De alguna forma, el Panda con motor de 1,4 litros y 100 caballos resulta un punto de iniciación excelente a un precio prácticamente de derribo. Las operaciones de adaptación del pequeño Fiat no sólo conciernen al propulsor, un motor "divertido", sino también a los juegos de suspensión y equipo de ruedas.
¡Al infinito y más allá!
Es el punto de partida de esta comparativa del verano. Lo hemos elegido por esos 100 caballos, una potencia mínima para exigir luego en el campo de las prestaciones. El Panda es un coche pequeño y también poco pesado, una combinación excelente para un cóctel no vamos a decir que explosivo, pero nuevamente divertido. Y para añadir más leña al fuego, encima tiene un precio de derribo que nos parece tremendamente atractivo.
Por eso es un coche ágil y en carretera hasta donde es capaz de rendir, que es bastante. Y no digamos ya en ciudad, donde podemos convertirnos en los reyes del regateo. El cambio se maneja bien y es de seis marchas, para llevar siempre el motor en el punto justo de empuje; no necesita un gran equipo de frenos y, además, la suspensión es más dura y con menos recorrdo que en las versiones normales, lo que deja un conjunto que en curvas vira siempre muy plano. Además, el equipo de ruedas, en 15 pulgadas y en 195 de ancho, proporciona un agarre excelente siempre para las dotes de este coche.