Muchos se preguntan qué aporta el Serie 1 Coupé a la gama de BMW. Está muy claro que, aunque en determinados segmentos de nuestro país los tres volúmenes no funcionan, o no han funcionado demasiado bien, en otros mercados gozan de gran aceptación, y ésa es una baza con la que juega BMW actualmente para seguir incrementando la subida de ventas a nivel mundial.
Pero por si existe alguna duda más, en este caso, y aunque parte de la base de los Serie 1 de tres y cinco puertas en cuanto a imagen, el Coupé, que sólo se comercializará con dos puertas, parece otro coche por fuera, especialmente el 135i, de aspecto más racing por los cuatro costados. No en vano, la versión de mayor potencia lleva un cierto aire de equipamiento "M".
Además, tiene ese plus del maletero de 370 litros, que, aunque tampoco es para "compras" muy voluminosas, permite un poco más de desahogo a la hora de hacer viajes largos, pudiendo llevar cuatro maletas pequeñas (los Serie 1 de tres y cinco puertas ofrecen 330 litros). El respaldo trasero es practicable en mitades. Eso sí, para lograr esa cifra se prescinde de la rueda de repuesto, que no lleva ni en versión "galleta", ya que de serie los cuatro neumáticos Bridgestone son del tipo Runflat, con sensor de pinchazos incorporado, y en el hueco que hay debajo de la tapa del piso encontramos la batería, lo que de paso sirve para equilibrar los pesos en cada eje, y que, cómo no, son del 50/50%.
¡Potencia que no falte!
Ya es de sobra conocido que cada BMW viene "con un pan debajo del brazo". El Coupé de la Serie 1 lo que hace es beneficiarse, directamente, de una gama de propulsores ya conocida, pero no por ello menos interesante. En el momento de la comercialización, dispondrá de la gama de motores del Serie 1, más alguna que otra novedad, con el escalón de acceso que es el 120d y esos magníficos 177 caballos; el 123d (que es estreno en el Serie 1), con compresor y turbo, que escala nada menos que a los 204 CV, y el 135i de gasolina, el que hemos probado y que no monta el Serie 1, con 306 caballos, de sobra conocido y… el tope de gama de momento y el coche definitivo, aunque su precio es también espectacular, con esos 43.900 euros. En marzo de 2008, BMW aportará, eso sí, el 125i, también de gasolina.
Pero nos vamos a centrar en el 135i, el único disponible en la toma de contacto con este coche. Resulta todo un tiro en carretera, y también en circuito, donde pudimos probar esta versión con total libertad de acción. Con el cambio automático de seis velocidades, que es de serie, la aceleración es vertiginosa y se nota en los cronos oficiales. Si estiras las marchas hasta poco más de las 7.000 vueltas el empuje es espectacular, gracias a la acción del turbo y a su enorme par de 400 Nm en una banda muy ancha de revoluciones (está disponible entre 1.300 y 5.000 rpm). Lo fácil en este coche es alcanzar velocidades de vértigo casi sin que te des cuenta. Aunque es la versión más pesada (más de 1.500 kilos), la relación peso/potencia (6,6 kg) es tremendamente favorable, y eso se nota tanto a la hora de acelerar como de recuperar. La capacidad de estiramiento de este motor es asombrosa, y se echa de menos no poder disponer de otras 1.000 ó 1.500 vueltas más en la aguja del cuentarrevoluciones para poder disfrutarlas de verdad. El cambio acompaña, como siempre preciso y de fácil inserción. La dirección es eléctrica con asistencia variable, muy directa, también como siempre en esta variante, y permite desde luego una adaptación estupenda tras unos kilómetros en los que nos acostumbremos a su precisión; después de manejarla, las demás se hacen anticuadas o casi lentas. Y, de paso, colabora a reducir el consumo, aunque esto no sea lo más importante para el comprador.
Comportamiento a la altura
Si te metes a fondo con este coche por carretera o circuito, encontrarás su verdadero hábitat. Los frenos de serie son buenos, aunque sometidos a un duro esfuerzo, por ejemplo en el circuito, empiezan a dar muestras de cansancio en unas vueltas. En carretera, sin embargo, mantienen el tipo, siempre con mordiente suficiente. Si no desconectas el DSC (si lo haces, puedes ver como resultado el "humo" en una de las ruedas haciendo giros sobre el mismo eje), el comportamiento del 135i es como ir sobre raíles, muy seguro, y además podrás rodar muy rápido. La suspensión, aunque firme, a nosotros nos parece que es algo blanda, aunque es lógico que prime un cierto grado de confort. De todas formas, la carrocería no balancea, que es lo que importa, ni hace extraños cuando crees que en una curva vas algo pasado, y ofrece un apoyo noble y con garantías (la vía trasera es 20 mm mayor que en un Serie 1 "no Coupé").
La trayectoria es siempre la que le marcas, y ya hemos dicho que, además, el tipo de dirección que monta este coche ayuda notablemente. Monta llantas de 18 pulgadas, con más garganta en el eje trasero, ya que se encargan, como siempre en BMW, de recibir la potencia.