda 12 segundos en hacerlo, y lo hace en forma de "Z", manteniendo el mismo volumen de maletero. Es decir, 250 litros.

Mismos propulsores
La oferta de motores para la versión roadster sigue siendo la misma que ofrece el coupé. Es decir, un 2.0 TFSI de 200 caballos y el 3.2 V6 de 250 CV con tracción quattro.

Una vez más, nos reafirmamos en que el motor de 4 cilindros turboalimentado es capaz de satisfacer al conductor igual o más que el de 6 cilindros en V. Únicamente aquellos que tengan en la suavidad y el sonido su preferencia más absoluta deberían decantarse por el 3.2. Si bien, por prestaciones puras están muy parejos.

La presentación a la prensa tuvo lugar en las serpenteantes carreteras de la Costa Azul francesa, y allí pudimos comprobar en nuestras propias carnes cómo conduciendo un 3.2 V6 éramos incapaces de seguir a un 2.0 TFSI con cambio Stronic (más conocido como DSG) y con 50 caballos menos. Sin duda, el lastre extra que supone la tracción quattro, unido a un cambio manual mucho más lento en cualquier caso que el excelente Stronic con doble embrague, sucumbe ante el poderío en bajos y medios del soberbio motor turboalimentado.

Además, si hablamos de consumos, la balanza está entonces más que decantada hacia el lado del 2 litros.

Solamente en carretera abierta, y donde no haya que estar constantemente acelerando y frenando, el poderío del V6 se impondrá a su hermano pequeño.

Las cosas ya no son como antes
Las carencias de los descapotables de toda la vida en cuanto a ruidos aerodinámicos, poca rigidez torsional y hermeticidad de las capotas de lona han desaparecido en los cabrios actuales.

Así, con el nuevo TT Roadster se puede circular por autopista a unos 120 km/h, incluso 140, sin que se note apenas ruido aerodinámico. Esto con la capota puesta. Sin ella, y con el derivabrisas accionado, se crea una especie de efecto burbuja gracias al cual se mantienen bastante bien tanto la temperatura interior como las bajas turbulencias. Con esto, dejamos en evidencia a quien dice que los cabrios sólo son utilizables 3 meses al año.

En cuanto al chasis, la suspensión del TT Roadster se traga absolutamente todo. Con la amortiguación variable "Magnetic Ride" (opcional en las dos motorizaciones) el paso por curva es vertiginoso, y en la posición "Sport" tampoco es demasiado incómodo, como ocurre en los Porsche por ejemplo.

Para acabar, recalcaremos que el catálogo de opcionales y personalización es si cabe más extenso en esta versión roadster. Tendremos a nuestra disposición numerosas llantas de aleación (que van desde las 16 hasta las 18 pulgadas), arcos antivuelco cromados, multitud de tapicerías, así como equipos de audio y navegación.

Un coche-capricho perfectamente utilizable para el día a día que ya podemos ir pidiendo a los Reyes Magos.

 

 

Sites de Grupo Zeta